En medio de la emergencia por el accidente del avión Hércules C-130 de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) en Puerto Leguízamo, que ya deja 68 muertos, comienzan a surgir versiones preliminares sobre lo ocurrido.
El comandante del Cuerpo de Bomberos del municipio, Eduardo Sanjuan, reveló en una entrevista en Blu Radio que una de las hipótesis apunta a una posible anomalía durante el despegue de la aeronave.
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Según explicó, la información proviene del testimonio de un militar que se encontraba en la pista y presenció el momento en que el avión inició su vuelo.
“Nos contó que cuando despegó, en la cabecera de la pista, el avión habría golpeado la parte de atrás”, señaló Sanjuan.
El comandante insistió en que se trata de una versión no confirmada oficialmente y que, hasta el momento, todo corresponde a hipótesis recogidas en el lugar de los hechos.
“Todo son especulaciones”, reiteró, al tiempo que recordó que las autoridades ya iniciaron una investigación formal para determinar las causas del siniestro.
El accidente ocurrió el 24 de marzo, pocos minutos después del despegue desde Puerto Leguízamo con destino a Puerto Asís, en una operación militar que transportaba a 128 personas.
La aeronave cayó y generó una explosión inmediata debido a la munición que llevaba a bordo, lo que agravó el impacto y dificultó las labores de rescate.
Las autoridades han descartado, por ahora, un ataque externo, mientras avanzan los análisis técnicos sobre posibles fallas mecánicas o condiciones de vuelo.
La magnitud de la tragedia —con decenas de muertos, heridos y desaparecidos— convierte este caso en uno de los accidentes más graves en la historia reciente de la aviación militar en Colombia.
El hecho ha puesto en evidencia problemas estructurales en la infraestructura aérea del sur del país.
El gobernador de Putumayo, John Gabriel Molina, advirtió al mismo medio que el aeropuerto de Puerto Leguízamo presenta serias limitaciones operativas, entre ellas una pista de apenas 1.100 metros y con dificultades de mantenimiento por falta de recursos.
Según explicó el mandatario en declaraciones también entregadas a Blu Radio, incluso antes del accidente ya existían advertencias sobre las condiciones del aeródromo.
De acuerdo con su versión, directivos de la aerolínea estatal Satena habían solicitado la limpieza de la pista para reducir riesgos en las operaciones, una petición que refleja problemas recurrentes en la región.
El impacto del accidente no solo dejó en evidencia posibles fallas técnicas o humanas, sino también la fragilidad en la capacidad de respuesta ante emergencias.
En el momento del siniestro, el municipio contaba con apenas ocho bomberos y sin equipos adecuados para enfrentar un incendio de gran magnitud como el que provocó la aeronave al caer.
Ante este panorama, la comunidad jugó un papel determinante. Habitantes de Puerto Leguízamo acudieron al lugar del accidente en medio del fuego y las explosiones causadas por la munición, y participaron en el rescate de sobrevivientes.
Según el gobernador Molina, esta reacción fue clave para evitar que el número de víctimas fatales fuera aún mayor.
Los heridos fueron trasladados inicialmente a centros de atención básica en la zona, como el Hospital María Angelines, que no cuenta con capacidad para atender traumas complejos.
Posteriormente, varios pacientes debieron ser evacuados por vía aérea hacia ciudades como Bogotá y Florencia para recibir atención especializada.
El caso también ha reabierto el debate sobre las condiciones de otros aeropuertos del departamento.
De acuerdo con las autoridades locales, terminales como los de Puerto Asís y Villagarzón enfrentan riesgos similares, incluyendo presencia de aves por basureros cercanos y condiciones climáticas adversas que afectan la operación aérea.
Mientras avanzan las investigaciones oficiales, el país sigue atento a las conclusiones que permitan esclarecer lo ocurrido.
Por ahora, las hipótesis siguen abiertas y el enfoque se mantiene en determinar si el accidente fue consecuencia de una falla técnica, un error en la maniobra de despegue o las condiciones de la pista.