Un ataque armado con fusiles se presentó en la vía Panamericana, en la mañana del jueves 21 de mayo, cuando la reconocida lideresa social Jannet Mosquera y su equipo de escoltas quedó en medio de un intenso tiroteo en la zona del túnel de Cajibío
El hecho ocurrió cuando Mosquera, reconocida por su trabajo social y premiada como ex Mujer Cafam, transitaba por la vía Panamericana en el suroccidente del país.
De acuerdo con los reportes iniciales de las autoridades del Cauca, un grupo de hombres encapuchados interceptó el automóvil en el que se desplazaba y abrió fuego con armas largas, en lo que se investiga como un posible intento de hurto o un atentado premeditado.
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El ataque ocurrió en un punto estratégico de la región, donde la presencia de grupos armados ilegales ha generado un ambiente de tensión continua.
La acción de los escoltas de la Unidad Nacional de Protección (UNP) fue decisiva. Al escuchar las primeras ráfagas de fusil, los hombres de seguridad reaccionaron de inmediato: desenfundaron sus armas y respondieron al ataque en plena carretera, permitiendo una arriesgada maniobra de escape que sacó a Mosquera del área de peligro.
La reacción rápida evitó consecuencias fatales, pero el episodio dejó a la zona sumida en el temor y la zozobra.
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En el lugar del ataque, las autoridades encontraron casquillos de fusil, evidencia que confirma la gravedad del enfrentamiento. Unidades de la Policía de Carreteras y del Ejército Nacional llegaron poco después para asegurar el sector, proteger a los civiles y recoger pruebas que permitan avanzar en la investigación.
Hipótesis del ataque
De acuerdo con las primeras indagaciones, una de las líneas investigativas apunta a bandas dedicadas a la piratería terrestre y al robo de camionetas de alta gama en la región.
Sin embargo, no se descarta que el hecho esté relacionado con las constantes amenazas que reciben los líderes sociales y defensores de derechos humanos en el departamento del Cauca, territorio marcado por la conflictividad y la presencia de múltiples actores armados.
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Las autoridades judiciales han iniciado entrevistas y verificaciones técnicas para esclarecer los móviles del ataque.
Asesinaron a líder social y a todo su esquema de protección: la emboscada en el Catatumbo deja seis muertos
El ataque armado en Oropoma, ocurrido el martes 19 de mayo, dejó un saldo de seis personas asesinadas, entre ellas el líder social Freiman Velázquez y miembros de su esquema de seguridad. Las autoridades del Catatumbo mantienen la alerta máxima mientras avanzan las investigaciones para identificar a los responsables y su posible relación con estructuras armadas presentes en la zona.
Las víctimas —dos mujeres y cuatro hombres— murieron en diferentes puntos del lugar: tres en el interior de la camioneta, dos a pocos metros y una más fue hallada en una alcantarilla cercana. La violencia del ataque quedó reflejada en los daños sufridos por el vehículo, que recibió impactos en los vidrios, puertas y llantas.
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Según la Unidad Nacional de Protección (UNP), el vehículo Mitsubishi, identificado con placas JVV 240, estaba asignado al esquema de seguridad de Velázquez, quien era miembro de la Asociación por la Unidad Campesina del Catatumbo (Asuncat). El atentado fue perpetrado por hombres armados que interceptaron la camioneta y abrieron fuego con armas de largo alcance, disparando en repetidas ocasiones contra los ocupantes.
Las autoridades locales señalaron que la identidad de todas las víctimas aún está en proceso de confirmación. En el sitio del crimen, los investigadores continúan recolectando pruebas para esclarecer los hechos y determinar la autoría material e intelectual del ataque.
La camioneta atacada tenía la misión de proteger a líderes sociales en una de las regiones más conflictivas del país. Testigos describieron que los agresores actuaron de manera coordinada y que dispararon repetidamente para asegurarse de neutralizar a todos los ocupantes del vehículo.
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Freiman Velázquez ya había sobrevivido a un atentado en enero de 2026. En ese episodio, sujetos armados lo interceptaron en la vía entre Tibú y Cúcuta y, tras obligar tanto a él como a sus escoltas a descender, los dejaron atados antes de huir, según relataron testigos a medios locales. El líder social había denunciado amenazas y era beneficiario de una medida de protección de la UNP.