Un caso ocurrido en Envigado ha desatado un fuerte debate nacional sobre las condiciones reales de la educación inclusiva en Colombia.
Se trata de la historia de Celeste, una niña de cinco años con síndrome de Down, la cual ha puesto en evidencia las tensiones entre familias, instituciones educativas y autoridades, luego de que sus padres denunciaran un presunto caso de exclusión dentro del aula.
De acuerdo con la información que ha brindado Natalia Colorado, madre de la menor, estaba matriculada en la Institución Educativa José Miguel de la Calle, donde, según su familia, comenzaron a presentarse dificultades relacionadas con la falta de acompañamiento adecuado frente a su condición y, aunque inicialmente se trataba de procesos de adaptación, los padres aseguran que la situación fue escalando con el paso del tiempo.
“Nos pedían que fuéramos a estudiar con ella, luego hubo reducción de horario. Pero nunca hubo un apoyo adecuado. Dejaron sola a la profesora con varios niños y sin herramientas”, explicó la mujer, que desde entonces comenzó a manifestar su preocupación por la forma en que se estaba abordando el proceso educativo de su hija.
El punto más crítico, según el testimonio de la familia, se produjo cuando la madre encontró dentro del salón una silla y una mesa apartadas del resto del grupo. Este hecho encendió las alarmas y marcó un antes y un después en la relación con la institución.
“Me dijeron que era una orden del comité y de la Secretaría, que cuando se portara mal la colocaran ahí. Consulté con un neuropsicólogo y me dijo que eso es obsoleto, que es exclusión”, afirmó la mujer con respecto a la situación con la que se encontró en el aula de clases recientemente.
La denuncia tomó aún más fuerza tras la entrevista con Caracol Radio en la que la madre, Natalia Colorado, relató con detalle lo sucedido. Su testimonio dejó ver la angustia acumulada durante meses de inconformidades con el colegio.
“No nos están brindando un apoyo psicosocial, no nos están brindando un apoyo que necesitamos, o sea, es que lo necesitamos. Yo no estoy pidiendo más de lo que merece, o sea, es un derecho”, expresó Colorado.
En ese mismo espacio, la mujer describió el momento en el que encontró el mobiliario que, según ella, evidenciaba una medida de aislamiento: “Yo llego, recojo a mi hija. Cuando recojo a mi hija encuentro un salón, una sillita y una mesa aparte de los otros compañeros. Entonces, pregunté: ‘Profe, ¿qué pasó? Esta silla, ¿por qué?’ y me dice: ‘No, lo que pasa es que desde el comité me dieron esta instrucción de que implementara con Celeste esta silla aparte para que ella estuviera, como cuando cometiera como un error o algo, ella se sentara ahí’. Pero ella siempre va a cometer errores porque es que es una niña, no podemos pretender que ella sea perfecta”, reveló la madre de familia.
La situación llevó a la familia a tomar una decisión drástica: retirar a la menor del sistema educativo: “Yo la desescolaricé. Yo salí porque ya he tenido demasiados inconvenientes con ellos. No es un tema de que yo decida sacarla, no, es que ya han pasado demasiadas cosas”, aseguró la madre.
Actualmente, Celeste se encuentra por fuera del sistema escolar formal, asistiendo únicamente a espacios de apoyo parcial, lo que ha generado preocupación sobre la garantía de sus derechos educativos.
Por su parte, la institución educativa ha rechazado las acusaciones, pues la rectora de la Institución Educativa José Miguel de la Calle, Francy Esperanza Chávez Jaime, defendió la gestión del colegio y negó cualquier práctica de exclusión.
“En nuestra institución no se ha excluido a la estudiante mencionada en los diferentes canales de comunicación. La estudiante nunca ha sido ubicada en un lugar distinto al de sus compañeros; por el contrario, ha sido acogida con respeto, afecto y mediante la implementación de los ajustes pedagógicos necesarios para favorecer su adaptación al sistema educativo”, afirmó la rectora a Caracol Radio.
En la misma línea, agregó: “Por el contrario, hemos promovido de manera permanente una educación inclusiva, fundamentada en el respeto, la dignidad humana, la diversidad y la atención a las diferencias, conforme a los principios pedagógicos, legales y éticos que orientan nuestra labor”.
Durante el cruce de versiones en la entrevista radial, la tensión entre ambas partes quedó en evidencia. Mientras la rectora insistía en que “Nunca, nunca. Por eso yo solicito que se dé claridad y que se realice la investigación de dónde salen estas afirmaciones que no obedecen a la verdad”, la madre cuestionaba directamente la postura institucional.
“Yo no estoy loca. Yo sí me refiero y voy y fui donde el alcalde, fui donde la secretaria de educación, he ido a todas partes, porque yo le dije a usted y se lo he dicho de frente, aquí inclusión no hay”, respondió Natalia Colorado en medio del intercambio.
El caso ha escalado al ámbito político. Concejales como Lucas Gaviria y Sara Quintero han advertido posibles fallas estructurales en el modelo de inclusión educativa del municipio, señalando que no se trataría de un hecho aislado. De hecho, han mencionado la existencia de múltiples denuncias similares de familias que enfrentan barreras para garantizar la permanencia de sus hijos en el sistema escolar.