El Multicampus de la Ladera en Cali exhibe una infraestructura vacía tras una inversión de $36.850 millones y enfrenta el riesgo de convertirse en el mayor elefante blanco educativo del país, con el 70% del edificio inactivo y sin estudiantes matriculados, según denunció el representante a la Cámara Víctor Manuel Salcedo.
Según el congresista, el Gobierno nacional había presentado la adquisición como una apuesta estratégica, pero la ausencia de un modelo de operación definido y la falta de un estudio financiero a largo plazo condicionan el futuro del proyecto.
La operación fue anunciada en noviembre de 2025 por el presidente Gustavo Petro como la instauración de una universidad pública que recibiría una inversión total de $45.000 millones: $36.850 millones destinados a la compra del edificio de la antigua sede de la Universidad Libre y $7.764 millones adicionales para equipamiento tecnológico y mobiliario.
“La universidad anunciada por el presidente Petro el pasado mes de noviembre, cuya inversión fue de 45 mil millones (36.850 millones para la compra del edificio de la antigua sede de la universidad libre y 7.764 millones para la inversión actual en tecnología y mobiliario) y a pesar de que el cronograma oficial fijaba el inicio de clases para el 1 de marzo de 2026, con una población beneficiada de 2380 estudiantes, en el primer semestre de 2026, hoy la realidad es otra”, expresó Víctor Salcedo por medio de un comunicado.
La promesa oficial era iniciar clases el 1 de marzo de 2026 y beneficiar a 2.380 estudiantes en el primer semestre, objetivo que no se ha materializado.
Según datos recopilados por el representante Salcedo, la adquisición implicó la compra de 55.600 m² de infraestructura, de los cuales solo 16.340 m² serán utilizados bajo el modelo aprobado por el Ministerio de Educación.
Esto implica que el 70,6% del predio permanecerá inactivo, lo que representa un activo subutilizado y una carga considerable en mantenimiento, con costos estimados en varios cientos de millones de pesos anuales.
“El problema no es solo la falta de estudiantes. Hoy tenemos un campus donde más del 70% de su infraestructura está sin uso, sin estudiantes y sin un modelo claro de operación”, agregó el congresista.
La entidad encargada, una unión temporal, reconoció en los documentos técnicos que los recursos para estos gastos provendrían tanto de aportes propios como de la política de Gratuidad Nacional, pero la falta de estudiantes pone en duda la sostenibilidad financiera del proyecto.
Así mismo, el edificio, pensado como símbolo de expansión de la educación superior pública en Cali, exhibe actualmente aulas vacías y una desconexión entre el relato político y la capacidad técnica disponible.
Más del 70% de la infraestructura permanece sin uso, sin presencia estudiantil ni claridad sobre su destino académico inmediato, lo que, según Salcedo, configura un caso de mala planeación: “Es un proyecto mal planeado que hoy representa un riesgo para los recursos públicos y una frustración para miles de jóvenes que esperaban oportunidades reales”.
En respuesta a la denuncia, el ministerio de educación admitió que el proyecto “no contiene un estudio financiero proyectado a diez años en sentido formal”, requisito que suele ser parte de la viabilidad de iniciativas de esta magnitud.
Esta omisión reveló que el Multicampus de la Ladera no cuenta con una estrategia económica sostenible que respalde la inversión pública realizada, lo cual afecta su viabilidad a mediano y largo plazo.
La ausencia de los 2.380 estudiantes prometidos, o incluso los 9.000 mencionados en algunos documentos, no obedece a una falta de demanda, sino a una planificación institucional que —según el representante— priorizó el impacto simbólico sobre los fundamentos técnicos, legales y financieros.
“Esto no es un error menor. Es un proyecto mal planeado que hoy representa un riesgo para los recursos públicos”, alertó Salcedo, que solicitó la intervención de los entes de control para evitar que el Multicampus de la Ladera se consolide como “un nuevo elefante blanco del Gobierno”.
El caso de esta infraestructura educativa se convirtió en un ejemplo de cómo el despliegue de infraestructura educativa sin una hoja de ruta clara puede derivar en inversiones improductivas y frustrar expectativas ciudadanas.