La Secretaría Distrital de Salud de Bogotá intensificó los controles epidemiológicos por el brote de hantavirus vinculado con el crucero MV Hondius, tras la confirmación de tres fallecidos y 11 casos positivos, según reportes oficiales publicados el 12 de mayo de 2026.
A raíz del informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitido el 2 de mayo de 2026, el organismo advirtió que la situación requiere vigilancia constante debido al “largo período de incubación del virus”, advirtiendo sobre la posibilidad de nuevos casos en las próximas semanas, especialmente por la circulación de la variante Andes, la única capaz de transmitirse entre humanos.
En este contexto, Julián Fernández, subsecretario de Salud Pública en Bogotá, enfatizó en que, en este momento, “no existe evidencia de transmisión activa y sostenida de hantavirus en Colombia ni en Bogotá”, afirmando que el riesgo para la ciudad permanece bajo. Sin embargo, añadió que la vigilancia epidemiológica y la coordinación con autoridades nacionales se mantienen para dar respuesta a “cualquier eventualidad”.
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La Secretaría Distrital de Salud recomendó no implementar medidas adicionales a las ya establecidas, pero informó que la evolución del brote exige monitoreo permanente y atención a futuros reportes.
“Desde la Secretaría Distrital de Salud mantenemos vigilancia epidemiológica permanente y articulación con las autoridades nacionales para responder oportunamente ante cualquier eventualidad”.
El Ministerio de Salud y Protección Social y el Instituto Nacional de Salud (INS) confirmaron en un comunicado que “actualmente no se han confirmado casos de infección por hantavirus en Colombia”. Además, según la Secretaría de Salud de Bogotá, las pruebas RT-PCR para hantavirus solo se aplican cuando la persona presenta síntomas compatibles y no están previstas para tamizaje masivo.
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¿Hay algún antecedente del virus en Colombia?
El documento oficial reconoce que entre 2004 y 2016, investigaciones de instituciones académicas y centros de investigación encontraron rastros del virus en algunas regiones del país.
“No se trató de personas enfermas, sino de evidencia en sangre —lo que se denomina evidencia serológica— que indicaba que algunas personas y animales silvestres habían estado expuestos al virus en algún momento de sus vidas”.
El Ministerio de Salud, liderado por Guillermo Alfonso Jaramillo, fue preciso al respecto: esos hallazgos “sugieren circulación potencial de virus relacionados, aunque no constituyen evidencia de transmisión activa sostenida ni de enfermedad clínica confirmada en el territorio nacional“.
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La OMS, por su parte, mantiene una evaluación de riesgo global baja, la misma categoría que asigna a Colombia en este momento. Mientras que, desde 2016, el Instituto Nacional de Salud (INS) reforzó la capacidad para detectar el virus en pacientes con fiebres graves de causa desconocida o infecciones respiratorias atípicas.
En 2023, el hantavirus fue incluido formalmente en las prioridades de vigilancia de enfermedades zoonóticas emergentes del país, lo que permitió, según el comunicado, “consolidar protocolos de detección temprana, investigación epidemiológica y articulación intersectorial bajo el enfoque de Salud Global (One Health)”. Ese enfoque implica que la vigilancia no recae solo en el sector salud, sino que articula también a entidades ambientales y agropecuarias.
El Ministerio de Salud y el INS emitieron una lista de recomendaciones prácticas. La más relevante para el día a día: revisar y limpiar con cuidado los alimentos no perecederos que lleven tiempo almacenados, y verificar que sus empaques no estén rotos o abollados, ya que los roedores pueden haberlos contaminado.
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El comunicado también advierte tener “precaución con el consumo de alimentos envasados, empaquetados o enlatados que hayan estado en procesos de bodegaje largos”.
Las demás medidas apuntan a cortar el acceso de los ratones al hogar: sellar grietas y espacios por donde puedan entrar, mantener limpias las bodegas y áreas de almacenamiento, y no dejar residuos ni comida expuesta que atraiga roedores.
Si se va a limpiar un lugar cerrado donde haya señales de infestación, las autoridades aconsejan usar mascarilla y elementos de protección personal, además de lavarse las manos con frecuencia.
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La recomendación final del documento es clara: ante fiebre o dificultad para respirar, especialmente si hubo contacto reciente con ambientes donde haya roedores, consultar a un médico de inmediato.