En medio del auge de la alimentación saludable, una bebida ancestral ha comenzado a ganar protagonismo en las cocinas y rutinas diarias: el kéfir.
Este fermento, de sabor ácido y ligeramente burbujeante, se ha convertido en una opción cada vez más popular entre quienes buscan mejorar su digestión y fortalecer su bienestar general a través de la alimentación.
Pero, ¿qué es exactamente el kéfir? Se trata de una bebida que puede elaborarse a partir de leche o de agua, fermentada con unos nódulos conocidos como “granos de kéfir”. Estos contienen una combinación de bacterias y levaduras que, durante el proceso de fermentación, transforman los azúcares en compuestos más simples.
Según explica la médica Rosa Margarita Campo en información recogida por El Espectador, “el kéfir es una bebida que se obtiene al fermentar leche o agua con nódulos o granos del mismo, que son una comunidad de bacterias y levaduras. Durante la fermentación, estos microorganismos transforman los azúcares, como la lactosa, en compuestos como ácido láctico y otros metabolitos, lo que hace que el alimento sea más digerible y funcional”.
Esta característica lo diferencia de otros productos fermentados como el yogur porque, mientras este último se produce únicamente mediante bacterias específicas, el kéfir combina bacterias y levaduras, lo que le otorga una mayor diversidad microbiana y un impacto más amplio sobre la microbiota intestinal.
Precisamente, uno de los principales beneficios de esta bebida está relacionado con el sistema digestivo, ya que al ser rica en probióticos, ayuda a equilibrar la microbiota intestinal, es decir, el conjunto de microorganismos que habitan en el intestino y que cumplen funciones esenciales en la digestión, la absorción de nutrientes y la regulación de procesos inflamatorios.
“En el intestino se encuentra un tejido linfoide con gran cantidad de células del sistema inmunológico, que están en contacto directo con los alimentos que consumimos y con nuestra microbiota. Por ello, el kéfir no aumenta las defensas de forma directa, sino que regula el entorno intestinal donde el sistema inmunológico se entrena y funciona correctamente”, indicó la especialista.
Además, su consumo regular puede contribuir a aliviar molestias digestivas como la inflamación abdominal o el estreñimiento, especialmente cuando estas están asociadas a desequilibrios en la flora intestinal.
Otro aspecto clave es su versatilidad, pues el kéfir puede incorporarse fácilmente a la dieta diaria: se puede consumir solo, mezclado con frutas, en batidos, como base para salsas o incluso en preparaciones más elaboradas y en la cocina contemporánea, incluso ha ganado espacio en recetas innovadoras gracias a su perfil ácido y su textura cremosa.
La microbióloga Virginia Roa Angulo destacó, según el medio mencionado, que factores como el tipo de preparación influyen en sus propiedades.
“El tiempo de fermentación regula la dinámica microbiana: a mayor duración, aumenta la acidez, la complejidad metabólica y se modifican las proporciones entre microorganismos”, explicó Roa.
Asimismo, detalló que el kéfir de leche favorece el desarrollo de bacterias lácticas, mientras que el de agua tiende a ser más efervescente debido a la presencia de levaduras y bacterias ácido-acéticas.
Sin embargo, pese a sus beneficios, los expertos advierten que no todas las personas lo toleran de la misma manera. Al tratarse de un alimento fermentado, puede generar gases o molestias digestivas en los primeros días de consumo, por lo que se recomienda iniciar con pequeñas cantidades.
Por su parte, la la actriz colombiana Sara Corrales sorprendió a sus seguidores al compartir su testimonio personal sobre el alimento que, para ella, se ha convertido en esencial en su hogar.
A través de un video en sus redes sociales, la artista no solo explicó qué es esta bebida fermentada, también reveló la recomendación médica que la llevó a incorporarla de forma constante en su rutina, especialmente durante una etapa clave de su vida.
La actriz comenzó destacando el valor que le atribuye a este alimento dentro de su alimentación diaria, subrayando su importancia en términos de bienestar: “El Kefir para mí, creo que este es el alimento más valioso que tenemos en casa. lo vengo consumiendo, lo venimos como consumiendo desde hace mucho tiempo”, expresó, dejando claro que no se trata de una tendencia reciente en su vida, sino de un hábito consolidado.
Sin embargo, lo que más llamó la atención fue la razón detrás de su consumo, pues la actriz confesó que fue su propio médico el que le insistió en incluirlo en su dieta durante el embarazo, marcando un punto de inflexión en la manera en que ella y su familia lo perciben.
“Pero les cuento que en las primeras citas que tuve con mi ginecólogo cuando quedé embarazada, me dijo: ‘Necesito que tomes kéfir y necesito que lo hagas en tu casa, no kéfir comercial’”, contó Sara Corrales.
A partir de esa recomendación, la actriz aseguró que este alimento pasó a ser una especie de aliado dentro de su hogar. “Entonces, pues nada, para nosotros esto es una bendición total, lo utilizamos de muchísimas formas”, añadió, dando a entender que el kéfir no solo se consume de manera directa, sino que también hace parte de distintas preparaciones en su cocina.
Cómo preparar el Kefir en casa
En su explicación, Corrales también detalló qué es el kéfir desde su experiencia práctica: un fermento natural que se obtiene a partir de los llamados “búlgaros”, una colonia de bacterias beneficiosas que se reproducen con facilidad. De hecho, resaltó que conseguirlos suele ser sencillo gracias a su crecimiento constante.
“Lo primero que necesitan es conseguir los búlgaros. A mí me los regalaron. Eso sería lo ideal, que consiguieran a alguien que se los regalara. Porque ¿qué pasa? Como esta es una colonia de bacterias buena que se va reproduciendo y se va reproduciendo, llega un momento en el que uno ya no sabe ni qué más hacer con tanto búlgaro”, explicó.
La actriz también compartió el paso a paso de su preparación casera, insistiendo en la importancia de respetar las proporciones y los cuidados del proceso.
“Entonces, la proporción para poder hacer el kéfir es la siguiente: por una cucharada de búlgaros vamos a utilizar un litro de leche entera y orgánica... Lo que hice fue que puse mi cucharada, mi leche y esperé. Simplemente, puse un tarrito, le puse esta mantita y lo dejé en un lugar donde no esté ni muy caliente ni muy frío, ni con mucha luz”, explicó, agregando que en su caso lo deja reposar sobre la nevera durante un día completo... Pilas, porque el colador no puede ser metálico, debe ser un colador de plástico. Y los búlgaros son muy delicados. A ver, están vivos. Entonces, lo que hay que hacer es tratarlos con mucho cuidado... Simplemente utilizar, por ejemplo, una cuchara o algo así de palo, de madera. Tampoco se puede una cosa metálica. Irlas moviendo con mucho cuidado para poder separar los búlgaros del kéfir”, indicó.