Desde que asumió el cargo de ministro de Defensa de Colombia, uno de los cambios, en comparación con los funcionarios que han ocupado el cargo recientemente, que ha implementado Pedro Sánchez es llamar narcotraficantes a los cabecillas de los grupos armados.
Debido a que se han aumentado los montos de las recompensas con los que las autoridades buscan el apoyo de la ciudadanía para encontrar a criminales como “Iván Mordisco”, “Iván Márquez” o “Calarcá”, la forma con la que se refiere Sánchez a estos sujetos fue uno de los temas abordados durante la entrevista que el ministro otorgó a Infobae Colombia.
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Tras la pregunta: “Desde que usted llegó al ministerio, dejó de llamar grupos armados a las Farc, ELN y demás; ahora los menciona como narcos, ¿por qué ese cambio?”. El ministro de Defensa recordó que la denominación oficial es Gao.
“La designación legal es Grupos Armados Organizados Ilegales (GAO). Esto significa que tienen características gravemente peligrosas para la seguridad nacional, y cuya necesidad de neutralización permite el empleo de la fuerza militar, como bombardeos, por ejemplo”.
En segundo lugar, Sánchez mencionó que la ideología de los cabecillas de los grupos armados no es igual a la de los fundadores de estas estructuras, asegurando que ahora solo priorizan el narcotráfico.
“Pregúntele a un integrante de estos grupos qué quiere, y la mayoría le dirá: tener plata, poder y un arma. Diferentes estudios nacionales e internacionales, tanto de entidades públicas como privadas, muestran claramente que estos grupos ilegales viven o sobreviven del narcotráfico y otras economías ilegales, como la minería ilegal, la extorsión, el secuestro y el contrabando. Su dependencia del narcotráfico ha corrompido su ideología, cualquiera que tuvieran”.
En ese sentido, Sánchez habló del comportamiento que han identificado de la mayoría de altos mandos de los Gaor (la “R” se añade cuando se trata de un grupo residual) para asegurar que estos tienen ideales de narcos.
“Escuchan más corridos de narcos que canciones guerrilleras o revolucionarias; dicen que luchan para que el pueblo no tenga pobreza, pero tienen más dinero que muchos. Sus reuniones son fiestas al estilo narco, con música, alcohol. No hacen consejos revolucionarios, activan simplemente su capacidad sicarial”.
Sánchez recordó una anécdota que vivió al hablar con una defensora del pueblo, que le narró que el sueño de muchos niños en zonas marcadas por la violencia es seguir los pasos de los cabecillas de los grupos armados que tienen presencia cerca de su pueblo.
“Estos grupos se han convertido en empresas criminales. Esto significa que hay criminales de cuello blanco que les lavan el dinero y utilizan a las personas que viven en las zonas más vulnerables para fortalecer su brazo armado criminal. Convierten a menores en sicarios, mostrándoles la vida fácil y que pueden conseguir dinero muy rápido aunque sea peligroso. Me sorprendió lo que me contó una defensora del pueblo cuando una niña, que vive en una zona altamente influenciada por estos Gao, le dijo: «Cuando sea grande quiero ser narco»”.
El ministro de Defensa mencionó que los cabecillas de los Gao han seguido los pasos de narcos de los 80 y 90, que terminaron enfrentándose por el poder de las rutas para el paso de la cocaína.
“Donde hay más violencia es donde la avaricia los lleva a confrontarse entre sí. Su pelea es por el narcotráfico y la minería ilegal principalmente. Fíjese en las disidencias; todas venían de las otras Farc y ahora hay cuatro facciones y aumentando. O del ELN, donde Comuneros del Sur se separó, o las pugnas internas entre el EGC o más conocido como Clan del Golfo. La avaricia por el dinero fácil y por el poder efímero no tiene límites en estas estructuras”.
El ministro Sánchez puntualizó al indicar que él no es el que define cuáles son los narcos del país, sino que los grupos armados se han encargado de hacer una transición hacia ese camino.
“Si viven del narcotráfico en prácticamente toda la cadena del mismo, se comportan como narcotraficantes, tienen una organización violenta, lavan dinero y tienen conexiones transnacionales, pues son carteles. No lo digo yo, lo dicen sus acciones y la opinión pública que así los ve”.