La controversia sobre la protesta que se llevó a cabo en la tarde del martes 19 de mayo frente a la residencia del expresidente Álvaro Uribe Vélez en Llanogrande, Rionegro, alcanzó un nuevo nivel tras la defensa pública del jefe de Estado, Gustavo Petro, que aseguró que “un mural pintado por la juventud no es una amenaza”. Una frase que encendió aún más la polémica sobre el episodio, liderado por el representante electo Hernán Muriel.
El episodio se originó cuando organizaciones sociales y víctimas de ejecuciones extrajudiciales, conocidas como “falsos positivos”, intervinieron un muro frente a la casa del expresidente con la leyenda “7837 almas que no te dejarán dormir”. Esta cifra buscaría hacer referencia a los casos de ejecuciones extrajudiciales documentados por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), tras una reciente actualización.
La acción liderada por Muriel, congresista electo por Antioquia del Pacto Histórico, generó una respuesta inmediata de Uribe y de sectores afines a su partido, el Centro Democrático, que evitaron que el mencionado mural continuara. En medio de un fuerte cruce verbal y físico, el mismo fue cubierto de blanco por el exmandatario y sus seguidores, lo que causó un fuerte debate sobre la libertad de expresión y la memoria.
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¿Qué dijo Gustavo Petro del mural contra Álvaro Uribe?
En ese sentido, Petro, desde la Media Torta en Bogotá, abordó el incidente y amplió la discusión en torno al derecho a la protesta. “No me gusta que molesten a la familia de Uribe, puede vivir tranquila, pero un mural pintado por la juventud no es una amenaza”, afirmó el mandatario, con lo que validó la intención de los manifestantes, pese a que estarían vinculando al exmandatario a una serie de crímenes aún en investigación.
En su discurso, el presidente también vinculó la represión contra el arte urbano con la violencia dirigida a jóvenes en el país. “Por pensar así han mandado a gente también joven a matar jóvenes grafiteros aquí en Bogotá. Y así no se vive en paz, porque tenemos que entender que el arte y la expresión es libre y que ningún autócrata puede decir que el arte y la libre expresión es una amenaza”, agregó el primer mandatario.
E incluso remarcó que este tipo de actitudes, la de querer borrar las expresiones artísticas, es propio de personas autoritarias. “Eso es de dictadores, eso es de autócratas”, reiteró Petro, con lo que atizó la discusión sobre lo sucedido en cercanías a la residencia del líder político del Centro Democrático y su más fuerte contradictor político. Sobre todo, siendo este un hecho ocurrido a 12 días de la primera vuelta.
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Frente a lo acontecido, el propio Uribe relató su versión de los hechos. “Llegaron cerca de la puerta de mi casa. Desembarcaron de tres grandes buses. Mi señora estaba sola. Me llamaron. Suspendí una agenda política que adelantaba en Medellín y subí a la casa. Encontré una fila muy larga de personas, activistas del Pacto Histórico, que montaban guardia a unos pintores”, denunció el exjefe de Estado ante lo sucedido.
Del mismo modo, Uribe aseguró que algunos manifestantes utilizaron un cuchillo contra uno de sus compañeros y lo hirieron y también vulneraron a un mayor de su seguridad”, por lo que hizo una advertencia sobre su reacción. “Les advertí que yo iba a borrar ese mural; que antes de provocar violencia contra mi familia y nuestra casa tenían que matarme”, sostuvo el expresidente en su extenso relato.
Por su parte, para el representante electo Hernán Muriel, la intervención frente a la residencia de Uribe tuvo un sentido pedagógico y de reivindicación. “Quieren meter a Iván Cepeda en esta coyuntura porque se ven acorralados. Pero esta iniciativa de pedagogía de la memoria se dio con organizaciones sociales, defensores de DDHH, víctimas, medios alternativos y ciudadanía en general”, explicó el congresista electo.
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