Uno de los hechos que dejó en evidencia las alianzas que a finales de los 90 e inicio de los 2000 se registraron entre la fuerza pública y las estructuras paramilitares fue la operación Orión, registrada entre el 16 y 19 de octubre de 2002 en la comuna 13 de Medellín, Antioquia.
Este hecho ha vuelto a ser relevante por el microcaso que se desarrolla por parte de la Jurisdicción Especial para la Paz, (JEP), en la que el excomandante del Ejército Nacional, el general Mario Montoya, afirmó que las pruebas de que en la operación participaron paramilitares han sido mostradas al público durante décadas.
Durante la diligencia fue mostrada una foto que el general Montoya, considerado uno de los responsables directos de lo registrado en la comuna 13, utilizó para explicar cómo fue la participación paramilitar en la operación.
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Cabe recordar que en ese momento Montoya era comandante de la Cuarta Brigada del Ejército Nacional, en Medellín, y fue designado para comandar la mayor operación militar urbana de la historia de Colombia.
Montoya se mostró sorprendido al indicar que la fotografía tomada por Jesús Abad Colorado, que ha estado en varias galerías a nivel internacional, es la prueba más contundente para afirmar que las autodefensas lideraron tácticamente la operación. El militar retirado recordó que todos los encapuchados eran “guías” de las AUC y debían proteger su rostro porque en realidad se trataba de habitantes de la zona que no querían exponer a sus familias.
Los “guías” habrían sido reclutados y, de acuerdo con Montoya, no podían llevar ningún tipo de armamento en el momento de la intervención, aunque esto ha sido cuestionado por sobrevivientes de la masacre.
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“La capucha es para proteger la identidad. Si no lleva armamento, es guía, porque no puede llevar armamento. Si está uniformado y lleva capucha, no es un soldado, es guía. Eso es lo que le puedo decir, señor magistrado”.
Una fotografía inédita, que fue expuesta durante la diligencia, contrarrestó las afirmaciones de Montoya, ya que en esta se observa a encapuchados con armas largas durante la operación Orión, lo que sería la prueba clave para confirmar que los paramilitares no solo señalaron a los presuntos guerrilleros, sino que también atacaron a la población.
La JEP también reveló que el protagonista de la foto de Jesús Abad Colorado es Marlon Andrés Castañeda, conocido en las AUC como “El Gomelo”, que en ese momento estaba infiltrado en los Comandos Armados del Pueblo (una milicia rural) que tenía como objetivo obtener todo el poder territorial en las comunas de Medellín.
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El contraste con la versión inicial
De manera oficial, se informó que en la operación participaron miembros del Ejército y la Policía, pero años más tarde se confirmó que en el hecho también hubo injerencia de paramilitares que hicieron las veces de “guías” y señalaron a presuntos integrantes de la guerrilla.
En la operación se registró el homicidio de 88 personas y hay reportes que hablan de más de 90 desaparecidos por el bloque Cacique Nutibara de las Autodefensas Unidas de Colombia, que años más tarde fue parte del proceso de paz que se concretó con el Estado.
Años más tarde, se confirmó que esto fue una estrategia que se ejecutó luego de que tras la muerte de Pablo Escobar, el poder de la ciudad fuera asumido por el Bloque Cacique Nutibara de las Autodefensas Unidas de Colombia, y que en el operativo hubo una efímera unión entre el grupo paramilitar y el Ejército Nacional para terminar con los grupos criminales de la comuna, que según ellos, eran liderados por guerrilleros.
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Tras esta toma, la violencia en los barrios de Medellín no disminuyó, sino que se registró una especie de aval por parte de las autoridades que permitió que estructuras paramilitares aumentaran su presencia en la región hasta el proceso de desmovilización, pero que sigue vigente con las estructuras criminales que se crearon desde ese momento.