La advertencia sobre una posible crisis eléctrica en Colombia ha movilizado a autoridades y sectores estratégicos del país. Natalia Gutiérrez, presidenta de la Asociación de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgen), expuso la gravedad del momento: “Colombia enfrenta un riesgo real en el suministro de energía eléctrica. Ya no hay margen de espera o maniobra”.
Actualmente, la seguridad energética nacional está en jaque por un déficit de energía firme que plantea riesgos concretos a hogares, empresas y servicios esenciales entre 2026 y 2030. Las proyecciones oficiales advierten que, si no se adoptan medidas inmediatas, Colombia podría afrontar interrupciones de suministro ante escenarios extremos.
Diagnóstico técnico
El diagnóstico técnico sitúa la alerta a partir del informe de XM, operador del sistema eléctrico, publicado el 10 de abril de 2026. Según los datos comunicados, el país no cuenta con la capacidad de respaldo suficiente para atender la demanda durante momentos críticos, sobre todo, en circunstancias de sequía prolongada o fenómenos como El Niño.
El déficit de energía firme significa que el sistema no puede garantizar el suministro eléctrico continuo cuando la demanda se incrementa abruptamente. En palabras de Gutiérrez: “Ya no hay margen de espera o maniobra”. Esta situación exige una respuesta urgente para proteger la estabilidad del servicio.
Proyecciones de déficit y confiabilidad del sistema
Las cifras oficiales muestran una perspectiva preocupante:
- 2026: el déficit proyectado alcanza el -2,3 %.
- 2027: se eleva a -4,4 %.
- 2028: es de -3,2 %.
- 2029: llega a -5,2 %.
- 2030: hasta -6,8 %.
Dicha secuencia descendente afecta negativamente la confiabilidad del sistema, definida como la “capacidad de abastecer de energía a hogares, comercios, industrias, colegios y hospitales 24/7 ante una sequía prolongada o fuerte”.
La descompensación anual entre la energía firme disponible y la demanda incrementa la probabilidad de cortes de energía, con afectaciones directas a todos los sectores productivos y sociales. Si la tendencia se mantiene, Colombia se encontrará sin recursos energéticos en etapas críticas que requieren máxima cobertura.
Necesidad de nuevos proyectos y desafíos a las energías renovables
La principal explicación para el déficit está en el lento avance de los proyectos de generación eléctrica.
De acuerdo con las estadísticas de XM, “solo entró el 28 % en 2022, el 17 % en 2023, el 25 % en 2024 y el 10,8 % en 2025”. Para 2026, el ingreso de energía se limita a un 0,6 % de lo esperado, reflejando un rezago marcado frente a la demanda.
El segmento de energías renovables también enfrenta problemas. En 2025, el 16 % de las plantas solares debió ser retirado del mercado por no cumplir las exigencias técnicas. Además, las plantas solares adjudicadas en la última subasta nacional no estarán operativas hasta 2028. Esto impide que puedan cubrir eventuales déficits si el país sufre una sequía antes de esa fecha.
Medidas urgentes para enfrentar el déficit energético
Ante este panorama, XM recomienda al Gobierno nacional la ejecución inmediata de cinco acciones técnicas clave:
- Cuidar los embalses.
- Operar prolongadamente las plantas térmicas.
- Incentivar ahorros en la factura de energía eléctrica por disminución de consumo.
- Garantizar la presencia de combustibles como gas, carbón y combustibles líquidos para generación térmica.
- Gestionar la rápida entrada de nuevos proyectos de generación.
La meta de estas medidas es reducir el impacto del déficit y reforzar la provisión eléctrica en todo el país ante situaciones de alta demanda. Así, se busca prevenir escenarios de cortes generalizados y salvaguardar a la población frente a las contingencias climáticas.
La seguridad energética de Colombia exige una coordinación rápida y un esfuerzo conjunto de los actores del sector. Frente al déficit de energía firme y los desafíos en renovables, el enfoque prioritario debe ser la adopción de medidas preventivas para mantener el suministro y evitar que los riesgos actuales se conviertan en crisis profundas.