La aerolínea Avianca intensificó su respuesta judicial y administrativa tras una serie de incidentes graves ocurridos en vuelos internacionales, entre ellos una reciente denuncia de agresión sexual contra una pasajera durante el trayecto Bogotá-Madrid.
El episodio, que obligó al capitán a regresar a Bogotá, llevó a la compañía a remitir los hechos a la Fiscalía General de la Nación y a preparar acciones ante tribunales civiles por daños y perjuicios, según informó la aerolínea.
“La Policía Nacional retiró y trasladó a esta persona a un Centro de Traslado por Protección y aplicó una orden de comparendo en cumplimiento de la Ley 1801 de 2016, artículo 145, numeral 15, por perturbación en medios de transporte público a la tranquilidad de los demás ocupantes mediante cualquier acto obsceno”, informaron las autoridades a Infobae Colombia en su momento.
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En paralelo a este caso, el penalista Mauricio Pava asesora a Avianca en la gestión de tres incidentes a bordo considerados de máxima gravedad: una agresión de pasajera a tripulación, la manipulación de un producto químico peligroso en pleno vuelo y actos sexuales abusivos dentro de la aeronave.
La aerolínea más grande de Colombia delineó una política de cero tolerancia, que incluye la promoción de “sanciones ejemplares, restricciones permanentes de vuelo y acciones legales contundentes” para quienes protagonicen estos hechos, según precisó un allegado a El Tiempo.
Para identificar a los responsables y dar un marco internacional a las investigaciones, los apoderados de Avianca solicitaron activar la circular azul de Interpol. Esta medida busca localizar al pasajero implicado y verificar si existen antecedentes internacionales en bases de datos sobre delitos sexuales. De este modo, la aerolínea persigue no solo iniciar procesos locales, sino también asegurar que las investigaciones tengan alcance global.
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Respecto al reciente vuelo Bogotá-Madrid, la información recabada por El Tiempo revela que el señalado como presunto agresor es César Augusto Rodríguez Muñoz, colombiano y español, de 52 años. La identidad y las circunstancias de su detención derivan tanto del testimonio de la víctima como de registros audiovisuales donde se ve el momento en que personal policial lo escolta esposado fuera de la aeronave.
Rodríguez Muñoz reconoció que el día de los hechos se encontraba “muy mal”, bajo el efecto del alcohol y medicación ansiolítica, y aseveró: “Los aviones a mí me dan pánico; la verdad no sé lo que pasó, no me acuerdo de nada”.
El acusado negó categóricamente las acusaciones, declarando: “Lo que están diciendo de una agresión sexual es todo una mentira, empezando porque yo soy gay, nunca he estado con una mujer y nunca he tenido nada con una”. Rodríguez Muñoz también aseguró al diario que hasta ese momento Avianca no lo notificó de ninguna acción penal o demanda por el incidente del domingo 10 de mayo de 2026. En su relato, agregó que la empresa solo le comunicó la reprogramación de su viaje, pautado para las 04:30 p.m. del día siguiente con destino a España, aunque decidió no abordarlo por temor a la situación.
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En respuesta a la exhibición del video que lo muestra detenido, Rodríguez Muñoz relató que fue sometido a interrogatorio, pero posteriormente liberado. Su defensa se fundamenta en que no existen pruebas para sostener la denuncia y admitió: “Y si me emborraché, pues sí, pido perdón, pero yo no he hecho nada de esas cosas porque eso no está demostrable”.
Además de las acciones penales en curso, Avianca prepara una demanda civil estimando pérdidas económicas superiores a los USD 40.000 (aproximadamente $150.000.000) derivadas del incidente, cifra que contempla el costo de combustible, asistencia en tierra y la necesidad de reprogramar la ruta para los 276 pasajeros afectados, según lo reportado por El Tiempo.