Durante una reciente entrevista, Abelardo de la Espriella, abogado y candidato presidencial, respondió a los cuestionamientos sobre su viabilidad electoral de cara a una posible segunda vuelta.
En el diálogo con Noticias RCN, el aspirante reafirmó su postura y aseguró que el único “extremo” en su discurso es la coherencia, en referencia a las críticas por su supuesto radicalismo político. Según explicó, no basa su campaña en ideologías determinadas, sino en “principios y valores fundacionales”.
Al ser consultado sobre los pronósticos que señalan que no contaría con el respaldo suficiente del electorado de centro en una eventual segunda vuelta presidencial, respondió: “Lo mismo que les dije a quienes hace diez meses, cuando lancé mi nombre a la presidencia de la República, decían que esto era una payasada. Luego, nueve meses después, dijeron que solamente tenía redes sociales. Ocho meses antes, cuando empecé a llenar todas las plazas de los pueblos, afirmaron: ‘Tiene calle también’. Cuando llené el Movistar con 16 mil personas, tres mil se quedaron afuera, sin tamales, sin políticos, sin buses, ahí sí les tocó consultar al psiquiatra”.
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El candidato relató la evolución de las percepciones sobre su campaña, recordando que en distintos momentos sus detractores han intentado desestimar su crecimiento político.
Según su relato, primero se puso en duda la seriedad de su aspiración, después se minimizó su presencia en redes sociales, y, más adelante, su capacidad de movilización en plazas públicas. De acuerdo con su testimonio, las críticas cambiaron de foco en función del avance de su candidatura y del contexto electoral.
En la entrevista, De la Espriella también hizo referencia al rol de otros aspirantes, como Sergio Fajardo y Claudia López, señalando que parte del “establecimiento” promovió sus candidaturas a través de encuestas.
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“Cuando se les desinfló Fajardo, inflaron con las encuestas del establecimiento a Claudia López. Luego empezaron a decir que yo no ganaba en primera después de la consulta. Y mira cómo van los números ahora”, puntualizó el jurista.
El aspirante a la Casa de Nariño insistió en que su intención es gobernar para todos, incluyendo a quienes hoy critican su proyecto. “A esos que viven inventando cosas, resígnense, porque voy a ser también el presidente de ustedes”, afirmó el candidato.
Esta postura busca responder a los sectores que lo ubican en posiciones extremas y anticipan dificultades para atraer apoyos de otros segmentos del electorado.
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En otro segmento de la conversación, el periodista de Noticias RCN consultó a De la Espriella sobre su posible residencia en la Casa de Nariño en caso de resultar electo.
El abogado descartó instalarse de manera permanente en la sede presidencial y anunció un modelo de gobierno descentralizado: “No voy a vivir en la Casa de Nariño. Voy a ir una semana a cada departamento de Colombia con un puesto de mando unificado, con lista en mano, resolviendo los problemas de la gente”. Planteó que su gestión se basará en la presencia territorial y el seguimiento directo de las problemáticas locales.
El candidato describió el mecanismo de control que implementaría sobre las autoridades y funcionarios locales, enfatizando la exigencia de resultados concretos.
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“Le voy a decir al comandante de la policía y el ejército: ‘Aquí en el Cauca están estos bandidos de la disidencia. Ustedes me entregan esos bandidos, tienen un mes para entregármelos, si no, se va usted, general’”, sostuvo De la Espriella. De igual manera, anunció el suministro de recursos técnicos, militares y tecnológicos para garantizar la eficacia de las operaciones, con el objetivo de combatir grupos armados ilegales.
En el ámbito social, el aspirante detalló que los ministros deberán atender las necesidades prioritarias en cada región, entre las que mencionó agua potable y servicios de alcantarillado.
“Tenemos aquí en el Cauca o en Nariño, o en Córdoba, en Sucre, en cualquiera de los 32 departamentos de la patria, estos problemas de agua potable, estos problemas de alcantarillado, tienen tanto para resolverlo”. Según sus palabras, el avance de las soluciones será verificado personalmente y aquellos funcionarios que no cumplan con los objetivos definidos serán removidos de sus cargos.
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