El dólar en Colombia superó los $3.800 en el transcurso de la mañana del miércoles 13 de mayo, alcanzando un valor máximo de $3.814,17 un nivel no observado en el país en más de dos meses.
Este incremento marca el retorno de la moneda estadounidense a cotizaciones que no se registraban desde hacía más de 60 días en el mercado cambiario colombiano.
Esto significa que durante la jornada el precio de la divisa estadounidense ha tenido un repunte de $39,1, impulsado por la reciente publicación de los precios al productor en Estados Unidos y el consecuente deterioro del apetito de riesgo global.
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Ese aumento llevó a que la divisa alcanzara su valor más alto en 60 días, en un contexto internacional marcado por la volatilidad en los precios del crudo y la incertidumbre en Oriente Medio.
La cotización del dólar frente al peso colombiano superó la Tasa Representativa del Mercado (TRM) vigente del martes 12 de mayo, fijada en $3.775,07, con un precio mínimo de $3.770 y un máximo de $3.799 durante la jornada .
En el mercado local se concretaron 654 transacciones por un monto acumulado de USD 564 millones, lo que evidencia una actividad significativa.
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El incremento en la divisa ha estado fuertemente asociado a la publicación del índice de precios al consumo (IPC) estadounidense, que mostró una suba de 3,8% interanual hasta abril, la cifra más alta desde mayo de 2023.
Este dato renovó las expectativas de que la Reserva Federal podría postergar cualquier recorte de tasas este año. La herramienta FedWatch de CME elevó al 35% la probabilidad de una suba de 25 puntos básicos en diciembre, reflejando el cambio de expectativas de los inversores respecto a la política monetaria.
Ray Attrill, director de estrategia de divisas del National Australia Bank, señaló en diálogo con La República que “la incapacidad de los mercados de valores para seguir avanzando, junto con el aumento de los rendimientos, principalmente a raíz de las cifras del IPC, es una combinación que ha supuesto un pequeño suelo para el dólar en este momento”.
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En paralelo, los contratos futuros del crudo Brent avanzaron USD 0,23 (0,2%), alcanzando los USD 108 por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) en Estados Unidos cedió USD 0,10 (-0,1%), situándose en USD 102,08.
Estos niveles se mantienen elevados desde el inicio del conflicto armado entre Estados Unidos, Israel e Irán a fines de febrero, evento que llevó a Teherán a cerrar de facto el estratégico estrecho de Ormuz.
Desde entonces, tanto el Brent como el WTI se han sostenido cerca o por encima de los USD 100 por barril, un umbral crítico para la economía global.
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La Agencia Internacional de la Energía (AIE) advirtió que la oferta mundial de petróleo no alcanzará a cubrir la demanda en 2026 como consecuencia de los estragos provocados por la guerra en la producción de Oriente Medio.
Giovanni Staunovo, analista de UBS, explicó al medio citado: “El último reporte de la AIE sobre el mercado petrolero acaba de mostrar la magnitud de la perturbación, con grandes descensos en las reservas de petróleo durante los dos últimos meses”.
Además, la AIE reportó que la producción de crudo ruso cayó 460.000 barriles por día (bpd) en abril respecto al mismo mes del año anterior, hasta situarse en torno a los 8,8 millones de bpd.
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Este descenso se atribuye al aumento de ataques con drones que Ucrania ha dirigido contra instalaciones energéticas rusas, intensificando la presión sobre la oferta mundial.
Mientras tanto, las miradas de los inversores permanecen atentas al desarrollo diplomático en Oriente Medio y a la cumbre de alto nivel en Pekín entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su par chino, Xi Jinping.
Trump declaró el martes que no considera necesaria la colaboración de China para lograr el fin de la guerra, pese a que las perspectivas de un acuerdo de paz se debilitan y Teherán consolida su control del estrecho de Ormuz.
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China se mantiene como el mayor comprador de petróleo iraní, a pesar de la presión ejercida por las sanciones de Washington.
Priyanka Sachdeva, de Phillip Nova, afirmó que: “El mercado sigue muy sensible a cada novedad procedente de la región, lo que significa que persisten las fuertes oscilaciones. Cualquier nueva escalada o amenaza directa a los flujos de suministro podría reactivar con rapidez un fuerte impulso alcista tanto en el Brent como en el WTI”.