La actriz colombo-argentina Marcela Agudelo puso sobre la mesa una reflexión que incomoda y a la vez interpela a la industria del entretenimiento: envejecer exige valentía y una dosis alta de honestidad personal.
La intérprete, con más de cuatro décadas de trayectoria en teatro, cine y televisión, insistió en que el paso del tiempo no se reduce a una cifra, sino a una transformación que la sociedad todavía mira con recelo, sobre todo cuando se trata de mujeres.
Marcela Agudelo habló de este tema en el pódcast Las Menopáusicas, conducido por Yolanda Ruiz y María Elvira Samper, espacio en el que abordó con franqueza esta etapa de su vida; nacida en Buenos Aires y radicada en Cali desde joven, describió el impacto que le produjo llegar a los 60 años: “Me pegaron más los 60 que los 50 (...) Me sentía como confundida. Como que todo cambia. Ya uno no es lo que era”.
La actriz que trabajó en producciones como Nuevo rico, nuevo pobre, La ley del corazón, La Pola y Castigo divino, además de su paso por el teatro en montajes como Los monólogos de la vagina, planteó una idea de que la madurez implica enfrentar la pérdida de certezas.
“Con berraquera y con valor, con valentía, porque es que envejecer requiere valentía. No es fácil”, señaló Agudelo. Para la actriz, ese proceso incluye aceptar transformaciones físicas, emocionales y profesionales en una sociedad que suele desplazar a las mujeres mayores de la pantalla y de los relatos centrales.
“Pasaste los 40 y no hay nada que hacer. Es como si las historias nuestras y las experiencias (...) como si la vida parara en los 40”, afirmó. También destacó casos en Argentina e Inglaterra, donde actores de mayor edad mantienen presencia activa y reciben reconocimiento: “Si vas a Argentina, todas las series son unos actorazos mayores. Y están supervigentes, ganando premios”.
El relato también tocó aspectos íntimos de su vida, pues la actriz habló de su llegada a la menopausia: “Yo como a los 48 dije: ‘Ay, voy a dejar de tomar pastillas, voy a descansar un ratico’. Nunca más me volvió”. Describió síntomas como sofocos, insomnio, irritabilidad y sequedad y para ella eso “fue terrible, eso fue tenaz”.
Agudelo insistió en la necesidad de hablar de estos procesos sin silencios impuestos: “Entre nosotras, pues si no hablamos de eso, entonces ¿con quién?”. Para ella, el intercambio de experiencias entre mujeres permite aliviar cargas y desmontar tabúes que todavía pesan sobre el cuerpo y la edad.
Para sobrellevar todos estos síntomas de la menopausia, Agudelo dijo en el pódcast que ella prioriza el equilibrio físico y emocional; realiza ejercicio diario de corta duración, mantiene hábitos de alimentación sin rigidez extrema y evita las restricciones que le generan malestar: “Yo el sacrificio lo detesto. Pero sí me gusta sentirme bien. Si quiero un buen, me como la pizza, la hamburguesa, sin culpa”.
La vida amorosa de Marcela Agudelo estuvo marcada por dos hombres
La actriz Marcela Agudelo trazó con franqueza su hoja de vida sentimental en una conversación donde el humor, la memoria y la emoción se cruzan sin filtro. Ante la pregunta de María Elvira Samper sobre sus matrimonios, respondió sin rodeos: “¿De cuál? De todos” y soltó una risa.
Así abrió un relato que ella misma definió como su “hoja de vida amorosa”, marcada por relaciones intensas, maternidad temprana y decisiones atravesadas por la presión familiar y los cambios de vida.
Su primera relación fue con Billo Gómez, al que describió como el padre de su primer hijo y una relación vivida con intensidad: “Nos amamos, nos adoramos, pues con pasión y con acción”. Así recordó su matrimonio civil y la llegada de su hijo Nicolás cuando tenía 23 años.
Tras esa etapa, Agudelo habló de su relación con Rodrigo Trian, que se extendió por cerca de 11 años y coincidió con un momento clave de su carrera en Bogotá: “Ese amor fue apasionado”, y recordó que durante ese tiempo compartieron procesos creativos y la llegada de su hija Carmen.
Con el paso del tiempo, explicó que la relación cambió de rumbo. “Yo dije: ‘No, ¿sabes qué? Yo más bien… chao’”, frase con la que cerró esa etapa de su vida.