En medio del debate público desatado por las declaraciones del senador Iván Cepeda, candidato presidencial del Pacto Histórico, sobre la percepción y los oscuros problemas que acarrea Antioquia, el presidente Gustavo Petro hizo un pronunciamiento que llamó la atención.
Aunque no mencionó de forma directa al senador Cepeda, sus palabras fueron interpretadas como una reflexión sobre la problemática histórica de la región, que está rodeada por las declaraciones hechas en el discurso del candidato.
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Cepeda, en su plan de gobierno “Poder de la verdad” 2026-2030, afirmó que Antioquia fue la cuna de fenómenos como la parapolítica, el narcotráfico y el terrorismo de Estado, además, que el expresidente Álvaro Uribe Vélez había jugado un papel central en este oscuro capítulo de la historia del departamento.
En el discurso se señalo: “En palabras sintéticas, Antioquia se convirtió en cuna de la parapolítica, de la narcoeconomía y del terrorismo de Estado (…). Y en el centro de esa realidad que emergió estaba Álvaro Uribe Vélez (…)”.
El presidente lanzó extenso mensaje sobre la situación de Antioquia
Ante este panorama, Gustavo Petro utilizó sus redes sociales para señalar lo que considera una visión distorsionada de la realidad de Antioquia, al destacar las problemáticas estructurales que, a su juicio, siguen marcando la región.
En su mensaje, el jefe de Estado destacó la difícil historia de Antioquia con la violencia y los actores armados ilegales, aunque no hizo referencia explícita a Cepeda o a sus palabras: “Al pueblo trabajador del que se enorgullece la élite antioqueña, lo masacraron los paramilitares dirigidos por la narcopolítica de Antioquia”.
Para el mandatario, las clases altas de Antioquia, particularmente las residentes en zonas como El Poblado, desconocen la magnitud de la tragedia que vivieron las provincias de la región, que fueron devastadas por la violencia paramilitar.
Petro señaló que “el diario El Colombiano muestra una burbuja comunicacional que desinforma de Antioquia a los antioqueños”, refiriéndose a lo que considera una manipulación de la información que margina las voces y las historias de las víctimas.
Según él, esta “burbuja” impide que los antioqueños puedan entender la verdadera complejidad de su historia y de los desafíos que aún enfrenta la región.
El presidente también criticó la falta de reconocimiento de la diversidad étnica de Antioquia y la invisibilización de los afrodescendientes y pueblos indígenas, cuyas comunidades son históricamente marginadas.
Hizo referencia a un hecho que ocurrió durante el gobierno de Iván Duque, cuando, según Petro, el censo poblacional del país eliminó a más de 1.600.000 personas que se identificaban como negras: “La invisibilidad de lo diverso es nuestra propia riqueza”.
Por otro lado, Petro también hizo énfasis en la relación entre la minería ilegal y la destrucción de los ecosistemas naturales de Antioquia: “Las tierras cafeteras las rodean con minería a cielo abierto o por túnel, mientras destruyen sus ríos por el oro ilícito”.
El presidente señaló que las actividades ilegales afectaron la agricultura y los ríos de la región, como el Cauca, donde, según el presidente, es “imposible sembrar en las riveras” debido a la contaminación y la extracción ilegal de recursos.
En cuanto a uno de los actores de la violencia en Colombia, Petro recordó que “el paramilitarismo nació en Puerto Berrío y se extendió por todo el Magdalena Medio”, al afirmar que miles de campesinos fueron asesinados como parte de una estrategia de control territorial que se expandió no solo por Antioquia, sino por el Caribe y otras regiones del país.
“La ideología paramilitar se impulsa con las Convivir, con más de veinte mil armas que disparan contra el propio pueblo antioqueño”, indicó, al agregar que “decenas de miles de campesinos cafeteros y mineros” fueron víctimas de estos grupos.
La violencia y el narcotráfico, según el presidente, no solo devastaron a las clases populares, sino que penetraron las estructuras políticas y sociales de la región. En este sentido, Petro se mostró crítico con lo que él considera una “ideología de extrema derecha” que sigue vigente en la región, además, que niega los crímenes del pasado y la responsabilidad de las élites locales en la perpetuación de esos abusos.
Además, mencionó la captura de “Sebastián Marset”, un narcotraficante uruguayo que había infiltrado la cultura antioqueña a través de conciertos de lavado de dinero, como un ejemplo de cómo su gobierno actuó para desmantelar las estructuras ilegales que afectan a la región.
“Las juventudes antioqueñas diversas deben liberarse de la burbuja comunicacional y comenzar el restablecimiento de la agricultura, la industria y la cultura verdadera de Antioquia”, escribió el presidente en su extenso mensaje en X.
¿De dónde surgieron las palabras de Petro, si fue una respuesta indirecta a las palabras de Cepeda?
Las palabras de Gustavo Petro fueron en respuesta a una publicación de Carlos Mario Patiño, líder antioqueño, que también es un crítico de las élites políticas y económicas de la región. En un post, el joven defendió su orgullo por ser antioqueño, pero denunció la complicidad de estas élites con el narcotráfico y el paramilitarismo.
“Antioquia es la cuna de la narco economía y el paramilitarismo, ¿Les queda alguna duda?”, expresó Patiño, refiriéndose a la manera en que la región se ha visto marcada por la violencia y la corrupción.
El líder antioqueño sostuvo que la falta de un diagnóstico honesto sobre los problemas de Antioquia impide que se generen las transformaciones necesarias para superar la crisis social y económica que enfrenta el departamento.
Patiño también mencionó el impacto que el narcotráfico ha tenido en la política regional, afirmando que permitió que descendientes de “traquetos”, como “Pablo Escobar, Álvaro Uribe y Federico Gutiérrez” -de acuerdo con sus palabras-, lleguen a puestos de liderazgo político.
Según el líder, negar esta realidad es permitir que la élite “traqueta” siga gobernando la región y perpetúe el poder de las estructuras ilegales.