El presidente Gustavo Petro sorprendió con una declaración directa sobre su permanencia en la Casa de Nariño, al afirmar que no se siente cómodo en la residencia oficial y que espera dejarla rápidamente al finalizar su mandato.
La frase se conoció durante su discurso del 1 de mayo en Medellín, donde también insistió en su propuesta de convocar una asamblea nacional constituyente, tema que ha marcado su agenda política reciente.
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“No me gusta mucho, saldré corriendo”, expresó el mandatario al referirse a su salida del poder el próximo 7 de agosto, generando reacciones entre los asistentes al evento.
La declaración se produjo en medio de una intervención que se extendió por más de una hora en la capital antioqueña, durante la conmemoración del Día del Trabajo, donde el jefe de Estado abordó temas clave como las reformas sociales, el panorama político y las expectativas frente a las elecciones presidenciales.
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En ese escenario, Petro vinculó su comentario sobre la Casa de Nariño con el anuncio de una estrategia política que busca impulsar una asamblea nacional constituyente. Según explicó, la iniciativa incluiría la recolección de aproximadamente cinco millones de firmas para presentar la propuesta ante el Congreso entrante.
El mandatario indicó que su intención es entregar ese respaldo ciudadano el 20 de julio, fecha en la que se instala el nuevo Congreso, en lo que sería uno de sus últimos actos como presidente antes de dejar el cargo. La idea, afirmó, es que el siguiente gobierno continúe con el debate sobre las transformaciones institucionales que propone.
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Durante el mismo discurso, Petro insistió en que no busca un continuismo político, sino profundizar cambios estructurales en el país. “No importa que se acabe el 7 de agosto, podemos continuar, no para hacer un continuismo, que no sirve, sino para profundizar más las transformaciones”, manifestó, citado por Revista Semana.
La afirmación sobre la Casa de Nariño no es la primera en la que el mandatario se refiere a su salida del poder. Días antes, en una intervención en La Guajira, había generado controversia al decir: “No sé dónde voy a dormir el 7 de agosto”, frase que también captó la atención del debate público.
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Ambos comentarios han sido interpretados como señales de un cierre de gobierno marcado por mensajes políticos y personales, en los que el presidente combina reflexiones sobre su experiencia en el poder con llamados a continuar su proyecto político más allá de su administración.
En Medellín, Petro también reiteró su intención de que, tras su salida, se realice una gran movilización en Bogotá que respalde la propuesta constituyente. Según explicó, en distintos municipios del país ya se estarían conformando comités ciudadanos para impulsar esta iniciativa.
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El mandatario aprovechó el espacio para reconocer que su gobierno ha tenido errores, pero defendió la necesidad de avanzar en reformas estructurales. “Errores que hemos cometido, son ciertos, pero se debe garantizar más éxitos en el futuro”, afirmó durante su intervención.
Asimismo, planteó que la constituyente no implicaría reemplazar la Constitución de 1991, sino complementarla con nuevos capítulos enfocados en reformas sociales y lucha contra la corrupción. Esta aclaración busca responder a críticas de sectores que han cuestionado el alcance de su propuesta.
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El discurso del presidente se dio en un momento clave del calendario político, a pocas semanas de la primera vuelta presidencial, lo que ha intensificado el debate sobre el legado de su gobierno y el rumbo que podría tomar el país en los próximos años.
La combinación de mensajes políticos, propuestas institucionales y declaraciones personales ha mantenido al mandatario en el centro de la conversación pública, especialmente en escenarios masivos como las movilizaciones del Día del Trabajo, donde sus palabras tienen un alto impacto mediático.
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Mientras se acerca el final de su mandato, las intervenciones de Petro continúan generando reacciones tanto en sectores afines como en la oposición, en medio de un contexto electoral que definirá la continuidad o el cambio del proyecto político que ha liderado durante los últimos cuatro años.