El desplome en los lanzamientos de vivienda nueva en Colombia situó a abril de 2026 como el mes de peores resultados para el sector en más de un año. Las cifras oficiales de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) y el Banco de la República reflejan caídas en iniciaciones, ventas y nuevos proyectos, lo que marca un panorama negativo para el mercado inmobiliario nacional.
Dicho escenario genera riesgos tanto para los hogares de menores ingresos como para las pequeñas empresas del sector, en medio de restricciones de crédito y creciente incertidumbre económica. Y es que, en abril de 2026, el sector puso en preventa 7.468 unidades, lo que representa una disminución del 46,4% respecto a las 13.935 unidades de abril de 2025, según Camacol.
Las ventas de vivienda nueva retrocedieron hasta 11.936 unidades, con una bajada del 20,3% frente al año anterior. Además, las iniciaciones de construcción totalizaron 7.005 viviendas, es decir, una contracción del 16,7% en comparación con el mismo mes del año pasado. Sin embargo, el balance anual ofrece matices diferentes entre mayo de 2025 y abril de 2026:
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- Se lanzaron 137.371 viviendas, apenas un 0,9% más frente al periodo anterior.
- Las ventas anuales alcanzaron 174.695 unidades, lo que supone un aumento del 8,8 %.
- Las iniciaciones de obra descendieron un 6 % y la oferta disponible cayó 4 %, situándose en 158.447 unidades en abril de 2026.
“La dinámica reciente del sector revela el impacto negativo de un entorno macroeconómico y financiero adverso, en el que las restricciones al crédito, el aumento de los costos y la incertidumbre regulatoria limitan la capacidad de adquirir vivienda y ralentizan la actividad de los constructores”, advirtió Camacol.
Desempeño por segmentos y regiones
El segmento de vivienda de interés social (VIS) acusó la mayor contracción. Los proyectos dirigidos a hogares de ingresos medios y bajos cayeron un 50,6%, pasando de 9.029 unidades en abril de 2025 a 4.463 en 2026. El Banco de la República resaltó que “el golpe más fuerte se concentra en las iniciaciones de proyectos VIS, que registraron una reducción anual de 18,5 %”.
Por regiones, solo cuatro departamentos lograron crecer en lanzamientos:
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- Valle del Cauca: 11,9 % (1.131 unidades).
- Norte de Santander: 80,2 %, (182 unidades).
- Córdoba y Sucre: 32,5 %, (102 unidades.
Cinco departamentos presentaron caídas superiores al 65%:
- Quindío: 71,1%.
- Caldas: 69,8 %.
- Magdalena: 69,4%.
- Antioquia: 65,5%
- Risaralda: 57,1%.
- Bogotá y Cundinamarca: principal mercado del país, los lanzamientos disminuyeron 45,2 %, ubicándose en 3.271 unidades frente a las 5.971 del año anterior.
El Banco de la República advirtió que “las presiones derivadas del endurecimiento financiero y de los cambios regulatorios afectarían con mayor intensidad a los hogares de menores ingresos y a los pequeños constructores, que tienen menor capacidad para absorber estos choques”. El segmento No VIS sufrió una contracción menor, con una caída del 1 % en iniciaciones.
Factores estructurales: costos, tasas y regulación
El alza en el Índice de Costos de Construcción de Edificaciones (Icoced) y el incremento del salario mínimo agudizan las dificultades del sector. El Icoced subió 6,2% anual, principalmente, por el aumento de la mano de obra, relacionado con el ajuste del 23,7% en el salario mínimo decretado por el Gobierno nacional, lo que ubica la remuneración en $2.000.000 (con auxilio de transporte).
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Ante esto, el entorno se complica por las tasas hipotecarias, que están en máximos de cuatro años, y el encarecimiento de los títulos de deuda pública TES. El Banco de la República explicó: “Cuando los TES suben, el crédito hipotecario también tiende a encarecerse, debido a que las entidades financieras encuentran más atractivo invertir en deuda pública de menor riesgo”.
Dicho fenómeno genera el llamado “efecto desplazamiento” del crédito hipotecario, ya que los bancos prefieren adquirir TES en lugar de ampliar la cartera hipotecaria, lo que restringe así el acceso al crédito y afectando especialmente a los pequeños constructores.
Camacol advirtió que “la recuperación de la dinámica constructiva enfrenta retos adicionales en materia regulatoria y de financiamiento, limitando nuevas inversiones y el inicio de proyectos”.
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Cambios regulatorios y riesgos futuros
Un proyecto de decreto del Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio propone modificar los topes de precio de la VIS. La medida podría alterar los incentivos y subsidios para aproximadamente el 35% de ese mercado.
Según Camacol, “la medida podría afectar al 35% del mercado VIS, equivalente a cerca de 132.000 viviendas y una inversión aproximada de $27 billones”. El proyecto eliminaría los topes excepcionales de 150 y 175 salarios mínimos en grandes ciudades y proyectos de renovación urbana, unificándolos en un solo límite general.
El Banco de la República señaló que la nueva normativa “obligaría a fijar el precio de las viviendas en pesos desde la separación del inmueble, lo que incrementa la incertidumbre para constructores y compradores”. Si el valor final supera el tope previsto, los compradores podrían perder beneficios como subsidios, coberturas a la tasa, exenciones notariales y tarifas reducidas de IVA.
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Camacol recalcó que “estos cambios regulatorios podrían desalentar la oferta y restringir el acceso a la vivienda, afectando directamente la inversión y la generación de empleo en el sector”.
Vulnerabilidades financieras y perspectivas para el sector
El Banco de la República identificó dos focos de vulnerabilidad en el crédito hipotecario:
- Los créditos en Unidad de Valor Real (UVR), indexados a la inflación, representan el 15,6% de la cartera hipotecaria y tienen los mayores niveles de morosidad, incrementando la carga financiera para los hogares cada vez que sube el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
- El deterioro en la calidad de cartera de los constructores medianos se mantiene desde 2023. El sector registró una caída anual del 7,5 % en 2025 y el primer trimestre de 2026 mostró otro retroceso, con un descenso del 5,4 % en el PIB de construcción.
El informe del Banco de la República concluyó que “hoy, la recuperación del sector dependerá tanto del entorno macroeconómico como de las decisiones de política pública que se adopten en materia de vivienda”.
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