El presidente de Colombia, Gustavo Petro, se reunirá el 13 de marzo en Cúcuta con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, luego de que se modificara la fecha prevista inicialmente para el encuentro bilateral, que había sido discutida para realizarse entre el 13, 14 o 15 de marzo.
La reunión, que había tenido demoras en su confirmación por asuntos de agenda y coyuntura política, se realizará finalmente en la ciudad fronteriza de Cúcuta, capital del departamento de Norte de Santander, de acuerdo con Caracol Radio.
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Allí ambos gobiernos esperan avanzar en una agenda centrada en cooperación energética, seguridad en la frontera y el futuro de empresas binacionales.
El cambio en la fecha se produjo tras varias gestiones diplomáticas entre las delegaciones de ambos países y en medio de ajustes en las agendas presidenciales, incluyendo compromisos internacionales recientes del mandatario colombiano.
Gas venezolano y cooperación energética
Uno de los principales temas del encuentro sería la posible exportación de gas desde Venezuela hacia Colombia, un proyecto que enfrenta obstáculos regulatorios internacionales.
El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, explicó que actualmente no podría realizarse a través de Ecopetrol debido a la necesidad de una licencia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac) de Estados Unidos.
En los preparativos de la reunión participaron delegaciones de ambos países. En Caracas se reunieron representantes de la petrolera estatal Pdvsa, encabezada por Héctor Obregón, así como de la petroquímica Pequiven, dirigida por Román Maniglia.
También estuvieron el embajador colombiano en Venezuela, Milton Rengifo, y el representante diplomático venezolano en Bogotá, Carlos Eduardo Martínez Mendoza.
Seguridad fronteriza y agenda política
Otro de los temas centrales sería la seguridad en la frontera, en particular la presencia del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en territorio venezolano, un asunto que ha generado tensiones históricas en la relación bilateral.
La cita también abordará asuntos económicos y empresariales como el futuro de la empresa colombo-venezolana Monómeros Colombo Venezolanos, además de otros temas sensibles en la agenda política entre Bogotá y Caracas, incluido el caso del empresario Alex Saab.
La elección de Cúcuta como sede del encuentro busca resaltar el papel estratégico de la región fronteriza en la relación entre ambos países y el impacto que los acuerdos bilaterales pueden tener en comercio, energía y seguridad.
El crecimeinto del comercio colombo-venezolano
El comercio entre Colombia y Venezuela apunta a consolidar su recuperación en 2026, con perspectivas de que el intercambio bilateral supere los USD 1.600 millones este año, en línea con el objetivo de retomar el volumen económico que caracterizó a ambas naciones una década atrás.
Este renovado impulso económico se acompaña de un modelo que trasciende el simple flujo de bienes para posicionarse como una plataforma clave de inversión y desarrollo binacional, según las proyecciones discutidas por líderes empresariales durante el seminario ‘Venezuela y Colombia: un nuevo futuro’, realizado en Bogotá.
Durante el evento, que congregó a más de 400 empresarios, banqueros y representantes de cámaras sectoriales, se destacó la magnitud de la reactivación comercial.
En años previos, el intercambio había experimentado una contracción del 80%, lo que profundizó la urgencia de fortalecer las bases del vínculo económico entre Caracas y Bogotá.
Los participantes del seminario identificaron el sector energético y los hidrocarburos como áreas críticas para la llegada de nuevas inversiones.
La reciente Ley de Hidrocarburos aprobada en Venezuela, junto con las licencias otorgadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos (Ofac), han habilitado nuevas oportunidades para revitalizar la infraestructura energética y captar capital internacional.
El transporte terrestre sigue siendo el principal canal logístico y representa el 86,2 % del intercambio comercial total, enfatizando la importancia de la frontera como eje neurálgico para el desarrollo industrial y la integración de cadenas productivas.
Este impacto se hace especialmente visible en sectores como la manufactura y la salud, en rubros de textiles, farmacéuticos, alimentos procesados y confecciones, que ofrecen alto valor en encadenamientos productivos entre ambos países.