La caída del capo uruguayo Sebastián Marset la madrugada del viernes 13 de marzo de 2026 en un operativo llevado a cabo en jurisdicción de Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, se volvieron a conocer varios detalles de una denuncia en la que hizo hincapié el presidente colombiano Gustavo Petro: que el capo se movía con negocios, en apariencia legales, por su país.
Por tal motivo, la presencia Marset en Colombia va mucho más allá del narcotráfico convencional: el uruguayo de 34 años y señalado por el homicidio del fiscal paraguayo Marcelo Pecci, utilizó una red de empresas fachada y al menos una identidad falsa para replicar en Bogotá el esquema de presunto lavado de dinero que empleó en Paraguay.
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De acuerdo con una investigación de la alianza periodística formada por OCCRP (Organized Crime and Corruption Reporting Project O Proyecto de Informes sobre Crimen Organizado y Corrupción) y CLIP (Centro Latinoamericano de Investigación Periodística), el control de Marset sobre el 85% de una compañía registrada en Colombia quedó intacto en la Cámara de Comercio, pese a la evidencia sobre su identidad fraudulenta.
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El modelo, ya comprobado en Paraguay, permitió a Marset encubrir ingresos ilícitos detrás de la fachada de promotor de espectáculos, con proyección internacional y el respaldo de una red mediática diseñada para blindar su imagen pública, destacó el informe de Cuestión Pública.
La magnitud del entramado económico quedó clara cuando la Fiscalía de Paraguay, en la operación “A Ultranza Py”, incautó 17.340 kilogramos de cocaína vinculados a la organización de Marset y del líder criminal paraguayo Miguel Ángel Insfrán (“Tío Rico”) entre 2020 y 2021.
Según las estimaciones oficiales citadas en la indagación, esa carga fallida habría generado ganancias de USD 433 millones si alcanzaba su destino en Europa.
Este dato, publicado por la alianza periodística, aparece en el expediente judicial, donde además se detalla la relación entre Marset y “Tío Rico” a través de sociedades creadas para blanquear fondos bajo la apariencia de producción de eventos y actividades inmobiliarias, agropecuarias y comerciales.
Así fue como el narco urguayo Sebastián Marset reprodujo en Colombia el mecanismo de lavado usado en Paraguay
El 27 de agosto de 2019, Jairo Alberto Criado Tarazona, exmilitar colombiano, inscribió JC Productions / Mastian Productions SAS en Bogotá, una sociedad centrada en la promoción de conciertos. Pocos días después, y usando el pasaporte boliviano falso de Gabriel de Souza Beumer, Marset viajó a Paraguay y luego a Colombia, donde el 16 de octubre formalizó la compra del 85% de las acciones de esta compañía, según registros de la Cámara de Comercio.
La dependencia colombiana informó a la alianza periodística que no está entre sus funciones corroborar la autenticidad de pasaportes presentados por nuevos accionistas.
El modelo se replica explícitamente: el nombre de la empresa en Colombia es casi idéntico al que utilizó Marset en Paraguay y declarado fachada para lavar dinero por la Fiscalía de ese país.
Aunque la Fiscalía paraguaya aseguró desconocer la existencia de la firma en Colombia, la jueza Rosarito Montanía no descartó ante la alianza que el esquema de lavado de activos pudiera haberse extendido: “No me sorprendería que también [quisieran] utilizar Mastian en Colombia para incorporarla al esquema de lavado de dinero de este grupo criminal”.
Criado declaró a la alianza periodística, en entrevista telefónica, que no conocía la verdadera identidad de Marset ni sus actividades criminales.
Según explicó, el vínculo se estableció por recomendación de un tercero del mundo del espectáculo en Bolivia y solo se concretó una reunión en el aeropuerto El Dorado de Bogotá.
“Me dijo que quería hacer conciertos en Sudamérica. Quería hacer conciertos en Bolivia. Le dije que sí, pero que tenía que ser [con los procedimientos] legales”, aseguró Criado.
También agregó que nunca acordaron ningún evento conjunto y que terminó desvinculándose de Marset (identificado como De Souza Beumer) cuando este incumplió el pago de 99 millones de pesos colombianos (USD 25.000) pactados. No obstante, la documentación oficial muestra a Marset como gerente suplente y accionista mayoritario, sin registro de su retiro.
