El acceso a una vivienda propia se distanció para cientos de miles de familias en Colombia. Las cifras recientes de Camacol indican que más de 134.000 hogares abandonaron el proceso de compra de vivienda nueva durante el Gobierno de Gustavo Petro, un aumento del 70% frente al periodo anterior.
El fenómeno se concentró en la Vivienda de Interés Social (VIS), segmento donde los desistimientos superaron las 102.000 unidades, con una variación de 130% respecto a la gestión de Iván Duque, según datos de la plataforma Cordenada Urbana.
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El incremento de los desistimientos representa un cambio estructural en el mercado inmobiliario. Durante el mandato de Iván Duque, entre enero de 2019 y julio de 2022, se contabilizaron 79.401 hogares que renunciaron a la compra de vivienda, cifra que incluye el impacto de la pandemia.
En contraste, desde agosto de 2022 hasta febrero de 2026, la administración de Gustavo Petro enfrentó un total de 134.730 desistimientos, de los cuales 102.356 correspondieron a VIS. El segmento No VIS, enfocado en vivienda de mayor valor, mostró una reducción de 7,5% al pasar de 35.004 a 32.374 casos.
El contexto detrás de este comportamiento incluye la suspensión del programa Mi Casa Ya y las modificaciones en sus condiciones. Esta iniciativa era la principal herramienta de acceso a vivienda para los hogares de menores ingresos. La decisión del Gobierno Nacional de detener la asignación de subsidios desde diciembre de 2024 afectó el cierre financiero de miles de familias.
A este escenario se sumó un alza significativa en el salario mínimo, que subió 23,7% en 2026. Este aumento elevó el precio máximo de la vivienda VIS ofertada en grandes ciudades hasta cerca de $262 millones (calculados en 150 salarios mínimos), lo que implicó un incremento de aproximadamente $49 millones respecto al año anterior. Para muchas familias, este ajuste resultó suficiente para imposibilitar la compra.
El presidente de Camacol, Guillermo Herrera, destacó durante el Foro Económico Sectorial que el sector acumula 33 meses de caídas continuas en el indicador de iniciaciones de vivienda, lo que equivale a retroceder más de una década en actividad. Actualmente, el país produce cerca de 115.000 viviendas al año, frente a las cerca de 200.000 que se iniciaban en 2022, mientras que la formación de nuevos hogares alcanza las 390.000 unidades anuales.
El fenómeno de los desistimientos no solo afecta el acceso a la vivienda propia, sino que repercute directamente en el mercado de alquiler. El gerente de Ciencuadras.com, Mauricio Torres Romero, advirtió en El Colombiano que el aumento de hogares que no logran concretar la compra ha presionado la demanda de arriendo: “Este fenómeno ha actuado como una fuente directa hacia el mercado de alquiler. Al no poder concretar la compra, las familias se quedan en arriendo y eso genera una demanda represada”.
Durante 2025, los arriendos subieron en promedio 9,5% en casas y 7,5% en apartamentos, mientras que el canon mediano aumentó 10,9% en el primer semestre. La oferta es limitada y la vacancia es baja, según el análisis de Ciencuadras.com.
Por primera vez, hay más hogares viviendo en arriendo que en propiedad: 7,3 millones frente a 7,1 millones. El segmento de apartaestudios duplicó su participación hasta llegar a 5,7% de la demanda.
La incertidumbre frente al proyecto de decreto del Gobierno, que busca desindexar la vivienda VIS del salario mínimo, sumó presión sobre el sector. Camacol calculó que cerca de 132.000 viviendas estarían en riesgo por esta medida, con inversiones comprometidas por 27 billones de pesos. En Antioquia, unas 15.000 unidades, equivalentes al 37% de la oferta en desarrollo, podrían verse afectadas. En los dos primeros meses de 2026, las ventas y lanzamientos cayeron cerca de 11%, y las iniciaciones, más del 40%.