El comandante Emerson Alirio Martínez, conocido como “Yerson”, líder del Frente Occidental del Ejército de Liberación Nacional (ELN), afirmó que la organización no ejecutará atentados contra candidatos presidenciales.
Además, expresó un fuerte rechazo al proceso de paz promovido por el presidente Gustavo Petro, al considerar que no responde a las transformaciones profundas que, en su visión, requiere Colombia; estas declaraciones llegan en un contexto de creciente presión política sobre el grupo armado en vísperas de las próximas elecciones presidenciales.
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Según Martínez, los rumores sobre supuestos planes del ELN contra figuras como Paloma Valencia o Abelardo de la Espriella carecen de fundamento.
El jefe guerrillero desestimó esas versiones al calificarlas como “cortinas de humo” y aseguró: “El ELN no va a atentar contra su vida ni contra ninguna persona de su campaña”, dijo en declaraciones a Semana.
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Adicionalmente, sostuvo que ambos candidatos pueden desplazarse por regiones como Chocó “sin problemas” por parte de la organización. Esta precisión aparece en un momento en que se especulaba sobre amenazas selectivas en la campaña electoral.
Así mismo, “Yerson” reveló datos inéditos sobre la financiación y el funcionamiento interno del ELN. Martínez admitió que el grupo financia sus actividades a través de un “impuesto de guerra”, que impacta todas las actividades económicas en zonas bajo su control, incluyendo el cultivo de coca, la minería y la ganadería.
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“Cobramos 200.000 o 300.000 pesos por kilo de base de coca. Frente al oro… cobramos el 7% de la producción. Quien saque 100 gramos, nos paga con 7 gramos”, dijo el comandante del ELN.
También subrayó que aunque disponen de “reservitas” de oro, su estructura financiera sigue siendo limitada en comparación con otros actores armados ilícitos del país.
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Así mismo, expuso una postura crítica sobre el proceso de paz en curso. El líder del Frente Occidental argumentó que la Paz Total promovida por el Gobierno “dividió grupos y eso generó más guerra”.
Atribuyó el fracaso de las negociaciones al incumplimiento de compromisos estatales, como la ausencia de un fondo multidonante para facilitar la transición de la organización.
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El comandante responsabilizó al Gobierno de Gustavo Petro de haberse retirado unilateralmente de la mesa de negociaciones y cuestionó la estrategia de dialogar de manera individual con frentes regionales del ELN.
Según su interpretación, esta política gubernamental contribuyó a la fragmentación interna de los grupos armados y a un incremento de la violencia en zonas como Nariño y el Catatumbo.
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De acuerdo con Martínez, la discusión sobre el camino hacia la paz en Colombia exige la inclusión de “toda la sociedad”, y advirtió que una paz basada solo en el desarme del ELN, “para que nada cambie”, sería, en su visión, una imposición.
Del mismo modo, el jefe guerrillero confirmó que el ELN ha introducido drones armados en sus enfrentamientos contra disidencias y el Clan del Golfo.
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En paralelo, indicó que durante la actual administración gubernamental, el ELN ha logrado “incrementar su presencia” en departamentos como Chocó, ampliando su base social —concepto que, en su definición, incluye tanto combatientes como civiles afines al proyecto del grupo.
En relación con los secuestros, Martínez declaró que el Frente Occidental solo mantiene dos “prisioneros de guerra”, definidos como personas capturadas en combate o consideradas espías, y negó la existencia de civiles retenidos por razones económicas en su jurisdicción.
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El líder guerrillero se refirió a las acusaciones recurrentes sobre supuestas relaciones con el régimen venezolano, liderado por Nicolás Maduro. Afirmó que no existen pruebas de vínculos comprobados y sostuvo que el frente a su cargo obedece las directrices del comando central del ELN, encabezado por Antonio García y Pablo Beltrán.
En cuanto al tráfico de drogas, Martínez indicó que el negocio de la coca enfrenta actualmente una disminución en su rentabilidad debido a la competencia de otras sustancias estupefacientes y al aumento de los costos de producción.
Esta situación, agregó, ha impulsado a los campesinos de regiones bajo influencia del ELN a aceptar programas de sustitución de cultivos.
Por último, defendió los paros armados que se han registrado en Chocó como decisiones de carácter colectivo impulsadas “para denunciar la situación humanitaria” del departamento, negando que sean una determinación exclusiva suya: “Los paros armados no son una decisión exclusiva de Yerson; es una decisión colectiva”, concluyó Martínez.