Cuando alguien construye una casa, un puente o un edificio en Colombia, es muy probable que el cemento que usó haya salido de una planta de Cemex. Esa empresa mexicana lleva décadas operando en el país y tiene fábricas, molinos y plantas repartidas por varias regiones.
Pero algo está cambiando. Cemex decidió vender una parte importante de esas instalaciones, y el comprador es Holcim, una compañía suiza que también es uno de los productores de cemento más grandes del mundo.
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La transacción fue confirmada este jueves 12 de marzo desde Monterrey, México, ciudad donde tiene sede la compañía. El precio acordado con Holcim es de 485 millones de dólares —algo así como 2 billones de pesos colombianos— por un paquete que incluye la planta cementera de Caracolito, el molino de Santa Rosa y un conjunto de instalaciones donde se producen concreto premezclado, agregados, mortero y aditivos. Estos son los materiales básicos que se usan a diario en cualquier obra de construcción en el país.
Pero esa no es la única venta. Cemex también está negociando con otros compradores —cuya identidad no reveló— la transferencia de activos adicionales en las mismas zonas geográficas que no quedaron incluidos en el acuerdo con Holcim.
Por esos activos restantes, la compañía espera recibir alrededor de 70 millones de dólares más. En total, el conjunto de operaciones sumaría aproximadamente 555 millones de dólares, equivalente a unas 10 veces el flujo de caja operativo que generaron esos activos durante 2025.
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La respuesta está en una decisión estratégica que la empresa viene ejecutando desde hace varios años. Según declaró Jaime Muguiro, director general de Cemex, la compañía inició en 2018 un proceso de reorganización de su portafolio global, con el objetivo de concentrar sus recursos en mercados que considera prioritarios: Estados Unidos, Europa y México. Colombia, en ese esquema, dejó de estar en el centro de esa apuesta.
“Hemos logrado la mayor parte de lo que nos propusimos”, señaló Muguiro en el comunicado oficial.
Dicho de otra manera: Cemex no está saliendo de Colombia porque le vaya mal, sino porque prefiere invertir ese dinero en otros lugares del mundo donde tiene mayor interés estratégico.
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No todo se va. Cemex aclaró que conservará dos plantas cementeras en territorio colombiano: una en Maceo, Antioquia, y otra en Cúcuta, Norte de Santander. Entre las dos suman una capacidad instalada de producción de 1,6 millones de toneladas de cemento por año. A eso se suman el molino de Clemencia, en Bolívar, además de plantas de concreto premezclado y canteras de extracción de agregados.
Es decir, Cemex no desaparece del mercado colombiano, pero sí se achica de manera considerable.
El cierre de la transacción con Holcim no es inmediato. La empresa indicó que se espera concretar hacia finales de 2026, una vez se cumplan los requisitos legales habituales en este tipo de operaciones, entre ellos la aprobación de las autoridades de competencia tanto en Colombia como en otros países donde ambas compañías operan. Las negociaciones con los otros compradores, en cambio, siguen en curso y aún no tienen fecha definida.
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¿Qué significa esto para Colombia?
El mercado colombiano de materiales de construcción verá cómo dos de sus actores más grandes —Cemex y Holcim— se fusionan en parte de su operación local. Holcim, que ya tenía presencia en el país, aumentará su peso dentro del sector. Cemex, por su parte, reducirá el suyo, aunque no desaparecerá.
Lo que viene ahora es esperar que las autoridades regulatorias den su aval y que las negociaciones pendientes con los otros compradores lleguen a buen puerto. Hasta entonces, en las obras de Colombia, el cemento seguirá saliendo de las mismas fábricas. Solo cambiará quién las dueña.