Por un tiempo, y especialmente luego de que James Rodríguez protagonizara la mejor actuación individual de su carrera futbolística en el Mundial de Brasil 2014, el matrimonio del futbolista con Daniela Ospina —hermana del arquero David Ospina— fue uno de las más seguidas en el panorama nacional.
Ambos se conocieron y comenzaron su relación en 2010, cuando tenían aspiraciones en el deporte de alta competencia: mientras James era una de las figuras de Banfield en Argentina, Daniela aspiraba a iniciar una carrera en el voleibol. Ese mismo año se casaron, no sin reservas desde el lado de la familia Ospina, que tenía sus dudas sobre este paso, según reveló el propio James en su momento.
En mayo de 2025, Daniela reveló en el pódcast Deja el chou que al casarse con James, renunció a una beca universitaria en Estados Unidos para jugar voleibol profesional. “Creo que mi única guerra conmigo misma fue que tuve una oportunidad cuando saliera del colegio, para venir a estudiar a Estados Unidos, hacer la universidad (becada) y de paso jugar voleibol. Entonces, fue siempre el sueño de una niña y ya tenía todo listo, pero fue ahí donde me enamoré y decidí casarme”, relató.
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El matrimonio acompañó el ascenso meteórico de James en el fútbol europeo. Luego de hacerse notar con su técnica en el FC Porto de Portugal y en el AS Monaco de Francia, el ‘10’ fichó por el Real Madrid luego del Mundial de 2014. En ese periodo ambos se convirtieron en padres de Salomé, nacida el 29 de mayo de 2013.
La exposición pública fue un golpe duro para Daniela. En un pódcast con el creador de contenido Jorge Serratos, confesó que vivió momentos muy difíciles: “Hubo una oleada de comentarios negativos. No sabes cómo manejarlo. Lo pasé muy mal, en silencio, muy sola”.
En la serie documental James, de Netflix recientemente estrenada, se abordaron los señalamientos y burlas que recibió Daniela en redes sociales, en la que la tachaban de “travesti”.
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La realización rescató los comentarios que hizo Daniela en 2025 al pódcast Sin Rodeo con Jomari, donde culpó a los medios españoles por la percepción que se construyó sobre su aspecto físico. “Me tildaron de travesti, fea. Fue fuerte. Te juro que a veces me recuerdo y digo ‘Yo cómo no caí en una depresión o en algo’. Lo de España creo que fue una de las cosas que me han marcado en la vida, sobre todo porque yo estaba muy jovencita’”, manifestó entonces.
El 27 de julio de 2017, cuando James ya estaba confirmado en el Bayern Múnich, la pareja anunció su separación. Aunque hubo rumores de una infidelidad del futbolista, producto de varios avistamientos de los paparazzi del jugador en la noche madrileña, la propia Daniela Ospina admitió que la juventud y la inmadurez con la que iniciaron la relación tuvo su quiebre cuando se mudaron a España.
“Cada quien se fue yendo a su lado y quizás en su momento nos sentimos solos. Tuvimos la madurez de ser buenos amigos, de valorar lo que habíamos hecho el uno por el otro y tomar una decisión muy amigable y honesta”.
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James ratificó ese punto de vista en su serie documental recientemente estrenada en Netflix, haciendo especial énfasis en que la pareja procuró priorizar el bienestar de su hija Salomé. “Yo voy a ser el padre de Salo siempre. Siempre voy a estar para ella, y con Dani acabamos bien”, afirmó.
“Eran muy jóvenes, ya tenían proyectos diferentes, sueños diferentes. Afortunadamente, Daniela ha sido una persona que siempre ha intentado y ha tratado de que Salo todos los días hable con su papá”, indicó la mamá de James Rodríguez, Maria del Pilar Rubio, sobre la ruptura. Incluso señaló que pese a la ruptura, Daniela Ospina es hasta hoy “una de mis mejores amigas”.
Justamente el alejamiento de James y Salomé fue uno de los hechos que propició un estado de ánimo que no le favoreció al ‘10′ en medio de su momento más complicado en España.
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“Cuando yo estaba en el Real Madrid, llegaba yo de entrenar y Salo en la puerta esperándome ahí, decía ‘¡Papi!’. Se iba al carro y se tiraba. De un momento a otro, no estar ella y estar yo solo fue un cambio duro, un cambio drástico. A veces lloraba, por Salo. Yo creo que fue más por Salo”, admitió.
Después del divorcio
Desde la ruptura, Daniela y James mantienen una relación cordial, siempre con el bienestar de Salomé como prioridad. Daniela se estableció en Miami, donde maneja una marca deportiva. Más adelante se casó en 2023 con el empresario venezolano Gabriel Coronel por lo civil, y luego por el rito religioso en abril pasado. Ambos se transformaron en padres de Lorenzo.
James, por su parte, tiene un segundo hijo, Samu, nacido mediante gestación subrogada. Tras la separación tuvo otras relaciones, siendo la que mantuvo con la modelo Shannon de Lima la más mediática.
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