Cada hipopótamo defeca 100 kilogramos de materia fecal al día y consume cerca de 200 kilogramos de vegetación. Con esas cifras sobre la mesa, Colombia tomó una decisión que llevaba 30 años pendiente: aplicar eutanasia química a una parte de la población de hipopótamos que se expandió por el país desde la época del narcotráfico de Pablo Escobar.
El secretario de Ambiente del Distrito de Barrancabermeja, Leonardo Granados, explicó cómo será ese proceso, paso a paso.
El procedimiento no es desconocido en Colombia. “Se hace casi todos los días en Colombia con la fauna doméstica, sobre todo los perritos ferales, gaticos ferales que están enfermos, con moquillo”, dijo Granados en la entrevista con Caracol Radio.
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El químico que se aplica se llama eutanés, y en el caso de los hipopótamos el proceso es idéntico, con una diferencia: la dosis es mayor, proporcional al tamaño del animal. Para eso, explicó, se contratarán veterinarios expertos.
Antes de llegar a ese punto, sin embargo, hay varios pasos previos. Lo primero es localizar a cada hipopótamo. Granados recordó que se trata de una especie crepuscular, es decir, que se mueve principalmente en horario nocturno, lo que complica su rastreo.
El plan contempla la instalación de cámaras trampa en las zonas donde han sido avistados, además de la contratación de biólogos y veterinarios especializados. Una vez identificado el animal, se le aplica un dardo para sedarlo y, tras la sedación, se procede con la eutanasia. El proceso cierra con la inhumación del cuerpo.
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Todo ese operativo depende de que el Ministerio de Ambiente formalice el proyecto ante el Fondo Vida. Granados confirmó en la misma emisora que el proyecto ya estaba radicado, y que desde ese momento el trámite administrativo y contractual toma “un promedio de tres meses para iniciar”. La primera mesa técnica para definir los detalles del proceso se realizó el 6 de mayo en Barrancabermeja, primera ciudad del país en convocar esa reunión.
La urgencia no es menor. Según Granados, los hipopótamos ya llegaron a la ciénaga de La Sira, al corregimiento El Centro y a la vereda Cuatro Bocas, y uno de ellos entró a la ciénaga del Opón hace apenas diez días. “Vienen bajando por la cuenca del Magdalena y se están expandiendo”, advirtió el funcionario. “Si no van a llegar a Barranquilla”, agregó.
El daño ecológico ya es visible. Los hipopótamos desplazaron por completo a chigüiros, babillas y nutrias en las zonas que ocupan, y generan eutroficación —un proceso de degradación del agua por exceso de materia orgánica— en parte de los humedales. La materia fecal que producen a diario acelera ese deterioro.
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La caza control, que es el término técnico del proceso, no excluye la posibilidad de trasladar algunos animales. Granados mencionó una oferta de un magnate de la India para recibir hasta 80 o posiblemente 120 hipopótamos en un santuario durante un periodo de cinco años.
No obstante, advirtió que esa alternativa no resuelve el problema por sí sola: con aproximadamente 650 hembras en edad reproductiva, la población puede crecer a un ritmo de 150 hipopótamos por año bajo las condiciones actuales del hábitat colombiano, que el propio Granados calificó como “perfectas” para la especie.
El Ministerio de Ambiente intentó trasladar animales a Filipinas, México, África y la India desde 2023, sin éxito. Todos los países contactados rechazaron la propuesta.
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“Todos han dicho: ‘No queremos tener ese problema’”, relató el secretario. La eutanasia, precisó Granados en declaraciones recogidas también por El Tiempo, “es un procedimiento con menos dolor a la especie” y fue la metodología que se definió de forma unánime en la mesa técnica del 6 de mayo.
La población de hipopótamos en Colombia se distribuye hoy en cuatro departamentos del país. El número de animales que serán objeto de la caza control asciende a al menos 80.