Armando Benedetti, ministro del Interior de Colombia, confirmó la reactivación de su visa a Estados Unidos, una medida que estará limitada a su permanencia en el cargo y cuya vigencia finalizará el 7 de agosto, último día del actual periodo presidencial colombiano.
El funcionario hizo pública esta información en entrevista con La FM, destacando que el permiso depende exclusivamente de su función oficial y que no equivale a una visa de turismo tradicional.
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La precisión temporal impuesta a este documento pone de manifiesto que, tras el término del gobierno, Benedetti perderá automáticamente la autorización para ingresar a territorio estadounidense.
La situación cobró relevancia por el carácter especial de la visa concedida a Benedetti. Según explicó, este tipo de documento se expide solo para funcionarios en ejercicio y cubre únicamente la duración del mandato presidencial.
Benedetti señaló que la visa le fue otorgada originalmente en el contexto de una misión oficial que nunca llegó a concretarse, incluso cuando se contemplaba la posibilidad de un encuentro vinculado al entonces presidente Donald Trump.
El ministro detalló: “La llevo hasta el 7 de agosto”, subrayando que el beneficio se circunscribe al calendario político y no tiene validez más allá de esa fecha.
Benedetti también aclaró que continúa sin acceso a la visa de turismo, lo que le impide viajar a Estados Unidos fuera de sus obligaciones institucionales. “Esa no la tengo”, afirmó al medio citado, enfatizando la ausencia de permisos personales para visitar el país norteamericano.
Este punto diferenciador lo coloca en una posición particular dentro del gabinete colombiano, por cuanto restringe su movilidad internacional al ámbito estrictamente oficial.
El propio ministro calificó de inexplicable su situación migratoria. Al abordar el tema en la citada entrevista, Benedetti aseguró: “Tengo abogados en Estados Unidos que dicen que es la cosa más loca y absurda de que esté ahí”, haciendo referencia a las limitaciones que enfrenta y a la ausencia de reportes negativos en su contra.
Aseguró que “no tengo ningún reporte de inteligencia. Lo único que tengo es, entre comillas, por libertad de expresión, por estar de vocero del Gobierno del presidente Petro”, atribuyendo parte de las restricciones a su papel político y de portavoz.
Las consecuencias de su situación con la visa han marcado su rutina. Benedetti admitió que ha optado por no salir de Colombia mientras no se normalice su estatus.
El jefe de la cartera del Interior reiteró: “Yo no me monto en ningún avión… yo no voy a salir por fuera del país”, reflejando el nivel de cautela en la toma de decisiones personales y políticas en el contexto actual.
La vigencia de la visa concedida a Armando Benedetti se limita al 7 de agosto, con lo cual su capacidad de viajar a Estados Unidos se restringe estrictamente al periodo en el que ejerza como ministro.
El propio Benedetti puntualizó que el documento fue tramitado pensando en una visita oficial que no prosperó y que, tras quedar en suspenso, solo ahora se oficializó su uso con la condición de caducidad programada. Esta modalidad es frecuente en visas expedidas para altos funcionarios activos, según detalló el funcionario.
La pregunta sobre el futuro de Benedetti se hace cada vez más relevante, dado que el ministro ha dejado entrever la posibilidad de presentar su candidatura a la Alcaldía de Barranquilla.
Tras reunirse con líderes del Pacto Histórico en el Atlántico, reconoció: “Hay con qué ser candidato”, aunque admitió que su decisión aún no es definitiva. Benedetti valoró el peso político de la familia Char en la ciudad, anticipando así un escenario electoral de alta competencia.
En síntesis, Armando Benedetti enfrenta restricciones migratorias puntuales vinculadas a su cargo actual, carece de visa de turismo estadounidense y se plantea opciones en la arena política de Barranquilla de cara al ciclo electoral próximo.
Todas estas piezas condicionan sus decisiones inmediatas y las perspectivas para el cierre de su gestión ministerial.