El Gobierno nacional aplicó el 1 de mayo de 2026 un nuevo incremento en el precio de la gasolina, fijando el galón en $16.000, un aumento de $400 respecto al valor anterior.
Ante este dato, la candidata presidencial independiente Sondra Macollins cuestionó la viabilidad de la propuesta del presidente Gustavo Petro sobre la transición hacia los vehículos eléctricos. “¿En serio presidente Gustavo Petro? Suben la gasolina y luego salen con el cuento de que ‘la gente se pase a eléctrico’. ¿De dónde? Si hoy llenar el tanque ya es un lujo. Eso no es transición, es vivir por fuera de la realidad”, señaló la también abogada desde su cuenta de X.
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La misma Macollins delineó un enfoque alternativo para afrontar la transición del sector transporte.
“Como candidata de los anónimos, propongo algo aterrizado: estabilizar el precio del combustible bajando el componente de impuestos mientras baja el petróleo, y crear un programa de reconversión para transporte público y de trabajo (taxis, motos, buses) con créditos blandos y garantías del Gobierno. La transición empieza por quienes viven del vehículo, no por discursos falsos”, expresó la aspirante presidencial.
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Esta es la propuesta de transición a carros eléctricos que hizo Gustavo Petro
En contraste, el presidente Gustavo Petro instó a los conductores, entre ellos a quienes usan motocicletas, a “tratar de cambiarlos por vehículos eléctricos que se pueden cargar con la energía del sol de manera gratuita”. Para el mandatario, esto representa “una inversión que genera ahorro para el hogar y aumenta el ingreso real de los que trabajan con su vehículos”.
La gasolina sube $400 y el Gobierno de Petro prende la polémica
El precio de la gasolina en Colombia aumentará $400 en forma inmediata tras la decisión del Gobierno de Gustavo Petro de desmontar los subsidios que, según el ministro de Hacienda Germán Ávila, resultan insostenibles y constituyen “el peor gasto público”.
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Esta medida, avalada por las autoridades económicas a raíz de la volatilidad internacional y las presiones fiscales internas, abre un periodo de variación constante del costo de los combustibles en el país.
El ministro Germán Ávila destacó que el resurgimiento de conflictos geopolíticos, en particular la guerra en Irán y la tensión en Medio Oriente, ha elevado significativamente los precios internacionales de la energía, impactando directamente en los mercados nacionales.
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Ávila afirmó en declaraciones recogidas por Infobae Colombia: “La situación del Medio Oriente no solamente nos afecta en los temas del costo de los combustibles, nos afecta muchísimo también en el tema de fertilizantes”. Además, señaló que la medida busca evitar efectos fiscales negativos provocados por subsidios que calificó como “insostenibles para las finanzas públicas”.
La decisión de incrementar $400 en el precio de la gasolina marca un cambio respecto a los meses anteriores, cuando —ante una coyuntura internacional más favorable— el Gobierno implementó reducciones.
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Ávila explicó que esas reducciones en enero y febrero respondieron a una temporal estabilización del mercado global, pero que el deterioro del entorno obligó a revertirlas: “Cuando pudimos hacer reducción del precio de la gasolina porque las circunstancias lo permitían, la tomamos sin dilaciones”, recordó el ministro ante Infobae. Actualmente, la situación internacional motiva la necesidad de ajustes inmediatos.
El ajuste aprobado para la gasolina se acompaña de una modificación menor en el precio del CPM (Combustible para Motores), aunque con un impacto proporcionalmente reducido. Según detalló Ávila: “Igualmente de tocar un poco, en menor proporción, el precio de la CPM”. El funcionario insistió en que el propósito principal de la decisión es prevenir desequilibrios fiscales mayores ante condiciones externas desfavorables.
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Mientras tanto, las autoridades siguen con atención la evolución del mercado internacional y la respuesta interna ante este ajuste. La volatilidad en los precios de la gasolina y la reducción de subsidios configuran un desafío para la estabilidad económica del país, con repercusiones tanto en el costo de vida como en la planificación fiscal del Estado.