El 16 de marzo, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) alertó sobre la posible aparición del fenómeno de El Niño en Colombia durante la segunda mitad de 2026.
Las autoridades ambientales iniciaron el monitoreo preventivo tras detectar señales de transición hacia condiciones asociadas a este evento, según lo reportado por centros internacionales de predicción climática. Las proyecciones indican una alta probabilidad de consolidación del fenómeno entre junio y agosto de 2026, con efectos que podrían extenderse hasta fin de año.
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El aumento de la temperatura en el océano Pacífico es uno de los indicadores principales y llevó a la ministra de Ambiente a activar mecanismos de prevención y preparación en todo el país.
Este aviso busca anticipar riesgos, fortalecer la respuesta de las autoridades locales y reducir el impacto en las comunidades. Los análisis del Ideam señalan que las anomalías térmicas en el Pacífico ecuatorial podrían alcanzar +1 °C hacia finales de 2026.
A pesar de las alertas, procedimientos del acueducto incluyen desperdicio del líquido vital
La alerta del Ideam es uno de los motivos por los que Infobae Colombia recibió una denuncia relacionada con la instalación de dos modernas válvulas principales de control, que ha generado un cambio momentáneo en el color del agua que llega a un porcentaje de los hogares en Bogotá.
En estos procesos, ciudadanos han evidenciado cómo funcionarios vacían hidrantes, lo que ha sido cuestionado porque no se están utilizando elementos con los que se pueda utilizar y preservar el agua, sino que está siendo arrojada a las calles.
Una de las fuentes, que optó por no revelar su identidad, mencionó que un ingeniero de agua debería encargarse de diseñar, gestionar y operar infraestructuras para captar, tratar, distribuir y depurar el agua, no simplemente “desperdiciarla”.
“Los protocolos de acueducto literalmente son eso, sacar el agua por los hidrantes y ya. Es algo que están haciendo en el norte de la ciudad y una forma para mitigar el impacto sería recoger el agua”.
Al hablar de cómo debería ser el conducto regular, aunque afirmó que no es algo ilegal lo que está pasando en Bogotá, el experto indicó que, ante el cambio temporal en el color del agua potable por las obras en la planta Tibitoc, se recomienda adoptar un proceso enfocado en la protección del recurso y la infraestructura.
Para ello es fundamental informar de manera clara a la ciudadanía sobre la situación, explicando que el agua mantiene su potabilidad salvo indicación oficial contraria, y detallando la duración estimada del fenómeno. Las autoridades deben supervisar continuamente la calidad del agua para asegurar que los parámetros se mantengan dentro de lo permitido. Se debe evitar el vaciado de hidrantes o el vertimiento de grandes cantidades de agua al suelo, ya que esto representa un desperdicio y puede afectar el suministro en otras zonas.
“Creo que valdría la pena preguntarle al acueducto de Bogotá por qué hacen este tipo de limpiezas a puertas de un fenómeno de El Niño y también si no tienen otros mecanismos”, se cuestionó el experto.
El denunciante indicó que le sorprenden los mensajes que sigue emitiendo el distrito sobre la importancia de que se ahorre agua, mientras los procesos del acueducto incluyen este tipo de acciones.
Debido a su conocimiento, mencionó que una solución viable habría sido llenar de agua carros para limpieza de tubería Vactor y utilizar de alguna forma el líquido que terminó en el piso.
“Me hace ruido el hecho de que han dicho en las últimas semanas que se avecina un fenómeno del Niño fuerte. ¿Cómo es posible que el agua que debe cuidar también el acueducto sea desperdiciada así?“, puntualizó.