El reciente desacuerdo entre el Ministerio de Hacienda y el Banco de la República ha generado preocupación en los mercados internacionales por la señal de inestabilidad institucional y el posible impacto negativo sobre la inversión extranjera directa. La advertencia provino de la Cámara Colombo Americana (AmCham Colombia), cuya presidenta, María Claudia Lacouture, analizó el alcance de la disputa en entrevista con El Tiempo.
De acuerdo con información publicada por el medio, lo que inicialmente se perfilaba como un debate técnico sobre la política monetaria derivó en un quiebre de la relación entre las autoridades económicas del país. La ausencia de representantes del Gobierno en la junta directiva del Emisor fue interpretada por analistas como una señal de tensión institucional.
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“Una ruptura con el Banco de la República no es una diferencia técnica, es una señal riesgosa para la estabilidad económica del país. Aquí hay un principio que no se puede perder de vista: la economía no se puede politizar”, sostuvo María Claudia Lacouture en declaraciones recogidas por El Tiempo.
Según la dirigente gremial de AmCham, el problema de fondo va más allá de la variación en las tasas de interés. “Se trata de una señal de inestabilidad que encarece el crédito y presiona la tasa de cambio”, apuntó Lacouture.
Autonomía del Banco Central, clave para la confianza de los inversionistas
La Constitución protege la independencia del Banco de la República y establece que su junta directiva, como autoridad monetaria, cambiaria y crediticia, debe tomar decisiones con criterios técnicos, no políticos. “Para eso existe la junta directiva del Banco de la República, para debatir, votar y decidir con criterio técnico, no para actuar bajo la presión del Gobierno de turno”, afirmó la presidenta de AmCham.
La entrevista subrayó que la seguridad jurídica y la autonomía del Emisor no son conceptos abstractos, sino los pilares que evitan que el capital extranjero busque puertos más seguros. Al desconocer ese equilibrio, se debilita la confianza en las instituciones y se afecta la economía.
Impacto sobre la inversión extranjera directa
El choque institucional, según AmCham, eleva la percepción de riesgo entre los inversionistas internacionales. “Sí, puede afectarla. No porque un inversionista cambie de decisión de un día para otro, sino porque estos episodios elevan la percepción de ruido institucional”, advirtió Lacouture en la entrevista con El Tiempo.
De acuerdo con los datos divulgados, la inversión extranjera directa en Colombia cayó 14,1% en 2025. La presidenta de AmCham explicó que la suma de episodios de incertidumbre institucional influye en las decisiones de los mercados internacionales, que tienden a buscar destinos más previsibles y estables.
El debate sobre tasas de interés y la misión del Banco de la República
El análisis de AmCham no se limita a la discusión sobre el nivel de las tasas de interés. La responsabilidad del Banco de la República es preservar la capacidad adquisitiva de la moneda y tomar decisiones sustentadas en criterios técnicos de mediano plazo. “Las decisiones sobre tasas deben responder a criterios estrictamente técnicos, con disciplina, independencia y visión de mediano plazo. La tasa de interés no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para garantizar estabilidad y crear las condiciones para un crecimiento sostenible”, puntualizó Lacouture.
La dirigente gremial remarcó que lo esencial para el país es lograr condiciones macroeconómicas que protejan el ingreso de los hogares, reduzcan las presiones sobre el costo de vida y favorezcan la inversión, el empleo y el desarrollo productivo.
Prioridades para recuperar la confianza y atraer capital extranjero
La recuperación de la confianza en el país ante los mercados internacionales pasa por restablecer la seguridad jurídica, el respeto por las reglas de juego, la estabilidad regulatoria y una relación institucional seria entre el Gobierno Nacional y el Banco de la República. La presidenta de AmCham advirtió a El Tiempo que la reducción del “ruido institucional” es fundamental para enviar señales de previsibilidad macroeconómica y atraer capital extranjero en 2026.