La reconocida presentadora Claudia Lozano reveló los detalles del episodio crítico que enfrentó al sobrevivir a una hemorragia abdominal provocada por el avance de una endometriosis severa que puso en riesgo su vida y la mantuvo en la unidad de cuidados intensivos (UCI) durante más de un mes.
La famosa narró su experiencia en el pódcast Charlas Divinas, de Mafe García y July Del Río, en el que aseguró que el tejido endometrial migró hasta el hígado y una arteria adyacente se rompió, provocando una situación para la que los médicos no encontraban explicación y que requirió una primera operación de emergencia de ocho horas.
En el momento más grave de su enfermedad, los especialistas extrajeron 3 litros de sangre acumulada en su abdomen. Lozano relató que la intervención fue tan riesgosa que ni los especialistas se explicaron cómo logró salir de esto: “Los médicos decían: ‘¿Cómo está viva?’”.
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En total, la modelo se sometió a cinco cirugías en seis semanas, periodo en el que fue acompañada por compañeros de trabajo y familiares: “Hoy te digo que soy un milagro”.
Lozano explicó el alcance poco común de su diagnóstico de endometriosis: “La mía ha migrado a los riñones, los uréteres (conductos musculares delgados que transportan la orina desde la pelvis renal de cada riñón hasta la vejiga urinaria), y ha llegado hasta el hígado”.
Según su testimonio, esta agresividad provocó un dolor físico incapacitante, que, en sus palabras, superó en intensidad al de un parto, mientras trabajaba como conductora de la franja de entretenimiento de Noticias Caracol: “Presentaba con dolor. Entre líneas, mientras salía una nota, me agachaba del dolor y luego volvía a pararme. Me acostumbré a vivir con el dolor y eso no debería ser así”, dijo.
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El cuadro se agravó cuando el tejido endometrial, que suele afectar exclusivamente órganos pélvicos, penetró órganos vitales y rompió una arteria junto al hígado: “Una vez me fui gateando al baño del dolor y terminé hospitalizada. Estuve sola durante el episodio, en casa, y cuando llegué a la clínica apenas pudieron asistirme”.
Horas después de perder el conocimiento, despertó intubada en UCI, donde los médicos confirmaron que los litros de sangre en el abdomen no dejaban margen de error y le aseguraron que la cirugía de urgencia era inevitable y extremadamente riesgosa.
A pesar del sufrimiento, Lozano señaló la importancia de la fe y el apoyo del entorno solidario durante la crisis, pues recordó que crecieron las cadenas de oración cuando la noticia circuló en redes sociales y que, aun aislada del exterior, la acompañaron gestos inesperados de algunos conocidos: “El señor que barre el parque me contó que fue a la clínica a pedir permiso para visitarme”.
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Además, algunos de sus vecinos también se acercaron a la clínica para preguntar por ella y allí les dijeron que sus familiares la estaban cuidando.
Durante la permanencia en UCI, Lozano enfrentó la muerte de pacientes en habitaciones cercanas y sintió que su recuperación no sería fácil. Citó el caso del médico que la operó horas después de enterrar a su propia madre y que, según él mismo le expresó: “Mi mamá hubiese querido que operara hoy”.
Claudia Lozano afirmó que su espiritualidad la salvó después de querer morirse por causa del sufrimiento: “Yo entregué mi vida y le dije a Dios: ‘No quiero despertar. Si tú me preguntas a mí, ya no quiero vivir, porque el dolor no para’”.
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El milagro médico
La modelo, originaria de Medellín e hija de padres chocoanos, indicó que el proceso la hizo valorar desde pequeños apoyos hasta el simple hecho de poder llevar a su mascota al parque.
“Yo decía: ‘Dios, yo soy un milagro, de verdad, soy un milagro y lo voy a agradecer mucho’. Y todos los días, por ejemplo, hoy me levanté y sacó a la Gordita, mi perrita, al parque y le digo: ‘Diosito, gracias porque hoy también es un milagro de vida. Entonces, hoy te agradezco profundamente por levantarme, por poder caminar, por tener salud, por poderte orar, por poderte agradecer y te agradezco infinitamente’”.
La presentadora aseguró que ahora su prioridad es mantener la tranquilidad, priorizar la felicidad y vivir con gratitud: “La fe mueve montañas, es real. Les puedo decir que lo que están viendo aquí es un milagro y es un milagro de Dios”.
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