La desaparición de Yulixa Consuelo Toloza, una estilista de 52 años, mantiene en alerta a las autoridades en Bogotá y ha puesto bajo la lupa las prácticas clandestinas de algunos centros estéticos en la capital.
La mujer fue vista por última vez el miércoles 13 de mayo de 2026, luego de someterse a una lipólisis láser en el establecimiento Beauty Láser, ubicado en el barrio Venecia, al sur de la ciudad.
El caso tomó mayor gravedad tras conocerse denuncias sobre las irregularidades con las que operaba el local, que no contaba con permisos vigentes para realizar procedimientos médicos estéticos.
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Uno de los puntos centrales de la investigación gira alrededor del uso de ketamina durante el procedimiento practicado a Toloza.
Según reveló Sonia Estefanía López, amiga cercana de la desaparecida, el personal del establecimiento habría decidido suministrarle una dosis adicional del medicamento debido al intenso dolor que presentaba después de la intervención.
La mujer aseguró en declaraciones entregadas al medio La Kalle que los responsables justificaron la aplicación argumentando que la paciente se encontraba muy afectada físicamente.
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La ketamina es un anestésico de uso médico controlado que, de acuerdo con la Mayo Clinic, solo debe ser administrado por profesionales de la salud bajo estricta supervisión clínica, debido a los efectos que puede generar en el organismo.
Entre ellos se encuentran alteraciones de la conciencia, desorientación, problemas respiratorios y cambios en la frecuencia cardíaca. Aunque también es utilizada en medicina veterinaria, especialmente en procedimientos con caballos y bovinos, su aplicación en humanos requiere monitoreo permanente de signos vitales y una evaluación detallada del estado físico del paciente.
El deterioro de Yulixa Toloza habría sido evidente durante las horas posteriores a la cirugía. Testigos citados por medios nacionales relataron que la mujer salió del establecimiento alrededor de las 7:24 de la noche con un estado físico alarmante.
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“Tenía la piel demasiado blanca y los labios morados”, aseguró uno de los declarantes. Otro testimonio indicó que dos hombres la sostenían mientras intentaban subirla inicialmente al baúl de un Chevrolet Sonic azul. Sin embargo, al notar la presencia de personas en un paradero cercano del Sitp, decidieron acomodarla en el asiento trasero del vehículo.
Las versiones recopiladas por las autoridades apuntan a un posible intento de encubrimiento por parte de los responsables del centro estético.
Según reconstrucciones hechas a partir de testimonios y registros preliminares, la propietaria del establecimiento, María Fernanda Delgado, habría abandonado el lugar cerca de una hora antes de la desaparición cargando varias maletas.
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Investigadores sospechan que en ellas transportaba dinero en efectivo y el DVR de las cámaras de seguridad internas, con el objetivo de eliminar evidencia clave para el caso.
Además, familiares y allegados de Toloza denunciaron que desde el teléfono celular de la mujer se enviaron mensajes que buscaban aparentar normalidad.
Uno de ellos decía: “Voy a casa, tengo sueño”. Sin embargo, sus amigas sostienen que Yulixa no estaba en condiciones físicas de escribir ni de comunicarse coherentemente, por lo que creen que los mensajes habrían sido enviados por terceros.
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La Secretaría de Salud confirmó posteriormente que Beauty Láser no tenía autorización oficial para realizar procedimientos estéticos invasivos. Pese a ello, el lugar operaba de manera clandestina y, según versiones conocidas durante la investigación, obtenía ingresos mensuales superiores a los 70 millones de pesos.
Las autoridades buscan actualmente a María Fernanda Delgado; a su pareja, Edinson Torres; a un empleado del establecimiento, y al presunto cirujano Eduardo David Ramos Ramos, quienes serían piezas clave para esclarecer lo sucedido. Los investigadores también indagan posibles delitos relacionados con falsificación y destrucción de pruebas.
El caso ha despertado preocupación por la proliferación de clínicas estéticas ilegales en Bogotá y otras ciudades del país. Allegadas de Toloza aseguraron que varias mujeres conocidas ya se habían realizado procedimientos en el mismo lugar sin aparentes complicaciones, lo que habría generado confianza alrededor del establecimiento.
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