Durante los primeros días de abril de 2026 se confirmó el lanzamiento de la campaña “Vuela Legal, Vuela Seguro” por parte de la Unidad Administrativa Especial de Aeronáutica Civil (Aerocivil), organismo que controla y regula la aviación civil en el territorio nacional.
Esta iniciativa busca promover el uso responsable, legal y seguro de drones en el territorio nacional. Ante esta medida, el programa de Ingeniería Aeronáutica de la Universidad de San Buenaventura, lanzó una alerta sobre los errores frecuentes en el manejo de estos equipos que pueden derivar en sanciones, especialmente tras la actualización de la normativa RAC 100, que regula el uso recreativo y profesional de estos equipos en Colombia.
Según lo explicado por la institución educativa, muchos accidentes con estos aparatos surgen de decisiones cotidianas y mal informadas, incluso en reuniones familiares o parques aparentemente despejados.
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“La mayoría de problemas no arrancan en una pista, sino en decisiones pequeñas”, explicó Fabio Alejandro Merchán Rincón, director de Ingeniería Aeronáutica de la institución.
Estos son los siete errores que pueden salir caros para los operadores de drones, de acuerdo con el informe de la universidad:
- Sacarlo en el parque porque se ve abierto: que un lugar parezca despejado no significa que sea apto. En la categoría abierta no todo espacio abierto sirve para despegar. Una de las primeras tareas es revisar si el sitio está dentro de una zona donde está permitido volar drones.
- Volarlo sobre el conjunto o el barrio porque “es aquí mismo”: que sea un entorno conocido no elimina el riesgo para vecinos, visitantes, niños o mascotas. Tampoco desaparecen los problemas de privacidad. En espacios residenciales, el conflicto puede aparecer por molestias, grabaciones no deseadas o discusiones sobre intimidad.
- Llevarlo a una fiesta, una marcha o un concierto para grabar “solo un rato”: la autoridad ha insistido en evitar el sobrevuelo de aglomeraciones. Un fallo técnico, una pérdida de señal o una mala maniobra puede afectar a muchas personas. Además, puede haber consecuencias por daños a terceros y por el uso de imágenes en espectáculos.
- Creer que, si no está encima de la pista, no hay problema: la recomendación oficial no se limita al aeropuerto. También incluye zonas cercanas o sensibles donde la aviación tripulada tiene prioridad. El riesgo puede empezar mucho antes de llegar a una pista, si se despega en un entorno inadecuado.
- Despegar sin revisar límites básicos: muchos usuarios encienden el equipo sin mirar reglas elementales. Entre ellas están la altura máxima permitida y la obligación de mantener control de la aeronave durante el vuelo. Primero se revisa la regla y luego se decide si el lugar sí permite operar.
- Operarlo demasiado cerca de terceros: si hay gente caminando, ciclistas, niños jugando o visitantes alrededor, no basta con decir “yo lo manejo bien”. Quizá ese no es el momento para despegar, debido a que el momento en el que un lugar está lleno, ya no solo se depende de la confianza del piloto, sino si realmente puede evitar un daño si algo sale mal.
- Pensar que la regulación es solo para expertos o empresas: el vuelo recreativo también puede generar incidentes reales y por eso exige conocer reglas básicas. No saber la norma no protege frente a una infracción ni evita una sanción.
“Un dron pequeño sigue siendo una aeronave no tripulada. El tamaño del equipo no convierte un espacio cotidiano en un lugar seguro para elevarlo”, aclaró el experto.
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¿Es legal volar drones en parques, conciertos o cerca de aeropuertos en Colombia?
La respuesta es no, salvo que se cumplan estrictamente los requisitos del RAC 100 de Aerocivil. Volar en estos lugares puede conllevar multas y sanciones, incluso si el vuelo es recreativo o de corta duración, ya que la regulación exige seguridad y respeto por la privacidad de terceros en cualquier operación.
Las autoridades insisten en que el tamaño del dron no exime de responsabilidad. Antes de cualquier vuelo, es obligatorio revisar las restricciones vigentes y evitar operar en zonas con tráfico aéreo o sobre aglomeraciones, pues la prevención y el cumplimiento regulatorio son esenciales para evitar accidentes e infracciones.