La Plaza Mayor de Medellín recibió el domingo 24 de mayo, a solo ocho días de la elección presidencial de primera vuelta, el último acto político de Abelardo de la Espriella antes de los comicios.
El aspirante reunió a cientos de seguidores en una jornada con banderas, música y consignas que apuntaron a uno de los ejes de su discurso: la promesa de “derrotar el comunismo” y alcanzar la Casa de Nariño en primera vuelta; ese es su objetivo.
El cierre de campaña se convirtió en una demostración de fuerza política para el candidato, quien eligió la capital antioqueña como escenario de su despedida electoral. Desde la tarima principal, De la Espriella exaltó el peso de Antioquia en la historia nacional y sostuvo que desde esa región arrancará “la recuperación de la patria”.
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“Nuestra última tarima antes de una semana de que el pueblo soberano me elija como el próximo presidente de la República de Colombia”, afirmó frente a los asistentes, que respondieron con ovaciones y arengas. El abogado insistió en que Medellín simboliza “el alma de Colombia” y definió al departamento como un territorio decisivo para el futuro político del país.
Abelardo de la Espriella prometió ganar en primera vuelta
Durante su intervención, el candidato agradeció el respaldo de dirigentes y simpatizantes que acompañaron su recorrido electoral. Mencionó a coordinadores regionales, integrantes de listas políticas, empresarios, médicos, cristianos, católicos, jóvenes y miembros de la fuerza pública en retiro: “Esta también es una guerra espiritual y la vamos a ganar”.
De la Espriella pidió la presencia de veteranos y reservistas sobre la tarima para recitar la denominada “oración patria”. Allí habló de Colombia como una nación “grande, respetada y libre”, mientras los asistentes levantaron banderas y respondieron con aplausos.
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El discurso avanzó luego hacia uno de los mensajes centrales de su campaña. “¿Vamos a derrotar al comunismo?”, preguntó el aspirante presidencial. La multitud respondió con gritos y ovaciones. Minutos después, lanzó otra frase que se convirtió en una de las más repetidas de la tarde: “Así será y lo haremos en primera vuelta”.
La referencia al comunismo ocupó un lugar principal en su intervención, por lo que De la Espriella presentó las elecciones como una disputa por el rumbo político del país y apeló a un lenguaje de confrontación ideológica. “¿Vamos a derrotar a los de siempre?”, insistió desde la tarima, mientras los asistentes corearon su nombre.
El candidato que se hace llamar a sí mismo “el Tigre” también buscó conectar con el sentimiento regional antioqueño. Definió a Medellín como un ejemplo nacional y describió a sus habitantes como “un pueblo guerrero” y “trabajador”.
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Afirmó que Antioquia enseñó al país que “siempre es posible hacerlo mejor” y resaltó tradiciones culturales ligadas a la música, las flores y el emprendimiento.
“Un pueblo moderno que honra las tradiciones”, dijo el aspirante presidencial, quien cerró esa parte de su discurso con una frase que despertó nuevas ovaciones entre los asistentes: “El tigre es un costeño con corazón paisa”.
La jornada transcurrió entre discursos políticos, presentaciones musicales y mensajes de apoyo de seguidores que llegaron con camisetas y banderas alusivas a su campaña. De la Espriella mantuvo durante todo el evento un tono enfático y apeló de manera constante a conceptos como patria, libertad y reconstrucción nacional.
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En otro momento del discurso, el candidato lanzó críticas directas contra el presidente Gustavo Petro y contra quien llamó su “heredero”, refiriéndose al aspirante Iván Cepeda, del Pacto Histórico.
“La era de Petro y su heredero se acabó”, afirmó ante los asistentes. Luego mencionó a “Pinturita”, en referencia al apodo que le dio la oposición a Daniel Quintero, exalcalde de Medellín, excandidato presidencial y actual superintendente de Salud, y sostuvo: “El daño que le has hecho a Medellín no quedará impune y el 8 de agosto sabrás lo duro que muerde ‘el Tigre’.