La vicepresidenta de Colombia, Francia Márquez, describió una relación distante con el presidente Gustavo Petro y denunció que no recibió las herramientas necesarias para cumplir sus objetivos en el Gobierno nacional, sobre todo en la creación y gestión del Ministerio de Igualdad.
En entrevista con The Guardian, Márquez detalló que su labor se vio limitada por la falta de financiamiento y obstáculos burocráticos, factores que obstaculizaron su desempeño antes de ser destituida del cargo ministerial.
Según el testimonio de Márquez, la distancia con el presidente Gustavo Petro fue una constante.
“Hemos tenido diferencias, pero respeto al presidente”, aseguró, al tiempo que reveló que apenas han intercambiado palabras durante más de un año.
Francia Márquez afirmó que su liderazgo fue percibido como una amenaza. “Lamentablemente, mi liderazgo como mujer negra se convirtió en una amenaza para muchos, y me impidieron hacer más”, declaró.
Según su testimonio, escuchó comentarios dentro del gobierno sobre el temor a que, de empoderarla, pudiera llegar a la presidencia. “Ese miedo fue lo que provocó que no me dieran las herramientas que necesitaba para lograr mis objetivos”, dijo a The Guardian.
El Ministerio de Igualdad, una de las principales promesas de campaña de Gustavo Petro, fue el principal escenario de estas dificultades. Márquez explicó que durante los dos primeros años de su gestión luchó con la falta de financiamiento y la burocracia, lo que obstaculizó la puesta en marcha de políticas y acciones concretas.
“Cuando estaba a punto de mostrar los resultados, me destituyeron”, afirmó en la entrevista. Su salida se produjo poco después de que, en una reunión de gabinete televisada, reclamara la falta de recursos y cuestionara el nombramiento de un ministro acusado de corrupción. Días después, Petro la apartó de la dirección del ministerio, limitando su función al cargo de vicepresidenta.
El episodio dejó una marca personal en Márquez. “Me sentí muy triste, dolida, porque pensé en mis antepasados que trabajaron y trabajaron para que otros pudieran llevarse el mérito”, expresó. Esta sensación se sumó a la serie de obstáculos que, según su relato a The Guardian, afectaron su desempeño en la administración.
Márquez señaló que la discriminación no solo vino de adversarios políticos o de la prensa, sino que se manifestó dentro de las instituciones. Detalló que incluso un juez absolvió a un agresor que la llamó “primate” en una red social, al no considerarse, según el fallo, que hubiera intención de incitar a la violencia.
En cuanto a la posibilidad de postularse a la presidencia, Francia Márquez fue categórica al explicar que no buscará ese cargo. Alegó una promesa personal de cumplir únicamente el periodo para el que fue elegida, pero también atribuyó su decisión a la falta de condiciones para alcanzar los resultados esperados.
“No he podido cumplir con las expectativas, pero no es por falta de voluntad; el sistema y la discriminación han sido limitantes”, indicó a The Guardian.
El escrutinio sobre sus acciones fue, en su opinión, desproporcionado en comparación con otros funcionarios. Márquez mencionó críticas por el uso de helicópteros y viajes a países africanos, viajes que defendió como parte de una estrategia para impulsar las exportaciones.
Pese a las restricciones, Márquez defendió algunos logros alcanzados en materia de relaciones internacionales, como el impulso a las exportaciones hacia países africanos.
“Dentro de unos meses, en este pasillo, habrá una foto de un rostro que no es el que se suele ver en estas instituciones, y eso me llena de orgullo porque nosotros —los negros, los indígenas, los campesinos y los pobres— hemos construido esta nación”, concluyó.
The Guardian recalcó que el presidente Petro no respondió a las solicitudes de entrevista para abordar las declaraciones de la vicepresidenta.