La falta de entrega de subsidios estatales provocó un retroceso en la demanda, el aumento de desistimientos y la caída en la producción de vivienda de interés social (VIS) en Colombia. Como resultado, miles de familias perdieron la posibilidad de acceder a un hogar propio, la participación de la VIS se redujo y alcanzar la meta de disminuir el déficit habitacional exigirá nuevas estrategias y un modelo más coordinado.
Al respecto, el presidente de la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia (Asobancaria), Jonathan Malagón, precisó que la crisis del sector tiene como raíz la reducción drástica de apoyos públicos y el incremento en el número de hogares que deben abandonar el proceso de compra de vivienda. Sostuvo que, mientras en años recientes el sector exhibía dinamismo, hoy enfrenta caídas en todos sus indicadores clave.
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Desestimientos de vivienda
“Los desestimientos fueron el 76% en el segundo semestre del 2023. Tres de cada cuatro familias que compraron vivienda de interés social tuvieron que echarse para atrás”, dijo el dirigente durante el 17° Foro de Vivienda. Según dijo, la situación afecta de gran manera a los hogares con menores ingresos, que enfrentan cada vez más dificultades para acceder a vivienda propia.
Subsidios de vivienda y su impacto
Recordó que el Plan Nacional de Desarrollo contemplaba la entrega de 200.000 subsidios de vivienda entre 2022 y 2026. Sin embargo, de acuerdo con él, el objetivo está lejos de cumplirse. “Un Plan de Desarrollo que dijo ‘voy a entregar 200.000 subsidios’, unos constructores que le creyeron a ese anuncio”, recordó el presidente de Asobancaria.
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No obstante, la realidad ha sido diferente. “En 2025 no se asignó ni uno, en lo que va de 2026 tampoco; y seguramente no habrá asignaciones en lo que resta del año. Son 100.000 hogares que no lograrán el cierre financiero para cumplir el sueño de tener una vivienda”, lamentó el líder gremial. Añadió que estos subsidios no entregados impidieron que miles de familias puedan concretar la compra de un inmueble.
Malagón resaltó que “no solo se está incumpliendo la meta, sino que son 100.000 subsidios que no se han entregado en este cuatrienio”, lo que, en consecuencia, redujo la capacidad de compra y acceso para la población más vulnerable. El gremio indicó que esta situación impactó en el mercado, lo que desaceleró la demanda y, por extensión, la producción y ventas de vivienda.
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Desistimientos y pérdida de peso de la VIS
Y es que el fenómeno de los desistimientos alcanzó niveles históricos en 2023. “Colombia, tenemos un problema”, enfatizó Malagón al presentar los datos más recientes del sector. Entre ellos, que la vivienda de interés social (VIS), que antes representaba el 78% de las ventas nacionales, descendió a cerca del 56%, lo que limita las oportunidades de adquisición para los sectores más vulnerables y modifica la dinámica del mercado inmobiliario.
Según él, “Colombia producía fundamentalmente VIS. Cuando usted le quita el estímulo a la VIS, ahora estamos produciendo menos casas”. El traslado del mercado hacia opciones no VIS eleva las barreras de acceso para los hogares de menores recursos.
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Dicha reducción en la participación y las ventas se asocia también con una caída en la expectativa de producción: de una proyección de 300.000 viviendas para 2025, el país apenas comercializó unas 150.000 unidades.
Respuesta del sistema financiero y nuevos retos
A pesar de la reducción de los subsidios y de la inestabilidad en la demanda, el sistema financiero mantuvo su respaldo. “Hemos entregado sin subsidio 670.000 créditos”, informó Malagón, una cifra que corresponde a unas 170.000 operaciones por año desde 2022. Además, destacó que “la cartera vencida de vivienda está por debajo del 3%”, lo que refleja la prudencia en la gestión del riesgo por parte de la banca.
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Sin embargo, el dirigente aclaró que la recuperación será paulatina y que no cabe esperar un cambio rápido en los próximos años. “No mágicamente se sube de 150 a 250. Será una transición”, subrayó.
Como hoja de ruta, Asobancaria propone:
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- Impulsar la compra de 1.000.000 de viviendas hacia 2030, con lo que se busque reducir el déficit habitacional, actualmente del 26%, hasta niveles menores al 20%.
- Fortalecer los subsidios de vivienda.
- Modernizar los esquemas de ahorro.
- Mantener reglas claras y estables.
- Promover modelos alternativos como el senior living para diversificar las opciones para la población.
Jonathan Malagón insistió en la necesidad de una “política integral que combine subsidios a la demanda, fomento del ahorro y eficiencia regulatoria”, e hizo un llamado a la acción coordinada entre el Gobierno y el sector privado, para restablecer los instrumentos que permitan incrementar el acceso a la vivienda.