Un episodio de violencia en la estación Calle 76 de Transmilenio, en Bogotá, dejó un saldo preocupante esta semana. Un guardia de seguridad, testigo directo de los hechos, describió cómo una pelea derivó en enfrentamientos, amenazas y agresiones graves contra policías y empleados del sistema en el norte de la ciudad.
Según el relato, los hechos iniciales ocurrieron el 4 de mayo a las 7:30 p. m. cuando varios jóvenes, aparentemente bajo los efectos del alcohol, intentaron ingresar a la estación sin pagar. Los uniformados intervinieron para solicitar el pago, pero la situación se tornó tensa tras recibir amenazas.
“Ingresan a la estación calle 76 unos usuarios en estado de alicoramiento, lo cual llegan amenazando que van a evadir el pasaje”, relató uno de los agentes.
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Frente a la resistencia, los guardias y policías intentaron mediar, pero algunos agresores usaron armas blancas para intimidar. El uniformado aseguró: “Nosotros nos hacemos es defenderlo con la tonfa, el último recurso para defendernos”. La intervención buscó evitar que la violencia escalara y proteger a quienes se encontraban en el lugar.
El día siguiente, el 5 de mayo, la tensión se reavivó. Varias personas regresaron a la estación y desencadenaron nuevos disturbios. Según el testimonio, lanzaron piedras y palos contra el personal de seguridad y los agentes, resultando herida una trabajadora. El guardia narró: “Llegaron aproximadamente 200 personas tirando piedra y palo, lo cual agredieron a una mujer en el rostro, compañera de nosotros”.
Ante el nivel de violencia, los funcionarios se vieron forzados a abandonar la estación para resguardar su integridad. “Nos tocó salir corriendo porque no nos quedaba otra opción”, afirmó el agente, quien también mencionó la presencia de individuos encapuchados involucrados en los incidentes.
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Las reacciones en redes sociales reflejaron un clima de desconfianza y hartazgo ciudadano. Entre los comentarios, destacaron frases como: “Gracias por aclararnos de dónde viene la orden de agredir a colados...” y “Y porque no dice que el servicio prestado por esos ignorantes es paupérrimo, se creen dueños de la estación”. La conversación digital expuso críticas tanto a la gestión del sistema como a las respuestas institucionales tras los hechos.
Tras los incidentes del 5 de mayo, las autoridades respondieron publicando un cartel con las imágenes de quienes, según la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia, habrían participado en actos de vandalismo contra ciudadanos, buses y la infraestructura del sistema. El objetivo principal es lograr su identificación y captura.
En esta ocasión, la entidad invitó a la ciudadanía a colaborar con la investigación: “¿Los conoce? El llamado a la ciudadanía es a brindar información sobre su paradero llamando a la Línea de Emergencias 123 o a la Línea Contra el Crimen, al 314 358 7212”. Además, se aseguró a la población que toda denuncia será tratada con “absoluta reserva”, en un intento de incentivar el aporte de datos sin temor a represalias.
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Las críticas sobre las medidas de seguridad también se hicieron presentes en redes. Un usuario señaló: “Lo que tienen que poner son puertas anticolados y de cierre lateral para sillas de ruedas, etc, con cámaras con biometría analítica, a quien pillen dañando el sistema d transporte que lo lleven a la cárcel, eso es terrorismo urbano y las guerrillas están en Bogotá hace años”. Este tipo de comentarios reflejan la percepción de inseguridad y la demanda de acciones tecnológicas más estrictas para enfrentar el vandalismo.
Por su parte, la Secretaría de Seguridad detalló que la información proporcionada por los ciudadanos permitirá la identificación y judicialización de los responsables de los daños registrados en buses y en la estación Calle 76. El secretario de Seguridad, César Restrepo, remarcó que los ataques no fueron espontáneos, sino “minuciosamente planeados” para afectar el servicio.
Las imágenes de las cámaras de la Avenida Caracas permitieron a las autoridades identificar a tres personas: dos hombres, uno de ellos encapuchado, y una mujer con el rostro parcialmente cubierto. Según la entidad, estos individuos fueron grabados en el momento en que vandalizaban tanto los vehículos como las estaciones del sistema.
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