El reciente auge de un audio viral sobre el costo de ir al cine en Colombia ha desencadenado una oleada de memes, debates y reflexiones en redes sociales. El fragmento, protagonizado por un hombre que invita a una mujer a ver una película y le propone dividir la cuenta debido al alto precio, ha generado todo tipo de reacciones, poniendo en el centro de la discusión la percepción social sobre el gasto en entretenimiento y la economía cotidiana.
En la grabación se escucha: “Podemos ir al cine, sino que, bueno, he de manifestar que después del cierta hora los domingos es extremadamente costoso (...). Entonces, no sé, hermosa, no sé si quieras que dividamos parte de pago”, dijo el protagonista del audio, que ha circulado ampliamente en plataformas digitales. La frase “las boletas están como a 20 mil pesos” se convirtió en el eje de la controversia.
Las burlas y memes no tardaron en aparecer, señalando al hombre de “tacaño” o incluso sugiriendo que no tenía interés real en la mujer. El tono jocoso de los usuarios contrastó con quienes buscaron una mirada empática sobre la realidad económica detrás de la anécdota.
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El debate sobre el gasto y la empatía social
La creadora de contenido Juanita Murillo decidió intervenir en el debate desde su cuenta de TikTok, aportando una visión distinta. En sus palabras: “Parce, fúnenme si quieren, pero ya amanecí muy defensora del pueblo. O sea, lo que está pasando con el audio del man del cine me parece demasiado cruel. O sea, y no voy a entrar como a defender al man específicamente, porque no sé la realidad, (...), no todo el mundo puede darse el lujo de ir al cine”.
Murillo subrayó que muchas personas deben priorizar el gasto en necesidades básicas, por lo que una salida al cine puede representar un esfuerzo considerable. Su mensaje fue contundente: “No todo el mundo le sobran esos 150 mil pesos. Hay gente que lo tiene que usar para completar para el arriendo, para comer, para comprar medicina, pues para necesidades básicas”.
El audio y la posterior discusión han puesto de manifiesto cómo el entretenimiento, considerado por muchos como una actividad asequible, puede ser un lujo para quienes tienen un ingreso ajustado. En palabras de una seguidora de Murillo: “Si tú ganas mucho evidentemente 20 mil es nada pero si tú ganas un miserable sueldo y tienes todo que va a gastos, 20mil es plataaaa por Dios!”
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Precios actuales y contexto económico
El costo de las entradas y los productos dentro de los cines ha sido un tema recurrente en el debate. Según datos del Fondo Mixto de Promoción Cinematográfica (Proimagenes Colombia), el precio promedio real de una boleta en 2025 fue de $8.366, lo que representa un leve aumento del 1,11% respecto a 2024, rompiendo con la tendencia a la baja de los años anteriores. El año más costoso en la última década fue 2012, con un promedio de $10.281 por boleto.
El precio de la entrada puede elevarse dependiendo de factores como el horario, el formato (3D, XD, Imax) y la ubicación del múltiplex. En los principales circuitos de cine, los precios de lunes a domingo antes de las 3:00 p. m. oscilan entre $6.000 y $8.000. Fuera de ese rango horario, especialmente domingos en la tarde, las tarifas pueden acercarse o superar los $20.000 por persona, tal como lo menciona el audio viral.
Pero el gasto no termina en la boletería. Los combos de comida, según el registro de precios para 2025-2026, varían entre $30.000 y más de $60.000, con opciones premium que pueden alcanzar los $100.000 en algunas cadenas. Para dos personas, una tarde completa de cine puede suponer un desembolso de alrededor de $70.000 solo en alimentos y bebidas, sin contar las entradas.
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El impacto del cine en la economía del hogar
Para quienes reciben un salario mínimo en Colombia, que en 2026 es de $1.750.905 mensuales, el gasto en cine representa una porción considerable del ingreso disponible. El pago diario base por jornada de ocho horas es de $58.364, lo que significa que una salida de cine para dos personas en horario premium puede equivaler al sueldo de un día completo de trabajo.
La conversación generada por el audio viral ha servido como radiografía de la desigualdad en el acceso al ocio y el entretenimiento. Frases como “Tu argumento es válido. Pero si yo no tengo pa’ ir a cine que carajos ando invitando planes a gente” resumen la diversidad de opiniones y el desafío que representa equilibrar ocio y presupuesto familiar.