Colombia se conecta y más de 10 millones de personas entran al mundo digital, así está el mapa

El acceso a internet ya alcanza al 73,9% de los hogares y muestra avances en regiones que históricamente habían estado rezagadas en conectividad

El acceso a internet en Colombia alcanza un 73,9% de los hogares tras el crecimiento digital en el país - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

El mapa digital de Colombia está cambiando, y lo hace a un ritmo que empieza a notarse en la vida cotidiana de millones de personas. Hoy, conectarse a internet ya no es un privilegio exclusivo de las grandes ciudades; cada vez más hogares en regiones apartadas están entrando al mundo digital, impulsando nuevas formas de acceso a servicios, información y oportunidades.

Los datos más recientes del Dane muestran un avance significativo en el acceso. En total, cerca de 3,5 millones de nuevos hogares ya tienen la posibilidad de conectarse, lo que representa más de 10 millones de personas integrándose a dinámicas digitales como el trabajo, la educación y la comunicación, en un contexto donde la conectividad se vuelve cada vez más necesaria para la vida diaria.

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San Andrés pasa de ser uno de los departamentos más rezagados a liderar el ranking nacional de conectividad con nueve de cada diez hogares conectados - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Este crecimiento se refleja en una cifra clave, el acceso a internet, ya sea fijo o móvil, alcanza el 73,9% de los hogares en el país, con un aumento de 14,4 puntos porcentuales. La tendencia sugiere que la brecha tecnológica, aunque persiste, comienza a cerrarse de forma progresiva, marcando un cambio estructural en la forma en que los colombianos se conectan y acceden a oportunidades.

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Uno de los casos que más llama la atención es el de San Andrés. En apenas tres años, el departamento pasó de ocupar el puesto 22 a liderar el ranking nacional de conectividad. Hoy, nueve de cada diez hogares cuentan con acceso a internet, un salto que evidencia cómo las inversiones y estrategias locales pueden transformar rápidamente el panorama y acelerar procesos que antes parecían lejanos.

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Pero no es el único territorio que muestra avances. Guaviare, por ejemplo, logró escalar 12 posiciones en la medición, mientras que departamentos como Cauca, Magdalena y Putumayo avanzan en el fortalecimiento de su infraestructura digital. Aunque el progreso es desigual, el patrón es claro, la conectividad está dejando de ser un fenómeno concentrado en pocas zonas.

Más de 3,5 millones de nuevos hogares colombianos se integran a la vida digital y acceden a servicios educativos, laborales y comunicativos - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Parte de ese avance tiene una explicación que va más allá de las políticas tradicionales. En lugares como el Catatumbo y La Guajira, las comunidades asumieron un rol activo en la gestión del servicio a través de las llamadas Juntas de Internet. Este modelo, basado en gobernanza local, permitió que regiones históricamente desconectadas encuentren soluciones propias.

Actualmente, existen 387 juntas activas que garantizan el acceso a más de 20.000 familias. Se trata de una apuesta que no solo amplía la cobertura, también redefine la manera en que se administra la conectividad en zonas rurales, donde las condiciones geográficas y económicas suelen ser un obstáculo.

El impacto de estos avances se vuelve más evidente cuando se mira el uso de dispositivos. Hoy, el 91,9% de la población utiliza teléfonos móviles, lo que confirma que la conectividad ya forma parte del día a día de la mayoría de los colombianos. Sin embargo, el reto ahora no es únicamente llegar con señal, sino lograr que esa conexión se traduzca en oportunidades reales.

La meta para 2026 es convertir la infraestructura digital en motor de desarrollo económico, especialmente en regiones apartadas, generando oportunidades igualitarias - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

En esa línea, el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones ha puesto el foco en la formación. Cerca de un millón de personas han participado en programas de capacitación en áreas como inteligencia artificial, análisis de datos y ciberseguridad, habilidades que empiezan a ser clave en el mercado laboral y que responden a las nuevas demandas de la economía digital.

La meta hacia 2026 es clara: convertir la infraestructura en una herramienta efectiva de productividad y desarrollo económico, especialmente en las regiones más apartadas. El desafío no es menor. Conectar ya no es suficiente; ahora el país busca que esa conexión genere valor, reduzca desigualdades y abra nuevas puertas para millones de ciudadanos, en un entorno donde la tecnología avanza a un ritmo cada vez más acelerado.

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