El ministro de Defensa Nacional de Colombia, Pedro Sánchez, expresó su desconocimiento ante la posible salida del comandante de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC), Carlos Fernando Silva Rueda, a raíz del accidente del avión Hércules C-130 ocurrido el lunes 23 de marzo en Puerto Leguizamo, departamento de Putumayo (sur de Colombia), que dejó 69 muertos y 57 heridos.
El jefe de cartera, en declaraciones a los medios de comunicación, negó la información que circula en la opinión pública.
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“Yo no he recibido ninguna instrucción”, fue la declaración del alto funcionario a la prensa nacional, que se encontraba en una sesión especial de la Comisión Segunda del Senado.
A su vez, desde la Presidencia de Colombia también negaron la supuesta salida del alto militar por cuenta de la tragedia que enluta al pueblo colombiano, de acuerdo con información citada por Caracol Radio.
En días anteriores, el presidente Gustavo Petro había cuestionado los argumentos expuestos por el comandante de la FAC sobre las condiciones de las aeronaves dispuestas para las misiones militares, como fue el caso del avión siniestrado en Putumayo.
Polémica entre general Silva y el presidente Petro
El general Carlos Fernando Silva, comandante de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC), informó que la aeronave Hércules, fabricada en 1983 y adquirida por Colombia en 2020 con 20.294 horas disponibles para volar, fue sometida al llegar a una inspección mayor conocida como PDM (Plan de Mantenimiento Mayor).
Este procedimiento supuso una inversión de tres millones de dólares, abarcó entre un año y un año y medio y permitió que el avión retomara sus operaciones.
“En 2025 voló 537 horas y este año lleva volando 155”, detalló Silva, quien enfatizó que la FAC opera tres aeronaves iguales, cada una con un promedio de 500 horas anuales de vuelo, lo que según su cálculo permitiría “dividir las 20.000 horas disponibles entre 500 y nos da que todavía el avión puede volar 40 años más”, según sus palabras mencionadas durante el Consejo de Ministros realizado el martes 24 de marzo.
Sin embargo, el presidente Gustavo Petro argumentó que, a pesar de los datos oficiales sobre la autonomía de la aeronave, la edad del Hércules —donado por Estados Unidos a Colombia— debía ser considerada un factor central en la investigación.
Basado en el informe institucional, el mandatario calculó que “con 43 años de uso” y “21.000 horas disponibles”, a un ritmo de “10 horas diarias todos los días sin descanso”, el avión podría operar aún 2.300 días más (unos 6,3 años).
Si ese ritmo se redujera a la mitad, la autonomía se extendería a “12,6 años más”, lo que llevaría a 58 años de vida útil, una cifra que cuestionó como inverosímil en términos globales: “Muéstrame aviones de guerra con ese tiempo de uso en el mundo”, interrogó Petro.
El jefe de Estado también refutó la hipótesis de error humano o fallas en la pista, subrayando la experiencia de la tripulación, cuyo número estaba duplicado y cuya pericia, a su juicio, “reduce la probabilidad del error humano”.
“No hay señal alguna de ataque. No era un problema de la pista. Entonces concluyen que no se sabe la causa. La respuesta correcta es: aumenta la probabilidad de vejez del avión”, sentenció el primer mandatario de los colombianos.
Pese a la defensa institucional sobre el mantenimiento del Hércules y su supuesta capacidad de operación prolongada, Petro reiteró que su administración “no permite que las fuerzas armadas caigan en decretos para falsos positivos, hay miles de militares juzgados por ello. Supongo que todos los militares juzgados por falsos positivos tenían más experiencia que yo”.
La tragedia del Hércules en Putumayo, que cobró 69 vidas, ha derivado así en un abierto debate sobre la vigencia técnica de la flota militar aérea y sobre las responsabilidades de los altos mandos en la administración y supervisión de recursos estratégicos de las Fuerzas Militares de Colombia.