Empresas de eventos y conciertos para ocultar el flujo ilícito de dinero
Desde finales de 2019, JC Productions—marca usada por Criado desde hace diez años— y Mastian Productions comenzaron a figurar en publicidades conjuntas de eventos en países como Bolivia y Ecuador, con artistas reconocidos.
La investigación identificó que la estrategia mediática de Marset incluyó la difusión de notas favorables en al menos 21 portales informativos latinoamericanos, la gran mayoría catalogados como parte de un sistema de desinformación y noticias falsas manejado, según la organización forense sueca Qurium y el diario colombiano La Nueva Prensa, por el hacker Carlos Escobar Marín condenado en Estados Unidos.
Mientras tanto, las sociedades vinculadas a Marset y asociados como José Alberto Insfrán Galeano y Ovidio Javier Rojas Ferreira (ambos relacionados con la iglesia Centro de Convenciones de Avivamiento en Paraguay) ampliaron su objeto social hasta abarcar actividades como el transporte de carga, la ganadería y el mercado inmobiliario, aunque sin reportar actividad comercial real.
“La empresa denominada ‘Mastian Productions’ (…) Sebastián Marset la creó por medio del imputado en rebeldía José Alberto Insfrán Galeano y Ovidio Javier Rojas Ferreira”, reza el expediente judicial citado por la alianza.
En Paraguay, la sociedad Mastian Productions nunca obtuvo habilitación para organizar grandes conciertos ni operar en ninguna de sus ocho actividades legales. Tampoco contrató empleados ni reportó actividad económica desde su inscripción y permanece en inactividad laboral temporal.
Conexiones religiosas y políticas entre Colombia y Paraguay en el entramado de Marset
Las alianzas de Marset y el clan de “Tío Rico” abarcan figuras clave de organizaciones religiosas con presencia binacional. La investigación periodística encontró que Óscar Alberto González Hincapié, pastor colombiano y representante legal del Ministerio de Restauración Avivados en su Presencia, aparece en chats incautados por la Fiscalía paraguaya y es presuntamente identificado como “Profeta Oscar” en la aplicación “Sky Ecc”.
Por instrucción de Marset, en diciembre de 2020, se ordenó transferir USD 100.000 convertidos a pesos colombianos a González Hincapié, un día después de su salida de Paraguay, según consta en documentos judiciales que reseñó el mismo portal independiente.
González Hincapié cuenta con antecedentes judiciales en Colombia: fue acusado de estafa y concierto para delinquir en 2004 y condenado por estafa en 2009, aunque la sentencia no se hizo efectiva por prescripción.
La relación entre los hermanos Insfrán y organizaciones religiosas colombianas se manifiesta también en los vínculos con Ricardo Rodríguez y Patricia Rodríguez, pastores de la Iglesia Centro Mundial de Avivamiento.
El propio José Insfrán, procesado por lavado de dinero y antiguo aspirante a gobernador de Canindeyú, gestionó la visita de Rodríguez a Paraguay en 2021, transportándolo en un avión privado de propiedad de “Tío Rico”.
A pesar de las declaraciones de los abogados —como Nelson López, representante de José Insfrán—, que sostienen la inexistencia de relación entre las sociedades de Marset en Colombia y Paraguay, abundan registros de proximidad entre los implicados y los líderes religiosos en actos y publicaciones en redes sociales desde al menos 2012.
El crimen del fiscal Marcelo Pecci y el rol de Sebastián Marset en la nueva mafia internacional: la denuncia de Petro
El nombre de Sebastián Marset salió a la luz pública en 2022, cuando el fiscal general de Paraguay, Emiliano Rolón, lo ubicó en el “segundo anillo” de autores intelectuales del asesinato del fiscal Marcelo Pecci, ocurrido el 10 de mayo de 2022 en la isla Barú, Cartagena, mientras la víctima disfrutaba su luna de miel.
Rolón citó información recibida de su homóloga colombiana, Luz Adriana Camargo.
A su vez, el presidente colombiano Gustavo Petro reforzó la acusación en junio de 2023, ligando a Marset con operaciones de una “junta del narcotráfico con asiento en Dubái y Colombia” (como señaló en un mensaje de X y como recalcó en varios de sus consejos de ministros) y vinculando el nombre de Marset al atentado contra el senador Miguel Uribe Turbay.
La Fiscalía colombiana indicó al diario El País a mediados de 2025 que no existen pruebas fehacientes de esa conexión.