Un perro que se encontraba en la base militar Filo Banderas, en Hacarí, municipio ubicado en el departamento de Norte de Santander, fue trasladado para recibir atención médica luego de que este fuera maltratado por un miembro del Ejército Nacional.
Los militares tuvieron que sacarlo de lugar de inmediato y ponerlo en manos de médicos veterinarios. Según el comunicado oficial de la institución, el hombre habría utilizado una pala para hacerle daño al indefenso animal.
“El día de hoy logramos, en una operación aérea, evacuar tanto al soldado como al perrito que se vio afectado”, informó el Ejército en su pronunciamiento público. El mismo vuelo que sacó al perro también sirvió para alejar al uniformado de la zona y dar inicio a los procesos formales contra él.
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El reporte preliminar de los veterinarios indica que el canino “se encuentra estable y fuera de peligro”. A la hora del comunicado, los médicos continuaban con los procedimientos para garantizar su recuperación. La institución afirmó que sigue “muy atenta a la evolución” del animal y que seguirá ampliando la información a medida que avance el estado de salud del canino.
El soldado presuntamente involucrado fue trasladado de la base y ya enfrenta dos frentes de investigación simultáneos: uno penal y otro disciplinario. El Ejército Nacional señaló que estas acciones se iniciaron “de manera inmediata” y que su objetivo es “establecer lo sucedido y determinar las responsabilidades a que haya lugar”.
La institución también adelanta procesos de desvinculación del uniformado, lo que significa que podría perder su cargo dentro de la fuerza.
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La reacción oficial fue contundente en el rechazo. “Queremos rechazar categóricamente cualquier conducta que atente contra la vida, la integridad y el bienestar de nuestros animales”, dijo el Ejército en su pronunciamiento.
Y agregó que lo ocurrido “corresponde a una actuación individual completamente alejada de los principios, valores y lineamientos institucionales que rigen el actuar de nuestros hombres y mujeres”.
El Ejército también señaló que lamenta “profundamente” lo sucedido y que rechaza “de manera categórica este tipo de actos que no representan los valores ni los principios” de la institución. Dicho esto, el hecho ocurrió dentro de una base militar, bajo la responsabilidad directa del Ejército, en una zona de difícil acceso como lo es el municipio de Hacarí.
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Este caso no es el primero que pone en entredicho el trato que algunos uniformados dan a los animales. Entre 2024 y 2026 se han registrado varios incidentes similares dentro de la fuerza.
Uno de los antecedentes más recordados fue el video de un perro lanzado al vacío en Puerres, Nariño, un caso que terminó con condenas judiciales contra exintegrantes del Ejército por maltrato animal agravado, bajo la Ley 1774 de 2016. La Fiscalía General de la Nación logró esas condenas en julio de 2023, con seguimientos durante 2024, y los fallos se convirtieron en una advertencia dentro de los batallones sobre las consecuencias penales de este tipo de conductas.
Durante ese mismo periodo, activistas y familiares de soldados también denunciaron condiciones precarias para los perros antiexplosivos y de seguridad en algunas bases remotas del país: falta de atención médica oportuna y alimentación insuficiente para los caninos en zonas de difícil acceso.
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Ante esas quejas, el Ejército Nacional respondió con jornadas de bienestar animal y auditorías en los Centros de Entrenamiento Canino, con el fin de garantizar lo que la institución llama condiciones dignas para sus “héroes de cuatro patas”.
“Como institución, no toleraremos acciones que vulneren el bienestar de seres indefensos”, cierra el comunicado. Lo que sigue ahora es esperar los resultados de las investigaciones penales y disciplinarias para conocer qué consecuencias concretas enfrenta el soldado señalado como responsable.