Una mujer relató en entrevista con La FM que sufrió complicaciones de salud luego de someterse a una cirugía estética en el establecimiento donde fue atendida Yulixa Toloza, quien lleva casi tres días desaparecida después de realizarse una lipoláser en Beauty and Laser M.L., en el barrio de Venecia de la localidad de Tunjuelito en Bogotá, el miércoles 13 de mayo de 2026.
El diálogo, realizado por el periodista Santiago Ángel, permitió conocer detalles sobre el procedimiento, los síntomas posteriores y las condiciones del centro, que cuenta según la nueva víctima, con dos sedes en Bogotá.
La entrevistada explicó que se practicó una liposucción con transferencia a glúteos entre agosto y septiembre del año 2025. Conoció el centro a través de publicaciones en Instagram y por la recomendación de una vecina que ya había sido paciente allí.
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Inicialmente contactó la sede ubicada en el sur, pero solicitó que la intervención se realizara en la sede del norte de la ciudad, donde finalmente fue atendida.
Tras la cirugía, la mujer manifestó que comenzó a presentar síntomas de alarma. “Yo quedé muy amarilla”, recordó durante la conversación. Pocos días después de la intervención, sufrió una infección que requirió de tratamiento médico en la misma clínica. Relató que, aunque consideró acudir a urgencias, le indicaron que debía recibir atención en ese lugar debido a una póliza vinculada al procedimiento.
Durante casi dos semanas, recibió tratamiento intravenoso, acudiendo diariamente para la aplicación de antibióticos. Enfatizó que el personal no realizaba un seguimiento continuo. “Uno mismo era el que tenía que buscarlos”, expresó.
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La paciente identificó la clínica después de ver imágenes vinculadas al caso de Yulixa Toloza. Verificó que el número telefónico visible en las ventanas era el mismo con el que había gestionado su cita.
Tras lo anterior, describió las instalaciones como un espacio con recepción y varios cubículos destinados a masajes y cuidados posteriores. Señaló que la publicidad del sitio no mencionaba cirugías estéticas, sino únicamente masajes. Además, observó problemas de higiene: “Había sangre de otras pacientes” en el baño que debían utilizar las intervenidas tras los drenajes.
Durante la intervención, la mujer experimentó episodios en los que perdió la conciencia y escuchaba voces llamándola para que reaccionara. Solo descubrió las condiciones reales del lugar después de la operación, ya que antes únicamente tuvo acceso a la recepción. Admitió que, pese a las dudas, decidió continuar por su deseo de realizarse la cirugía. “Yo me voy a arriesgar”, recordó.
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Ante las complicaciones, la paciente solicitó información sobre las certificaciones del personal médico. Le aseguraron que el procedimiento estuvo a cargo de profesionales certificados. Posteriormente, investigó y concluyó que la cirugía fue realizada por una médica general con título en Cuba, pero no por un cirujano plástico especializado.
Meses más tarde, la mujer volvió a presentar problemas de salud y requirió hospitalización. Recibió nuevos tratamientos con antibióticos y fue sometida a otra cirugía en un centro médico distinto, donde descartaron la presencia de biopolímeros y determinaron que la infección se debía a una bacteria presente en equipos hospitalarios con deficiente esterilización.
La entrevistada denunció haber recibido amenazas tras expresar su inconformidad con lo ocurrido. Según relató, personas vinculadas al procedimiento la buscaron cerca de su vivienda y la acusaron de estar organizando a otras pacientes para exigir compensaciones económicas. “Ellos fueron los que se ofrecieron a pagar por mi silencio”, declaró.
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Al final de la conversación, la paciente explicó sus motivos para dar a conocer su experiencia. Aseguró que decidió hablar porque sentía la responsabilidad de advertir sobre los riesgos y porque consideraba que otras personas debían conocer testimonios como el suyo para evitar incidentes similares.
“Las personas que buscan cambios físicos deben entender que cualquier procedimiento implica riesgos”, afirmó, subrayando que muchas decisiones están ligadas a la búsqueda de aceptación. “Amarse tal cual como uno es”, expresó como reflexión final.
La mujer señaló que, aunque no conocía personalmente a Yulixa Toloza, sintió empatía por su situación, ya que considera que pudo haber atravesado circunstancias similares. Instó a otras pacientes a compartir sus experiencias “sin tener miedo”, con el propósito de prevenir que hechos semejantes se repitan.
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Por último, la paciente insistió en la importancia de exigir información clara y verificar la idoneidad del personal antes de someterse a una intervención. “Lo fundamental es que nadie más pase por lo que yo viví”, concluyó.