El domingo 10 de mayo, el streamer Westcol transmitió en vivo una entrevista de tres horas con el expresidente Álvaro Uribe Vélez desde la hacienda El Ubérrimo en Montería. Durante la transmisión, que se realizó por la plataforma Kick, el exmandatario hizo referencia directa al ataque militar que concluyó con la muerte de Raúl Reyes, uno de los líderes históricos de las FARC-EP, en 2008.
El expresidente aseguró que, tras múltiples intentos de negociar la liberación de secuestrados, “hubo que meterle un bombazo a Raúl Reyes en la selva ecuatoriana”.
¿Quién era Raúl Reyes y por qué su muerte marcó un hito?
Raúl Reyes, cuyo nombre real era Luis Édgar Devia Silva, nació el 30 de septiembre de 1948 en La Plata, Huila. En los años 70, tras una etapa como sindicalista en una planta de Nestlé en Caquetá, se unió al Frente Tercero de las FARC-EP. Su carrera dentro de la organización lo llevó a convertirse en el segundo al mando y una de las figuras más visibles de la guerrilla, que se definía como marxista-leninista y mantenía un conflicto armado contra el Estado colombiano desde 1964.
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La muerte de Raúl Reyes se produjo el 1 de marzo de 2008 durante la Operación Fénix, ejecutada por las Fuerzas Militares de Colombia en territorio ecuatoriano. Este hecho representó el mayor golpe para las FARC-EP en más de cuarenta años de historia, ya que Reyes era considerado el principal estratega y portavoz internacional de la organización.
El operativo militar y la decisión de usar la fuerza
En la entrevista, Uribe detalló que su gobierno realizó veintisiete intentos de rescate de secuestrados, incluyendo a Íngrid Betancourt, tres ciudadanos estadounidenses y varios colombianos. Relató que, tras el fracaso de estos esfuerzos de mediación y negociación, la única opción que quedó fue el uso de la fuerza militar. “¿Qué hubo que hacer? Meterle un bombazo a Raúl Reyes en la selva ecuatoriana”, enfatizó.
El expresidente aclaró que la operación no fue contra Ecuador, sino dirigida exclusivamente a un grupo armado ilegal que mantenía a personas secuestradas en territorio fronterizo. Según Uribe, ese operativo permitió avanzar en el rescate de los secuestrados dos meses después.
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Seguridad, estrategia y contexto actual
Uribe defendió su política de seguridad y recalcó que la prioridad siempre fue disuadir a los grupos ilegales antes de recurrir a la fuerza. Señaló que la situación actual se ha complicado porque los delincuentes tienen acceso a tecnología como drones que superan a los de las Fuerzas Armadas. También criticó la reducción en el tamaño y la capacidad operativa del Ejército y la Policía.
Según su visión, la seguridad requiere acciones constantes para dificultar la operación de los grupos armados y rescatar a las víctimas de secuestro. Sostuvo que la fuerza debe ser el último recurso, pero no puede evitarse cuando fracasan las alternativas.
El apodo “paraco” y la percepción pública
En el diálogo, Westcol abordó la etiqueta de “paraco”, utilizada por opositores para vincular a Uribe con el paramilitarismo. El exmandatario reconoció que ese apodo le afecta y explicó que surgió de una confusión entre su política de seguridad y el apoyo a grupos ilegales. “Aquí confundieron una política severa de seguridad con el paramilitarismo. Entonces uno dice: ‘Este país necesita seguridad. Ah, paraco’,” explicó, reiterando que bajo su gobierno se combatió tanto a la guerrilla como a los paramilitares.
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Falsos positivos y procesos judiciales
La entrevista abordó el asunto de los “falsos positivos”, ejecuciones extrajudiciales cometidas por miembros del Ejército durante su gobierno. Uribe reconoció la existencia de estos crímenes, pero rechazó que hubiera una política oficial que los promoviera. “Nosotros nunca incentivamos delitos, ni se premió a alguien por delitos en las fuerzas armadas,” afirmó.
Sobre su entorno, habló del proceso judicial contra su hermano, Santiago Uribe Vélez, vinculado con el grupo paramilitar Los 12 Apóstoles, y aclaró que el caso está bajo revisión y su hermano no está en prisión.