La protesta minera en el Bajo Cauca alcanzó un nuevo nivel de tensión por la quema de vehículos, bloqueos y el desconocimiento de compromisos previos con el Gobierno.
El agravamiento de los hechos violentos detuvo el tránsito en distintas zonas y ha provocado una crisis de abastecimiento que mantiene bajo presión a toda la región.
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Los mineros del Bajo Cauca han quemado vehículos y desconocido acuerdos iniciales, porque consideran que el Gobierno no ha dado respuesta adecuada a sus demandas laborales. Exigen que cesen las operaciones de la fuerza pública, alegando afectación tanto a manifestantes como a la comunidad, y sostienen que no existen garantías para el ejercicio legítimo de la protesta.
La intervención de la fuerza pública y los desacuerdos por la destrucción de maquinaria han prolongado el enfrentamiento, según Blu Radio. Los bloqueos y la paralización del tráfico generan un clima de incertidumbre, mientras la región acumula más de una semana de disturbios y caos vial.
En municipios como Caucasia y Tarazá, manifestantes bloquearon carreteras, lanzaron piedras a vehículos e instalaron barricadas, obstaculizando también el paso de ambulancias y autobuses.
Entre los incidentes destacados, habitantes reportaron la quema de una retroexcavadora y de una motocicleta de una empresa reconocida durante las primeras jornadas de la protesta.
El miedo a nuevos actos de violencia hizo que se detuviera totalmente la circulación en sectores cercanos a Caucasia, según El Tiempo.
Violencia en las vías y consecuencias para la región
En Cáceres y Guarumo, personas armadas interceptaron camiones, saquearon mercancías y prendieron fuego a los vehículos, detalló el medio mencionado.
Uno de los ataques más graves ocurrió cerca del Batallón Rifles, donde un camión de carga pesada fue destruido y decenas de viajeros quedaron a la espera de una solución.
La quema de dos camiones incrementó el temor entre transportadores y comunidades, que observan el aumento de la inseguridad y el deterioro del abastecimiento en el Bajo Cauca.
Por su parte, Blu Radio documentó el saqueo de un supermercado en el barrio Asovivienda durante enfrentamientos con la Unidad Nacional de Diálogo y Mantenimiento del Orden, lo que agregó tensión a la crisis.
En el municipio de Nechí, el desabastecimiento de gas es ya una realidad, y comerciantes y transportadores encaran el riesgo de perder sus medios de vida. La interrupción de la cadena logística hacia la costa Caribe amenaza el suministro de alimentos y productos esenciales en una región dependiente del transporte por carretera.
El paro en Cerro Matoso provoca pérdidas superiores a USD 1,7 millones en ocho días
Más de 2.000 trabajadores de Cerro Matoso en Córdoba han visto vulnerados sus derechos laborales tras ocho días de paro minero, una situación que ha provocado pérdidas superiores a USD 1,7 millones y amenaza con tener repercusiones más profundas en el tejido económico y social de la región.
La crisis ha interrumpido la operación industrial de una compañía cuya actividad es considerada estratégica para la producción y el empleo local, según datos de Blu Radio.
La magnitud del impacto se agrava con la acumulación sostenida de níquel sin procesar, la suspensión parcial o total de cerca de 50 contratos, y la persistencia de restricciones en el transporte y suministro de insumos. De acuerdo con la empresa, alrededor de 400 empleados permanecen dentro de la planta, sin posibilidad de relevos en sus turnos.
Esto incrementa la presión sobre los trabajadores y eleva los riesgos asociados a jornadas extendidas, especialmente en funciones que exigen operación continua y segura, como la gestión de hornos industriales.
La prolongación del paro minero agudiza el deterioro de la cadena productiva y logística
En cifras, el bloqueo iniciado en la vía que conecta Montelíbano y Puerto Libertador ha provocado la pérdida diaria de más de 120 toneladas de níquel. Esto es equivalente a 440 toneladas al día de ferroníquel que dejan de transportarse a Cartagena por la suspensión de despachos, según los balances empresariales.
Además, cada jornada se restringe la entrada de aproximadamente 20 camiones de mineral, lo que agrava la alteración de la cadena logística y limita la capacidad de reanudar la producción en condiciones normales.
La operación de Cerro Matoso depende de un esquema de trabajo ininterrumpido durante las 24 horas, de modo que estas interrupciones aumentan el riesgo de afectaciones técnicas y dificultades para el reinicio de procesos industriales críticos.
La empresa advirtió que la situación no solo les perjudica internamente, sino que repercute sobre toda la cadena de valor: trabajadores directos, contratistas y comunidades involucradas en el entorno minero.