Tras las fuertes lluvias del fin de semana, el descenso de los caudales en varias quebradas de La Ceja, Antioquia, permitió restablecer la movilidad en los sectores afectados, aunque Villa Carmelita y la placa de San Cayetano continúan anegadas.
Durante la emergencia, un joven fue grabado nadando de espaldas en las calles inundadas del sector Mirador del Norte, lo que generó debate en redes sociales sobre los riesgos de esta práctica. En el video, varias personas registraron la escena y rieron ante la ocurrencia, lo que contribuyó a que la imagen se viralizara rápidamente.
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Las reacciones no tardaron: “Los habitantes de Villa Carmelita estamos hartos con esta situación. Esa piscina que ustedes saben ahí, es la única vía de acceso que tenemos a nuestra unidad”, manifestaron residentes a través de plataformas digitales. Otros optaron por el sarcasmo, agradeciendo a la administración por la “nueva piscina gratuita”.
Algunos usuarios ironizaron: “Ya entiendo todo, es una iniciativa del Incerde para la recreación libre de la comunidad. No es que sea un problema de inundaciones”, se leyó en una de las plataformas. Otros lamentaron la situación, señalando que la única vía de acceso a sus viviendas se ha transformado en un foco de riesgos.
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Frases como “La Ceja ya cuenta con mar” circularon con rapidez, reflejando la mezcla de frustración y resignación de los habitantes ante un fenómeno que, para muchos, se ha vuelto recurrente.
Sectores recuperados y zonas críticas
Mientras en El Hipódromo, la vía hacia Rionegro, San Pedro, La Paz y Pinolinda el agua retrocedió y permitió la circulación, la situación en Villa Carmelita sigue siendo compleja. Allí, equipos de Empresas Públicas de La Ceja y personal de gestión del riesgo trabajan para evacuar el agua y mitigar el impacto sobre los residentes.
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La placa de San Cayetano permanece bajo monitoreo debido a un drenaje históricamente lento. La vigilancia continúa en estos puntos críticos, donde la probabilidad de nuevas emergencias no se descarta.
¿Por qué sigue inundado Villa Carmelita?
La persistencia de la inundación en Villa Carmelita se atribuye al arrastre de sedimentos desde un proyecto habitacional en construcción. Estas partículas han obstruido vías y sumideros, agravando la acumulación de agua durante las lluvias intensas. Las autoridades y la constructora Contex revisan el estudio hidrológico presentado para determinar la capacidad hidráulica de la quebrada y buscar soluciones técnicas.
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Es así que se espera la entrega del análisis hidrológico de la quebrada San José por parte de la firma Lorient. El documento, presentado como requisito para el permiso de ocupación de cauce otorgado por Cornare, permitirá definir si la fuente hídrica puede soportar los volúmenes actuales. En caso de no haber observaciones ambientales, se evaluará la capacidad del box culvert y la sección hidráulica aguas abajo para prevenir futuras inundaciones.
Desde la administración municipal se mantiene la presencia en los puntos críticos, con acciones técnicas y operativas para reducir el impacto de las lluvias y evitar nuevas emergencias. El llamado de las autoridades es a la prevención y a evitar prácticas que pongan en riesgo la salud.
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Peligros sanitarios de sumergirse en aguas estancadas
Sumergirse en aguas empozadas tras una inundación representa un grave riesgo sanitario y físico. Estos cuerpos de agua no tienen flujo, lo que favorece la proliferación de microorganismos patógenos y la acumulación de contaminantes. El contacto con el agua puede exponer a infecciones graves.
Entre los riesgos biológicos identificados se encuentra la presencia de bacterias, virus, parásitos y algas tóxicas. Microorganismos como Naegleria fowleri, conocida como “ameba come cerebros”, habitan aguas dulces calientes y pueden causar infecciones cerebrales mortales. Otro peligro es la leptospirosis, transmitida por la orina de roedores y frecuente en aguas estancadas o lodo.
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Las infecciones gastrointestinales y cutáneas también son comunes. Bacterias como E. coli, parásitos y hongos pueden provocar diarrea, fiebre tifoidea, hepatitis A y dermatitis de contacto. Además, las cianobacterias liberan toxinas que pueden causar alergias, mareos y enfermedades severas a largo plazo.
En muchos casos, estas aguas contienen residuos de aguas residuales, lo que incrementa el riesgo de contaminación tóxica para quienes entran en contacto con ellas.
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Las autoridades de salud insisten en evitar cualquier contacto con aguas estancadas tras una inundación. Se recomienda no ingresar ni permitir que niños o mascotas lo hagan. Ante exposición accidental, es fundamental limpiar la piel con agua potable y jabón lo antes posible.