El presidente Gustavo Petro participa desde este jueves 16 de abril en la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, celebrada en la ciudad de Barcelona (España), con el fin de coordinar una respuesta internacional ante el auge de la extrema derecha, el autoritarismo y los desafíos a la democracia.
La reunión congrega a líderes como Claudia Sheinbaum, Pedro Sánchez y Luiz Inácio Lula da Silva, en un escenario internacional marcado por conflictos armados y tensiones sobre derechos humanos.
Durante su visita, Gustavo Petro abordará temas como la defensa de los derechos humanos, la cooperación internacional y el rechazo al uso de la fuerza como método de resolución de conflictos.
Los mandatarios participantes analizarán la crisis en Gaza e Irán, la relevancia del multilateralismo frente a tendencias autoritarias y las vías para fortalecer la agenda progresista global ante una polarización internacional creciente.
En Barcelona, el progresismo impulsaría la formación de un bloque internacional como reacción al avance del autoritarismo y la desinformación, con el propósito de salvaguardar el sistema de derechos humanos.
Philippe Bolopion, director ejecutivo de Human Rights Watch (HRW), ha alertado que “el sistema mundial de derechos humanos está en peligro” y señaló que los avances autoritarios amenazan el orden internacional.
De manera simultánea, la Movilización Progresista Global reúne a la Internacional Socialista, el Partido de los Socialistas Europeos y la Alianza Progresista, con más de 50 paneles y la participación de centenares de organizaciones sociales y sindicales.
Los ejes temáticos de Gustavo Petro en Barcelona
Petro, junto a los líderes asistentes, elevará su postura en defensa de los derechos humanos, destacando conflictos armados como el de Medio oriente y su defensa por Palestina, pese a que ese territorio se mantiene bajo el control del grupo terrorista Hamas.
Según se ha conocido, la agenda de los mandatarios rechazará la guerra como herramienta política e incorporará el mensaje “No a la guerra” tras los recientes ataques contra Irán.
Además, se enfatizará en la cooperación entre fuerzas socialdemócratas y socialistas para contrarrestar la desinformación, considerada uno de los principales obstáculos actuales para la democracia.
El programa cuenta con la participación de figuras como el economista Gabriel Zucman, la experta Mariana Mazzucato y la periodista María Ressa, premio Nobel de la Paz. El objetivo es presentar una “alternativa necesaria” ante la ofensiva conservadora. Según Sheinbaum, “solo hablar de la autodeterminación de los pueblos ya es un mensaje muy importante en estos momentos”.
El lugar de Colombia y su presidente en la agenda internacional progresista
En América Latina, el papel de Petro y de Colombia en el bloque progresista se caracteriza por sus matices y retos. Aunque la política exterior colombiana ha seguido rutas propias, el académico Enrique Prieto-Ríos aseguró a la revista Cambio que Colombia ha logrado mantener una voz activa en la región, pese a su participación restringida en iniciativas como el ‘Escudo de las Américas’.
“Esta agenda de gobiernos de centroizquierda se ubica hoy en minoría, lo que dificulta impulsar iniciativas regionales en espacios como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) o el Mercosur (Mercado Común del Sur)”, comentó el experto.
Asimismo, el politólogo Manuel Camilo González Vides añadió a la revista que Petro adopta una “posición ambigua” respecto a esa plataforma de seguridad regional, sin compromiso total pero tampoco distanciamiento completo tras encuentros bilaterales con Estados Unidos.
Esta postura resulta distinta a la de gobiernos próximos a Trump, como los encabezados por Javier Milei, José Antonio Kast y Nayib Bukele, quienes apoyan la línea de derecha dura.
Implicaciones globales y económicas de la cumbre progresista
La cumbre de Barcelona sucede en medio de polarización política mundial y un deterioro económico relacionado con los conflictos en Gaza e Irán. Esta situación afecta los derechos económicos y sociales de millones de personas en diferentes ciudades, incluidas Bogotá y Tijuana.
Sindicatos y centros de análisis progresistas resaltan la urgencia de una cooperación internacional sólida y una respuesta articulada que incluya gobiernos y sociedad civil en la defensa del orden democrático.
El bloque progresista busca demostrar que, pese a divergencias internas y ciclos políticos distintos, la coordinación puede fortalecer su peso internacional. Más de un centenar de partidos y organizaciones, agrupados en la Internacional Socialista y la Alianza Progresista, exploran estrategias compartidas en un entorno global inestable.