El Ministerio de Hacienda adjudicó $631.500 millones en una nueva subasta de títulos de deuda (TES) de corto plazo. No obstante, se registró baja demanda y no cubrió lo ofertado, lo que expone la dificultad creciente para acceder a recursos internos y enciende alertas sobre la sostenibilidad de la deuda pública. En la misma, el Gobierno colombiano debió ofrecer una tasa récord de 13,9% para colocar deuda a un año por la demanda limitada y las restricciones de liquidez.
Esto significa un mayor costo para el Estado y refleja el deterioro en la confianza de los inversionistas y los riesgos para la economía nacional.
De acuerdo con la cartera, el 19 de mayo se intentaron colocar hasta $900.000 millones en títulos de tesorería de corto plazo (TCO), pero solo se recibieron $856.500 millones en demandas y finalmente se adjudicaron $631.500 millones, con vencimiento en mayo de 2027. La tasa de corte establecida fue del 13,9%, la más alta registrada para este tipo de emisión desde 2011, con una media de 13,65% y ofertas en un rango del 13,25% al 14,05%.
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Ante el bajo interés de los compradores, el Estado se vio obligado a aceptar condiciones de financiamiento sin precedentes en más de una década. El indicador bid to cover quedó en 1,0, lo que refleja la falta de holgura en la demanda. Del total adjudicado el 92,64% fue absorbido por bancos comerciales ($585.000 millones), seguido de:
- Comisionistas de bolsa: $46.000 millones.
- Corporaciones financieras: $500 millones.
- Sociedades fiduciarias: no participaron.
Dicho resultado se conoce en un contexto de presión fiscal y liquidez limitada para el Estado. La tasa de corte fue 1,13 puntos porcentuales (pp) superior a la tasa interbancaria (IBR), que en la actualidad es de 12,77%. Además, la tasa de referencia del Banco de la República se mantiene en 11,25%, lo que profundiza el desfase entre la política monetaria y los costos de emitir deuda pública.
Presiones fiscales y advertencias sobre la liquidez
La situación fiscal de Colombia muestra signos críticos. El Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf) advirtió, en su informe de mayo, sobre una “estrechez persistente de liquidez”. El saldo de caja del Estado en pesos cerró en $9,8 billones, una reducción de $2,6 billones respecto a marzo, situándose en niveles históricamente bajos.
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Al mismo tiempo, la entidad que preside Juan Carlos Ramírez señaló un aumento casi generalizado en las tasas de los TES denominados en pesos, con una subida media de diecinueve puntos básicos. Ya la mayoría de estos instrumentos se negocia entre tasas del 13% y el 14%, elevando considerablemente el costo de financiación y limitando la flexibilidad fiscal de la administración central.
El entorno se complica por la incertidumbre sobre futuras decisiones de política monetaria y la persistente dependencia del Estado del mercado interno para sus necesidades de liquidez. Aunque el Ministerio de Hacienda sostiene que la estrategia de TCO busca fortalecer el mercado de capitales y proveer títulos líquidos a corto plazo, los resultados evidencian restricciones crecientes para acceder a recursos sin asumir sobrecostos.
Análisis y advertencias de expertos económicos
El alza en las tasas y la menor demanda han generado inquietud entre analistas. El investigador de la Universidad Eafit Diego Montañez-Herrera, por medio de X, afirmó: “Récord histórico que casi nadie comentó. El Gobierno de Colombia colocó deuda a corto plazo cerca del 14%, el nivel más alto de la serie del IRC del Ministerio de Hacienda desde 2011. Y esto preocupa por una razón: en solo un año esa deuda toca refinanciarla otra vez”.
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Por su parte, el también analista Pablo García alertó sobre el impacto en el mercado: “El mercado ya comienza a asumir un incumplimiento de pago sobre la deuda colombiana”. Agregó: “Hoy el gobierno se tuvo que endeudar al 13,9% a un año y ni siquiera pudo completar los $900.000 millones que buscaba por baja demanda”.
Y la candidata presidencial Paloma Valencia dijo que el desespero por la falta de plata en la caja es evidente.
“En 2025, el Gobierno emitió $92,7 billones en títulos de corto plazo (deuda que se debe pagar en menos de un año). Es un aumento del 368% frente a 2024, algo nunca antes visto. Nos están dejando una bomba de tiempo: la Contraloría advirtió sobre vencimientos críticos para 2026, 2029 y 2030. El próximo Gobierno tendrá que endeudarse por billones de pesos solo para pagar la irresponsabilidad del actual”, escribió Valencia.
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