La noticia reciente sobre el fallecimiento de John Mario, conocido cariñosamente como “El Ojón”, ha reavivado el recuerdo de su paso por el cine en el país.
Lady Tabares, protagonista de La vendedora de rosas, compartió con sus seguidores el dolor por la partida de quien fuera uno de los actores naturales seleccionados por Víctor Gaviria para retratar la vida real de los jóvenes en las comunas de Medellín.
En un corto mensaje replicado por la exparticipante de La casa de los famosos Colombia en su cuenta de Instagram, lamentó la situación: “El Ojón ha recibido el llamado del cielo. Ha trascendido a otro plano de la vida. Siempre vivirás en nuestros corazones, amigo del alma", fueron las emotivas palabras de la actriz y escritora.
Y agregó: “Hoy nuevamente el elenco de ‘La vendedora de rosas’ pasa por la tristeza de la partida de uno de sus actores. Con gran tristeza despedimos a Mario, conocido como El Ojón. Vuela alto querido amigo".
La publicación que fue replicada en diversas cuentas de entretenimiento dejaron mensajes para Tabares, destacando que a pesar de los años que han pasado, la amistad entre los participantes de la película nunca se perdió.
La participación de “El Ojón” en La vendedora de rosas fue parte del enfoque distintivo de la película: Gaviria eligió a jóvenes sin experiencia actoral, provenientes de contextos marginales, para dar autenticidad a la historia. El director buscaba que los actores transmitieran, desde su propia experiencia en la calle, la crudeza y la humanidad de la Medellín de finales de los años 90.
Dentro de la producción, "El Ojón" interpretó a uno de los personajes secundarios que circulaban por los entornos urbanos donde se movían Mónica y su grupo de amigos.
Su personaje llevaba consigo la mirada atenta y una actitud que transmitía tanto vulnerabilidad como resistencia, convirtiéndose en un reflejo de la niñez y juventud atrapada en la violencia estructural de la ciudad.
En la película, el papel de ‘El Ojón’ consistía en acompañar las escenas donde los niños y adolescentes deambulan por las calles, sobreviviendo a partir de pequeños hurtos, favores y la solidaridad entre pares.
Su aparición aportó realismo a la narrativa, pues su vida cotidiana estaba marcada por experiencias similares a las de su personaje.
La selección de actores naturales como John Mario fue un sello de La vendedora de rosas, aportando una veracidad difícil de igualar con intérpretes profesionales. Según relatan diversos miembros del elenco y la propia Lady Tabares, el rodaje generó lazos de profunda empatía, pero también expuso a los jóvenes a una atención inesperada y, en muchos casos, a nuevas dificultades tras la fama efímera.
Al igual que otros integrantes del reparto, la vida de John Mario estuvo marcada por la adversidad después del rodaje. Sin embargo, sus compañeros lo recuerdan como alguien que mantuvo intacto el vínculo que los unió durante la producción de la película, en la que la calle y los códigos de sobrevivencia eran tanto escenario como escuela de vida.
La historia de La vendedora de rosas y sus actores naturales ha estado acompañada de tragedias personales. La llamada “maldición” de la película incluye el asesinato de Giovanni Quiroz (‘El Zarco’) y las difíciles circunstancias de Lady Tabares y Jhon Fredy Ríos (‘Chocolatina’) que falleció en febrero de 2026, lo que ha generado una reflexión sobre la responsabilidad social del cine en contextos de exclusión.
John Mario, ‘El Ojón’, deja así un legado de autenticidad en el cine colombiano. Su participación en la película fue mucho más que un papel: fue la representación viva de una realidad que, más allá de la pantalla, continúa interpelando a la sociedad.