Una estafa telefónica a una emprendedora ocasionó el hackeo de su cuenta de WhatsApp por parte de los criminales que retiraron una suma superior a los $3.860.000 de su cuenta bancaria. La víctima se identificó como Ana María Zapata, responsable del negocio de fresas con crema en Necoclí, en el Urabá antioqueño y que cedió ante los engaños de los criminales.
La afectada relató entre lágrimas lo que le sucedió y aseguró que los delincuentes se hicieron pasar por funcionarios de la empresa de telefonía Tigo, por lo que tras el engaño, lograron acceder no solo a la información personal de la emprendedora, sino a su número de teléfono y cuentas asociadas, generando un esquema de fraude donde terceros, incluidas clientas y familiares, fueron abordados por los estafadores para exigir transferencias adicionales.
La modalidad delictiva utiliza identidades institucionales falsas
Los hechos ocurrieron durante la mañana del 6 de mayo de 2026, según relató Zapata en sus redes sociales. El sujeto que se comunicó con ella dijo llamarse Luis José Virgüez, le dio un número de cédula, un número de radicado y una presunta vinculación con la Policía.
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Según el testimonio de Zapata, el supuesto objetivo de la comunicación era protegerla de una supuesta clonación de línea móvil: “Puedes confirmar mis datos en la página de la Policía, pero mi intención hoy es ayudarte a que no te clonen tu línea móvil”.
Al seguir las instrucciones en tiempo real, Zapata accedió a un enlace enviado por el supuesto funcionario, permitiendo así el hackeo de su cuenta de WhatsApp y la posterior intervención sobre su cuenta de Bancolombia. Este procedimiento habilitó el acceso remoto que, en cuestión de minutos, permitió la transferencia de $3.860.000 a una cuenta de Nequi.
Mientras esto sucedía, la cuenta de WhatsApp de la empresa fue utilizada para contactar a clientes, familiares y conocidos, pidiendo pagos bajo pretextos relacionados con la venta de fresas: “A las terceras personas les está escribiendo por el WhatsApp del negocio… Esa persona está pidiendo dinero”.
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La afectada precisó que pudo actuar con rapidez al detectar el ataque gracias al consejo de una entrenadora en su gimnasio, que le urgió a acudir a una sucursal bancaria, lo que le permitió constatar el robo y, posteriormente, la denuncia formal fue radicada ante la Policía local de Necoclí, municipio donde opera el negocio.
Advertencia a la comunidad
El daño ocasionado se extendió más allá de la pérdida financiera inicial. Tras el hackeo, los delincuentes utilizaron la identidad de la empresaria para solicitar pagos falsos a distintos contactos: “A mi mamá, mis amigas, conocidos, fresiclientes… le han escrito diciéndole: ‘Mira, no tengo para la factura de las fresas, mándame un depósito’. Y lo han hecho. Tenemos comprobante de todo eso".
Tras la denuncia, la cuenta bancaria principal de Zapata fue congelada para la investigación oficial, según relató, mientras las autoridades se encargan de rastrear los movimientos realizados.
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La recomendación de la joven para sus seguidores fue clara: “No contesten llamadas. No contesten llamadas de nadie. Vea, cuando ustedes necesiten algo de Tigo, de Bancolombia, de Claro, de lo que sea, parce”.
El ataque demostró la capacidad de los estafadores para operar con apenas el número de cédula y un acceso inicial proporcionado bajo engaño: “Lo que a mí me explicaron en la estación de la policía, hay hackers que son capaces de robarse millones, millones con solo el número de la cédula”.
En su video de TikTok, la joven acudió a la solidaridad de su comunidad en Necoclí y seguidores digitales para difundir la modalidad fraudulenta y evitar que otras personas sean engañadas en el futuro.
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La joven pidió no caer en las llamadas inesperadas de aparentes funcionarios de empresas o bancos ni proporcionar datos personales a desconocidos, reiterando el “dolor” por lo ocurrido y la importancia de compartir la experiencia para frenar la expansión de este tipo de delitos.