La captura de los cuatro integrantes de la banda criminal Los Kamaleones representó una respuesta directa a la preocupación creciente por la inseguridad en Bogotá. La acción policial y judicial se concentró en neutralizar a una estructura señalada por su participación en delitos de alto impacto.
El operativo conjunto, ejecutado por la Policía Metropolitana de Bogotá y la Fiscalía General de la Nación, incluyó cinco allanamientos en sectores del sur y occidente de la ciudad.
Las autoridades aseguraron que estos individuos estaban involucrados en secuestros, homicidios y robos bajo la modalidad de “paseo millonario”.
La desarticulación del grupo se produjo tras el asesinato de Neill Felipe Cubides Ariza, un profesor que fue secuestrado y posteriormente asesinado después de abordar un taxi cerca de la Clínica del Country, el 15 de enero.
La detención de la banda reavivó el debate sobre la eficacia de los mecanismos de control para quienes cumplen detención domiciliaria en Colombia.
Durante una rueda de prensa, Carlos Fernando Galán, alcalde de la capital, enfatizó: “Me informa el general que en el curso de lo que llevamos del año, la Policía ha capturado a 12 personas con brazalete, en la mayoría de los casos, intentando cometer un hurto”.
Según datos presentados por el mandatario, en lo que va de 2026, las autoridades han capturado a 12 personas que, pese a portar brazaletes de control electrónico por detención domiciliaria, fueron sorprendidas en flagrancia mientras intentaban cometer delitos.
Esta cifra destaca la preocupación por la falta de control efectivo sobre quienes deberían estar bajo vigilancia.
En el mismo encuentro con los medios, Galán cuestionó públicamente la labor del Ministerio de Justicia y del Inpec: “¿Cuál es el control que ejerce el Inpec, el Ministerio de Justicia, sobre las personas que tienen detención domiciliaria? Y esos doce son los que tenían la herramienta electrónica, porque la mayoría de los que tienen detención domiciliaria no tienen herramienta electrónica”.
La pregunta del alcalde apunta a una preocupación central: si aquellos que cuentan con dispositivos electrónicos logran evadir la supervisión y reincidir, la situación podría ser aún más grave entre quienes cumplen la medida sin ningún tipo de monitoreo.
Así fue como Los Kamaleones secuestraron y asesinaron al profesor Neill Cubides en un paseo millonario
La captura de los cuatro integrantes de la banda Los Kamaleones marcó un giro clave en la investigación por el asesinato del profesor Neill Cubides. El alcalde Carlos Fernando Galán confirmó que todos los implicados —alias Cabezón, Pipo, Chirri y Pecueca— fueron enviados a prisión.
“Me duele decirlo, pero es posible que este hecho se hubiera podido evitar. (...) Esta banda tendría por lo menos la responsabilidad en ocho casos de paseos millonarios”, lamentó Galán. El mandatario destacó que tres de los detenidos tenían antecedentes y el cuarto había sido liberado un mes antes del crimen, tras haber estado preso por otro paseo millonario.
Los registros judiciales muestran que, pese a los antecedentes, los delincuentes quedaron en libertad por vencimiento de términos, lo que expone una falla estructural del sistema penal colombiano.
El caso Cubides reavivó el debate sobre la reincidencia criminal y la efectividad de las medidas judiciales preventivas. El hecho ocurrió cuando el profesor se subió a un taxi conducido por alias Cabezón, quien lo llevó durante 39 kilómetros hasta Usme, donde fue incinerado.
El general Giovanni Cristancho Zambrano, comandante de la Policía de Bogotá, detalló que la investigación incluyó el análisis de más de 200 horas de grabaciones. Alias Cabezón, explicó el oficial, “manejó durante 39 kilómetros antes de llegar a incinerar a la víctima”.
Por su parte, alias Pecueca fue quien “compró la gasolina en la Primera de Mayo con Boyacá que posteriormente usaron para incinerar al profesor”, puntualizó.
La ruta criminal quedó registrada: Pecueca escoltó el taxi en otro vehículo junto a Chirri y Pipo, quienes, según Cristancho, iniciaron las torturas y agresiones en contra del docente. “Los sujetos golpearon y apuñalaron a la víctima, mientras le exigían las contraseñas de sus cuentas para sacarle el dinero”, precisó el general. Luego de que Cubides perdiera la vida, los delincuentes extrajeron el dinero y regresaron a sus casas.
El secretario de Seguridad, César Restrepo Flórez, advirtió sobre debilidades en el sistema de identificación de placas vehiculares, lo que facilita la acción de bandas delictivas. También cuestionó la capacidad del sistema judicial para mantener tras las rejas a los reincidentes.
“Es muy importante que reflexionemos sobre cómo se está combatiendo el hurto, porque no hacerlo, con seguridad, está generando estas carreras delincuenciales”, señaló Restrepo. La flexibilización de las medidas de detención y las fallas en la identificación de vehículos son, para las autoridades, factores que contribuyen a la repetición de delitos graves en Bogotá.