El avance del fenómeno de El Niño en el norte de Colombia ya empieza a sentirse en las fincas ganaderas. La falta de lluvias ha reducido el agua disponible y ha afectado el crecimiento del pasto, dos elementos básicos para alimentar al ganado.
Como resultado, el sector lechero prevé una caída significativa en la producción, lo que podría trasladarse rápidamente a los precios que pagan los consumidores.
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De acuerdo con la Asociación de Ganaderos de la Costa Norte (Asoganorte), la disminución de precipitaciones está deteriorando las condiciones en las que se desarrolla la actividad ganadera. Menos agua y menos pasto implican animales con menor capacidad de producir leche. Esto no solo afecta a los productores, sino también a la oferta de alimentos básicos en el país.
El presidente ejecutivo del gremio, Jorge Rodríguez, explicó que en épocas normales de verano la producción de leche suele bajar alrededor de un 50%. Sin embargo, en el contexto actual, el impacto podría ser mayor.
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“Normalmente, en temporadas de verano la producción de leche disminuye cerca de un 50%, pero con un fenómeno como El Niño podemos estar entre un 60% y 70% por debajo de la captación normal. Esto es muy preocupante”, señaló.
En términos simples, esto significa que si antes una finca producía 10 litros de leche, ahora podría estar produciendo apenas entre 3 y 4 litros. Esta reducción se relaciona directamente con la alimentación del ganado, ya que al haber menos pasto de calidad, los animales no logran mantener sus niveles habituales de producción.
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El problema no se queda en el campo. Cuando hay menos leche disponible, las industrias que elaboran productos derivados también reciben menos materia prima. Esto impacta directamente en alimentos como el queso, que dependen del suministro constante de leche cruda.
Según las proyecciones de Asoganorte, el precio del queso podría registrar incrementos importantes en las próximas semanas. Actualmente, el kilo se vende entre 20.000 y 22.000 pesos, pero podría superar los 30.000 o incluso alcanzar los 32.000 pesos. Esto representaría un aumento cercano al 70%.
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Rodríguez explicó la situación de forma directa: “Hoy hablamos de un queso en 20.000 pesos el kilo, pero estimamos que puede pasar los 30.000 o 32.000 pesos”. Este ajuste, según el gremio, se reflejaría en los puntos de venta a medida que el fenómeno climático se intensifique.
El impacto de estos incrementos se sentiría especialmente en los hogares, donde productos como la leche y el queso hacen parte de la alimentación diaria. Una subida de precios de esta magnitud implica que muchas familias tendrían que destinar más dinero para comprar lo mismo, o reducir su consumo.
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El fenómeno de El Niño, que se caracteriza por generar temperaturas más altas y menos lluvias, podría convertirse en uno de los eventos más fuertes registrados en cerca de 140 años, según lo expuesto por el gremio. Este escenario agrava las dificultades para mantener la producción en niveles normales.
Frente a este panorama, los ganaderos han planteado algunas medidas para reducir el impacto. Entre ellas, se encuentra el almacenamiento de alimentos para el ganado, con el fin de compensar la falta de pasto. También se propone mejorar los sistemas de riego, para aprovechar mejor el agua disponible.
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Asoganorte ha solicitado apoyo para implementar estas estrategias y evitar que la situación empeore. El gremio insiste en que la preparación es clave para enfrentar la sequía y reducir las pérdidas económicas.
La advertencia se centra en un punto concreto y es que si no se toman medidas a tiempo, la caída en la producción podría profundizarse y generar mayores dificultades en toda la cadena de abastecimiento de productos lácteos en el país.
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