Luego de más de 30 años desde que Pablo Escobar trajo tres hipopótamos a Colombia como parte de su zoológico privado en la Hacienda Nápoles, el Gobierno nacional tomó la decisión de iniciar un protocolo de eutanasia para 80 de estos animales en el Magdalena Medio.
El Ministerio de Ambiente de Colombia confirmó que iniciará un protocolo de eutanasia para controlar la población de hipopótamos, debido a que representan un riesgo para los ecosistemas, la calidad del agua y especies nativas como el manatí y la tortuga de río. Actualmente, se estima que existen más de 200 hipopótamos y, de no actuar, la cifra podría alcanzar los 500 para 2030 y 1.000 para 2035.
El Gobierno recordó que durante seis meses gestionó la reubicación de ejemplares en siete países sin obtener resultados, debido a las restricciones internacionales y la falta de respuestas oficiales.
Es por ello que este nuevo plan contempla el confinamiento de algunos individuos con una inversión de 7.200 millones de pesos para ejecutar las acciones a partir del segundo semestre de 2026, priorizando áreas como la Isla del Silencio y la Hacienda Nápoles, con la colaboración de varias Corporaciones Autónomas Regionales, una vez finalice la ley de garantías en junio.
En medio de la polémica que se ha generado por la decisión del Gobierno nacional, que ha sido rechazada por varios gremios animalistas que piden que se replantee volver a comenzar con procesos de esterilización de la especie, en diálogo con Infobae Colombia, Jorge Torres, docente de gestión ambiental de la Universidad Politécnico Grancolombiano, explicó varios aspectos que se deben tener en cuenta cuando se habla de los hipopótamos que hay en el país.
El docente explicó que los altos costos asociados al control de la población de hipopótamos en Colombia corresponden a la complejidad logística y técnica de los procedimientos.
“El costo es un costo que se viene manejando desde el principio del proceso. Más o menos se sabe exactamente cuánto va a ser, ya sea de la parte de la esterilización quirúrgica o del proceso de traslocación de los individuos”, afirmó Torres, que recordó que la logística “implica inversión”, ya que requiere personal calificado y recursos específicos para cada método.
El experto precisó que las alternativas planteadas por las autoridades no se limitan a la eutanasia. “Aquí no se está diciendo que la única opción sea la eliminación de los hipopótamos. Se están manejando otras opciones como la traslocación y hasta el proceso de esterilización”.
Torres recordó que los costos asumidos van a ser altos, pero serán superiores si se toma la decisión de seguir ignorando el problema que pone en peligro a otras especies. “Una es la eutanasia, la otra es la traslocación, que es llevar los individuos a otros sitios, a otros países, y el otro es el control en los espacios, el confinamiento en ciertas distribuciones geográficas. Hay varios países que han dicho que quieren trasladar individuos, pero hasta ahora no se ha concretado nada”.
Para Torres, el número de animales que podrían ser trasladados no resolvería el problema, ya que el problema radica en que los que se quedarán en el país seguirán multiplicándose sin ningún tipo de control por parte del Estado.
El docente subrayó la amenaza ecológica que representa esta especie invasora para la fauna local, además de que reafirmó que la población de los hipopótamos podría llegar a ser de más de 1.000 en menos de 10 años.
“Estos individuos están modificando los ecosistemas, son mejores competidores por espacio, por alimento. Especies como los manatíes y otras de esas áreas pueden tener un golpe bastante fuerte. Si nosotros no hacemos algo ahora, el problema en el tiempo se agrava. Y eso es lo peor que puede llegar a pasar”.